Es momento de asumir responsabilidades
España está de nuevo de luto, unida en torno a las víctimas y a sus familias. El dolor es inmenso, como el derecho a una explicación, a una disculpa, porque nunca habrá una reparación que compense la pérdida. Que haya dos accidentes de tan trágica magnitud y que además se produzcan en la misma línea de alta velocidad es inadmisible o, en palabras del presidente del Gobierno, "inasumible". Y tiene razón. Y si hemos llegado a un punto en el que no se puede asumir la situación, los responsables deben dimitir. El AVE fue un orgullo para los españoles, nos situó en 1992 a la vanguardia del mundo y nos dio confianza en nuestras posibilidades. En Adamuz se quebró ese sentimiento, y este miércoles en Urda se hundió aún más. Y el ministro al frente de la primera catástrofe sigue nueve meses después ahí. Todo tiene un límite y ya se ha rebasado.
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