Han Kang, Nobel de Literatura 2024: "No por escribir ficción se pierde la verdad" y la razón por la que dejó de escribir durante un año
Han Kang no escribe para ser leída. Escribe porque no puede dejar de hacerlo. La autora surcoreana, primera persona de su país en recibir el Nobel de Literatura —en 2024—, lo describió como una maldición: cada vez que termina una obra, ya tiene tres nuevas esperando. Pero hubo un momento en que todo eso se detuvo.
La historia detrás de ese silencio tiene nombre de novela: Tinta y sangre. Al llegar al séptimo capítulo de ese libro, Han Kang se bloqueó. Dejó de escribir durante un año entero y olvidó cómo hacerlo. Tampoco podía leer ficción ni ver películas.
"Tenía problemas personales, estaba pasando por situaciones difíciles", explicó la escritora en una entrevista con El País el 23 de abril de 2026, en Barcelona. "La ficción no me permitía avanzar".
Por qué volvió a escribir y qué encontró al hacerlo
El regreso no fue inmediato ni forzado. Después del descanso, Han Kang volvió a leer lo que había escrito "de manera más bonita, como si fuera una amiga a la que no había visto hacía mucho y que empezás a echar de menos". Esa imagen la devolvió al texto.
La falta de sinceridad la detuvo; volver al texto fue como reencontrarse con una amiga a la que echaba de menos. Foto: Korea Pool Photo via AP.Pero el bloqueo también le dejó una enseñanza sobre la escritura misma. En una entrevista anterior con El País, publicada el 22 de septiembre de 2023, la escritora había dado una explicación más íntima: "Tal vez porque no era sincera en ese momento. Me faltaba sinceridad al escribir y por eso no podía seguir".
Fue entonces cuando llegó la frase que articula toda su poética: "No por escribir ficción se pierde la verdad, se trata de buscar esos caminos en los que se pueda introducir, aunque sean estrechos".
Esa conclusión no fue un hallazgo teórico. Fue la condición necesaria para volver a escribir.
Una escritora que avanza sin mirarse
Tinta y sangre —publicada originalmente en 2010 y recuperada ahora en español por Random House con traducción de Sunme Yoon— es la cuarta novela de Han Kang y la que la bloqueó. También es, según ella misma, el puente entre La vegetariana y La clase de griego: las tres forman una pregunta continua sobre si vale la pena vivir.
"En La vegetariana el amor no se ve de manera tan directa, pero aquí me enfoqué mucho en esa pregunta: ¿tenemos que vivir, merece la pena?", dijo a El País en abril de 2026. "Sí, hay que vivir. La fuerza que nos hace vivir es el amor".
Nobel 2024 y sin vértigo: escribe antes de abrir los ojos y siempre tiene tres nuevas ideas esperando. Foto: Yonhap via Reuters.El lenguaje, que en 2023 le hacía sufrir —"es un medio imposible, se resbala fácilmente"—, ocupa hoy un lugar distinto. "Hoy lo siento como algo más preciado", confesó en la misma entrevista de 2026. "No significa que sea más fácil, pero le pongo un poco más de valor".
Esa diferencia, entre sufrir el lenguaje y valorarlo, no es menor en una escritora cuya protagonista de La clase de griego había perdido la voz y buscaba recuperarla aprendiendo griego antiguo. Para Han Kang, recuperar el lenguaje siempre fue recuperar algo más grande.
El Nobel y la ausencia de vértigo
Recibir el Premio Nobel de Literatura 2024 la convirtió en la primera surcoreana —y una de las personas más jóvenes— en obtenerlo. Sin embargo, cuando El País le preguntó en Barcelona si eso le generaba presión al escribir, la respuesta fue desconcertante.
"¿Seré yo la rara por no estar sintiendo esa presión?", dijo. "A la hora de escribir estoy tan metida en ello que no pienso".
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Los temas de la vida cotidiana que trata la literatura
La misma lógica aplica a su proceso creativo de siempre: escribe en cuanto se despierta, antes de abrir los ojos, cuando tiene la mente más clara. Conoce el título y el final antes de empezar. Lo que cambia en el camino son las rutas, no el destino.
"Siento que en mi literatura voy avanzando, voy andando, y de vez en cuando miro atrás", resumió ante El País en 2026. "Sigo cambiando y quiero seguir cambiando". Las ideas que quiere escribir, dice, nunca cesan. Siempre son tres.
Nota generada con inteligencia artificial bajo supervisión y edición humana.
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