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«No podemos aceptar la imagen fantasiosa de Felipe II que cultivaron sus enemigos»
Noventa primaveras y una treintena de ensayos contemplan a Henry Kamen, el que es hoy uno de los hispanistas más reconocidos del panorama internacional. La experiencia y las horas de estudio –es doctor en Historia por Oxford y miembro de la Royal Society de Londres– hacen de este británico un tipo con pocos filtros: cuando no le interesa un tema por lo extenso de su respuesta, lo expresa sin remilgos –«señor Villatoro, esta cuestión nos llevaría demasiado tiempo», afirma cuando le preguntamos sobre Lepanto y la Armada Invencible –. Los grandes se lo pueden permitir. El libro que presenta estos días, ' Felipe II. Vida íntima de un rey de España' (Espasa) , es el resultado de haber dedicado toda una vida a las fuentes primarias: una revisión única de las cartas privadas del monarca para desterrar los mitos que hemos repetido hasta quedarnos roncos. Que si era un asocial que se pasó media vida recluido en El Escorial, que si era frío en su vida privada, que si no amó a ninguna de sus cuatro esposas… Todo mentira.—¿Cuál es el aspecto más novedoso de su nuevo ensayo histórico?—El libro no aporta nada realmente novedoso, pues se basa en documentación conocida desde hace muchos años. Eso sí, he subrayado la importancia de las notas y cartas del propio monarca, a menudo ignoradas por quienes escriben sobre él, en gran medida porque su caligrafía resulta difícil de descifrar. No obstante, espero que el libro ayude a los lectores a comprender que este inmenso tesoro, compuesto por los pensamientos y palabras del rey, puede revelar mucho sobre la realidad del pasado de su país. En lugar de leer novelas de ficción sobre Felipe, gracias a la correspondencia conservada en los archivos podemos acceder a la verdad histórica sobre el monarca.—¿Deberíamos abandonar la imagen que tenemos de Felipe II como un monarca solitario, aislado y mojigato?—Desde luego, debemos abandonar esa imagen para siempre. Era una imagen que carecía por completo de fundamento en las pruebas históricas. Como todos los jefes de Estado, es posible que haya cometido errores. Él mismo admitió en una de sus cartas que tuvo muchos, pues no dejaba de ser humano. Pero la imagen fantasiosa cultivada por sus enemigos y por autores de ficción no puede seguir aceptándose.—Analiza a Felipe II desde sus cartas, sus anotaciones… ¿Era necesario leer las fuentes de otra manera?—El acceso a documentos privados y confidenciales nos permite comprender las verdaderas razones que subyacen a sus actos; nos permite descubrir sus motivos y sus contradicciones. Sin embargo, muchos de los que han escrito sobre el rey creen conocer sus motivaciones sin haber consultado sus documentos privados. Existen cientos de ejemplos que transforman radicalmente nuestra percepción de Felipe II , y en este libro cito muchos de ellos.«En lugar de leer novelas de ficción sobre Felipe, gracias a la correspondencia conservada en los archivos podemos acceder a la verdad histórica sobre el monarca» Henry Kamen Hispanista—¿Podría darnos alguno?—Se le acusa de haber actuado como un tirano en Aragón en 1591, cuando sus propias palabras demuestran que su intención era proteger los fueros. Pero hay más. Se le tilda de dictador en su forma de gobernar, a pesar de que sus cartas revelan claramente que buscaba obtener la colaboración adecuada de sus ministros. Asimismo, se le describe como un 'prisionero' de El Escorial , cuando su correspondencia pone de manifiesto que pasó gran parte de su tiempo en otros palacios.—Empecemos por su infancia. ¿Cree que la falta de un entorno familiar estable condicionó su carácter?—Los monarcas de aquella época se enfrentaban, inevitablemente, a problemas psicológicos particulares que condicionaban su carácter; por ejemplo, el hecho de vivir en un entorno aislado influía, sin duda, en la evolución de su personalidad. No obstante, a pesar de estas dificultades, resulta sorprendente observar cómo Felipe II logró llevar una vida absolutamente normal, equiparable a la de cualquier joven de su tiempo. Sus cartas privadas así lo atestiguan y, a lo largo del libro, hago referencia en repetidas ocasiones a la estabilidad y normalidad de su carácter.—Presenta a un Felipe II amante de la arquitectura, la decoración, el arte… ¿Qué nos dicen estas facetas del monarca?—Felipe fue un destacado mecenas de todos los artes, una faceta que, hasta hace muy poco, muchos historiadores habían pasado por alto. Se centraban exclusivamente en El Escorial, como si su construcción hubiera sido su único logro cultural. Hay un aspecto que me gustaría subrayar: todos sus logros culturales nacieron de la pasión que despertó en él lo que descubrió en Europa. En el viejo continente entró en contacto con el arte, la arquitectura palaciega, la caballería, la cartografía, la religión –a través de las reliquias–, el arte de la jardinería, etcétera. Nunca dejó de explorar.Felipe II. Vida íntima de un rey de España Editorial Espasa Precio 24.90 € Páginas 448—La pregunta del millón: ¿hubo una historia de amor intenso entre Felipe II y su tercera esposa, Isabel de Valois, o es un mito?—Un historiador reciente ha sostenido que a Felipe no le gustaban las mujeres y que era incapaz de amar. Eso es un disparate. A lo largo de su reinado, tuvo una vida sentimental perfectamente normal; Isabel de Valois fue, de hecho, uno de sus grandes amores. Sin embargo, existe un estudio que exagera la relación entre ambos. Es lógico, porque el autor se basa en los informes del embajador francés, quien albergaba motivos políticos para cargar contra ella. El rey, tal como muestra mi libro, tenía razones para estar insatisfecho con Isabel. Su gran amor fue la reina Anna.—¿Cómo era la verdadera relación de Felipe II con la religión y, en concreto, con la Inquisición? ¿Era tan fanático como nos han contado?—Hace algún tiempo escribí un libro exhaustivo que aborda en detalle el tema de Felipe y la Inquisición. Es un asunto que siempre requiere ser debatido, debido a la constante distorsión por parte de quienes desean presentar una versión ficticia del pasado. Entre estas invenciones se encuentra la imagen del rey como un ferviente seguidor de los autos de fe, cuando, en realidad, a lo largo de su vida solo asistió a tres en España; es decir, una media de uno cada 25 años. Asimismo, puede resultar sorprendente saber que en España murieron menos personas por motivos religiosos que en cualquier otro país de Europa, incluidos Inglaterra, los Países Bajos y Francia.Retrato de Felipe II 'el Prudente' ABC—Habla sobre la búsqueda de tomos para El Escorial. ¿Tenía Felipe II interés por los libros árabes?—España no era una gran productora de obras literarias en el siglo XVI, por lo que el entusiasmo del rey por los libros fue el resultado de su contacto con fuentes extranjeras. Sobre todo, se inspiró en la biblioteca de los banqueros Fugger en Augsburgo , la cual visitó y admiró. Debemos comprender por qué Felipe se convirtió en bibliófilo. Él no leía, y sería generoso sugerir que poseía inquietudes intelectuales. Más bien se convirtió en coleccionista de tomos de la misma manera en que lo fue de otras cosas. Lo mismo puede decirse de su colección de manuscritos árabes: como no sabía este idioma, empleó a eruditos moriscos para organizarlos.—¿Fue el mejor rey de la Monarquía Hispánica?—Sin duda fue el más importante, el más inteligente y el más entregado. Sirvió a su país de una manera que ningún otro monarca de España ha logrado igualar. Pero también hubo fracasos colosales, de los cuales él no fue el único responsable. Por ello, resulta difícil considerarlo 'el mejor rey'. No tenía el control ni de los acontecimientos ni de su propio destino.
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