China condena veto de EE.UU. a empresas de genética por nexos con trabajo forzoso uigur
El Ministerio de Comercio chino expresó hoy en un comunicado su "enérgica condena" y "firme oposición" a la decisión de Washington, al que acusó de utilizar los derechos humanos como pretexto para aplicar medidas proteccionistas contra compañías del país asiático.
"China adoptará las medidas necesarias para defender firmemente sus intereses", advirtió el organismo, que instó a EE.UU. a poner fin a lo que describió como una campaña de desprestigio y represión injustificada contra empresas chinas.
El Ministerio rechazó además las acusaciones de trabajo forzoso en Xinjiang y sostuvo que las restricciones contradicen los consensos alcanzados por los presidentes de ambos países, sin precisar a qué acuerdos se refería.
La reacción llegó después de que el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense anunciara el miércoles la inclusión de BGI Genomics, MGI Tech y Shenzhen BGI Technology, también conocida como BGI Group, en una lista de entidades sujetas a restricciones de importación por presuntos vínculos con el trabajo forzoso.
La medida impide la entrada de sus productos en Estados Unidos salvo que los importadores demuestren que no han sido elaborados mediante trabajo forzoso, conforme a la Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uigur.
Según Washington, las compañías colaboraron con las autoridades de Xinjiang en actividades de análisis genético que facilitarían programas de trabajo forzoso contra uigures y otras minorías étnicas.
Por su parte, BGI Group y MGI Tech rechazaron las acusaciones, mientras que la primera aseguró que las restricciones no tendrán un impacto significativo en sus operaciones y la segunda anunció que recurrirá su inclusión en la lista estadounidense.
Con estas incorporaciones, la lista estadounidense asciende a 190 entidades sujetas a restricciones de importación por sus presuntos vínculos con el trabajo forzoso.
Xinjiang ha sido objeto de denuncias internacionales por la detención masiva de uigures y otras minorías musulmanas, así como por acusaciones de vigilancia generalizada, trabajos forzados y persecución religiosa, que Pekín rechaza y atribuye a campañas de desprestigio.
Las nuevas restricciones llegan en medio de las persistentes fricciones comerciales y tecnológicas entre China y Estados Unidos, que han recurrido a sanciones y controles contra empresas del otro país pese a sus esfuerzos por estabilizar las relaciones económicas bilaterales.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
