Duelo
Otra vez de duelo. La España que hace nada sacaba pecho por sus infraestructuras ferroviarias cuenta otra vez muertos por decenas. De Adamuz a Urda. De Andalucía a Castilla-La Mancha. De funeral en funeral. Del luto al luto. Afortunadamente nos queda todavía algo del país civilizado que hemos sido. Existen aún los que saben guardar el mínimo respeto por unas horas. No hay peor desprecio a los difuntos que sepultarlos debajo de una montaña de ruido cuando sus restos aún no se han enfriado. La sangre caliente es mala consejera. Hay que esperar a que deje de bullir. La información, primer eslabón y el más importante para apuntalar opiniones sólidas, exige también tiempos largos. Confrontar versiones, también, y en especial las oficiales. Recopilar todas las piezas de un puzle que estará forzosamente incompleto durante muchos días.
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