ABC
Charlotte Perriand y el espacio entre las cosas
Una silla puede convertirse en un icono mientras se olvida la forma para la que fue pensada. La exposición de Charlotte Perriand en la Fundación Joan Miró devuelve a sus diseños esa dimensión compartida. Poner el foco en esta creadora permite revisar una Modernidad cuya historia ha privilegiado nombres y disciplinas. El acierto de 'La libertad de repensar el mundo', comisariada por Martina Millà, reside en mostrar la amplitud de una inteligencia que pensaba simultáneamente el espacio, el mobiliario y el arte de su tiempo.La fotografía resulta decisiva para comprender esa mirada transversal. En las imágenes de viajes y excursiones, de Mallorca a la montaña, la observación se convierte en aprendizaje. Las arquitecturas anónimas y los objetos encontrados ofrecen soluciones nacidas del uso; las texturas y los materiales se revelan como posibilidades constructivas. Las fotos de árboles cortados permiten seguir ese tránsito hacia los muebles de la 'Maison au bord de l'eau'. La cámara aisla formas, compara superficies y ensaya relaciones con una libertad que mantiene intacta su actualidad. La muestra acierta al conceder a estas imágenes la densidad de un pensamiento visual que alimenta los proyectos.Más que una evolución del gustoEsa investigación adquiere otra escala en el 'fotocollage'. 'La Grande Misère de Paris', de 1936, combina fotos, estadísticas y consignas para denunciar las condiciones de la vivienda. La imagen pasa de explorar la materia a intervenir en la organización de la vida colectiva. Este desplazamiento impide reducir el trabajo de Perriand a una evolución del gusto: la comodidad, el descanso y el ocio tienen dimensión política. Los diferentes registros fotográficos articulan una misma voluntad de comprender el entorno y transformarlo.En las imágenes, de arriba abajo, 'Charlotte Perriand en la chaise longue reclinable' (1928); 'Charlotte Perriand en su canoa. Faro del cabo de cala Figuera, Mallorca' (1932); y Perriand con las manos de Le Corbusier sosteniendo un plato a modo de aureola, 1928 Charlotte PerrinaudLa documentación de interiores y los ambientes reconstruidos prolongan esa voluntad en el visitante. El recorrido tridimensional permite apreciar cuánto depende una pieza de las distancias que establece. En la reconstrucción del 'Équipement intérieur d'une habitation', presentado en 1929 con Le Corbusier y P. Jeanneret y recuperado por Cassina, los armarios distribuyen un espacio abierto y el color diferencia planos y usos. La chaise longue recupera su pertenencia a un conjunto. Mirar y recorrer se complementan: comprendemos el diseño en lo que hace posible entre los objetos.Las complicidades con Léger, Miró o Calder amplían la lectura. La convivencia entre mobiliario y creación artística muestra una Modernidad que experimenta a través de intercambios. La construcción de ambientes funcionales incorpora una sensibilidad plástica que transforma nuestra experiencia cotidiana. En el edificio de Sert , cuya amistad con Perriand documenta la exposición, esa síntesis encuentra una resonancia precisa: la arquitectura también participa de lo que estamos mirando.arte_abc_0724El excelente catálogo prolonga la investigación con escritos autobiográficos y programáticos de Perriand junto a ensayos de especialistas. Su interés reside en lograr que la voz de la creadora dialogue con lecturas históricas, afinando las relaciones que las salas despliegan. La publicación profundiza en uno de los mayores méritos de la cita: restituir la complejidad de una práctica que atraviesa las disciplinas porque atiende a la continuidad de la vida. La libertad anunciada en el título adquiere una medida concreta: las posibilidades de habitar que un espacio abre.
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