Texas al rojo vivo: un candidato demócrata estrella y el miedo republicano de perder en su gran bastión conservador
Hay que viajar a la frontera sur de los Estados Unidos para mirar de cerca el fenómeno electoral del que habla todo el país. ¿Texas puede dejar de ser el gran bastión conservador de los republicanos? ¿La tierra de los ganaderos, los cowboys y la estrella solitaria podría convertirse en demócrata progresista? Este enclave colmado de camionetas inmensas, campos de petróleo, sembradíos y bifes sabrosos vota a la derecha desde la época de Ronald Reagan, pero hay fuertes chances de que el 3 de noviembre gire hacia la izquierda por las políticas económicas y de inmigración del presidente Donald Trump y del ímpetu de un candidato progresista de 37 años, seminarista presbiteriano que compite para el Senado nacional.
La carrera en Texas está al rojo vivo. Los carteles se ven en las calles, los candidatos cruzan este inmenso estado (el doble de superficie de la provincia de Buenos Aires) para protagonizar 3 o 4 actos por día.
El candidato demócrata a senador James Talarico va cabeza a cabeza en las encuestas con el republicano fiscal general texano Ken Paxton, un panorama sorprendente ya que este estado de 30 millones de habitantes siempre ha votado por los conservadores desde 1980. La carrera por la gobernación también está pareja con una leve ventaja del actual jefe del gobierno, el republicano Greg Abott, sobre la congresista demócrata Gina Hinojosa.
En el centro de San Antonio, una ciudad atravesada por el río del mismo nombre, donde los habitantes suelen pasear y tomar café en las orillas, se ve una larga fila de simpatizantes de Talarico, algo amargados porque, a pesar de que llegaron con dos horas de anticipación, no pudieron ingresar porque el teatro estaba colmado. Esperaron igual, mientras se sacaban fotos al lado del ómnibus con el que el candidato recorre el estado.
Al final del acto, Jodie, que estaba acompañada por su hija de 16 años, habló de sus deseos de un cambio. “Texas se ha convertido en un lugar del que no me siento orgullosa. Y me gustaría ver que las autoridades apoyen a los texanos, que nuestras escuelas públicas estén financiadas, que los derechos de las mujeres sean restaurados y ampliados. Y por eso voto por James Talarico”, señala a Clarín.
A la vera de la ruta donde se lleva a cabo el acto republicano, Ruth al lado de su fabuloso Cadillac modelo 66: "Mantengamos roja a Texas”, dice. Foto Paula LugonesTalarico es una nueva estrella en el firmamento demócrata. Su nombre era prácticamente desconocido a nivel nacional, pero ahora, por su perfil y por sus chances de ir al Senado, está en boca de todos. El gobierno, por ejemplo, hizo lobby para que una entrevista suya no saliera al aire en un programa de televisión muy visto a nivel nacional. Su triunfo podría ser vital para quitarles a los republicanos la mayoría en la Cámara Alta.
Si ganan los demócratas “cambiaría la aritmética de la política estadounidense. Texas aporta 40 votos electorales en una elección general, y no existe una ruta hacia la presidencia para los republicanos sin este estado”, afirma a Clarín Michael Adams, director del Centro de Investigación y Encuestas sobre Políticas Públicas “Barbara Jordan” de la Texas Southern University.
El experto señala la relevancia de la carrera. “Si los demócratas de Texas obtienen un escaño en el Senado se transformaría la pugna por el control de la Cámara alta. Pero incluso una victoria ajustada a nivel estatal pondría fin a un periodo de treinta años de dominio de un solo partido y obligaría a ambas formaciones políticas a considerar a Texas como un terreno en disputa en cada ciclo electoral sucesivo”.
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Texas: crece el miedo republicano a perder su bastión en las elecciones de medio término.
Talarico nació en Round Rock, Texas, en 1989. Criado por una madre soltera que huyó de una relación violenta, se presenta como un texano de octava generación. Fue maestro en una escuela pública de un barrio humilde y mayoritariamente latino de San Antonio, estudió en la Universidad de Texas y Harvard y se formó como seminarista presbiteriano. Apuesto y buen orador, utiliza la Biblia como una de sus principales armas políticas, un perfil bastante inusual dentro del mundo demócrata.
Elegido legislador estatal en 2018, ahora se lanzó contra el fiscal republicano Paxton para llegar al Senado nacional. Su discurso mezcla religión, justicia social y ataques al poder económico. “Jesús se enfrentó al sistema”, afirmó en uno de sus sermones. Y en una frase que los republicanos utilizan para presentarlo como radical de izquierda, Talarico dijo en 2021: “Dios es tanto masculino como femenino y todo lo que hay entre ambos. Dios es no binario”.
Sus adversarios cuestionan sus posiciones sobre identidad de género, aborto e inmigración. Talarico, en cambio, acusa a la derecha religiosa de utilizar el cristianismo para controlar a las personas y favorecer a los poderosos.
James Talarico nació en Round Rock, Texas, en 1989. Criado por una madre soltera que huyó de una relación violenta.En sus actos de campaña, el joven candidato desgrana sus propuestas: fortalecer la educación pública, ampliar la cobertura sanitaria, abaratar medicamentos, garantizar el cuidado infantil, mejorar los salarios docentes y combatir la influencia de los multimillonarios en la política. También defiende el derecho al aborto y los de las personas LGBTQ.
Sostiene que la verdadera disputa no es entre demócratas y republicanos, sino entre los trabajadores y quienes concentran el poder. Con ese mensaje consiguió un importante respaldo latino en las primarias, incluso en zonas fronterizas que habían votado por Trump en 2024.
Una de ellas es el Valle del Río Grande, una extensa región en la frontera sur de Texas, de mayoría hispana y tradicionalmente demócrata que ahora es terreno muy disputado entre ambos partidos.
Aquí, en un acto de campaña en la ciudad de Weslaco, a pocos pasos de México, Talarico, Hinojosa y candidatos locales colmaron con más de 5.000 personas un “rally” al aire libre donde el idioma español se mezclaba con los sombreros de cowboys y botas texanas. Muchos jóvenes, mujeres con la esperanza de que los republicanos se vayan del poder.
Talarico sube al escenario con jeans, camisa blanca y saco azul: “Nuestro sistema quebrado es la razón por la que tantos texanos no pueden salir adelante, por mucho que trabajen. Por eso no podemos permitirnos lo básico en esta economía. Combustible, alimentos, salud. Porque el sistema ha sido manipulado por políticos corruptos como Ken Paxton”. Resalta que su rival es dueño de 15 casas.
Y al final alienta a que todos salgan a votar para el gran desafió: “El 3 de noviembre vamos a hacer algo extraordinario. Vamos a conmocionar a la nación, al mundo, cuando pongamos fin a 30 años de gobierno de partido único en este estado”.
Los republicanos están en alerta ante el huracán Talarico y sacan todas sus fuerzas para defender al candidato Paxton. Foto Paula LugonesLos republicanos están en alerta ante el huracán Talarico y sacan todas sus fuerzas para defender al candidato Paxton en el tramo final de su campaña. El martes estuvo de campaña en Texas el propio Trump con el secretario de Estado, Marco Rubio.
Paxton hace lo propio para entusiasmar a los republicanos a salir a votar. En un acto en New Braunfels, al norte de San Antonio, sus seguidores colmaron una cantina con capacidad para unas 250 personas. Enfundados en color rojo, con remeras y gorros con barras y estrellas, apoyan las palabras de su candidato con un “amén” o “aleluya”.
De 63 años, Paxton es uno de los republicanos más conservadores y controvertidos de Texas. Nació en Minot, Dakota del Norte, en una familia militar. Abogado por la Universidad de Virginia, tiene cuatro hijos y cinco nietos. Su esposa, Angela, senadora estatal republicana, le pidió el divorcio el año pasado alegando adulterio.
De 63 años, Paxton es uno de los republicanos más conservadores y controvertidos de Texas. Foto EFEEn 2003 fue legislador y desde 2015 es fiscal general del estado. Desde ese cargo encabezó una ofensiva judicial contra los gobiernos de Barack Obama y Joe Biden, especialmente por inmigración, aborto y políticas ambientales. Ferviente aliado de Trump, intentó impugnar judicialmente su derrota electoral de 2020.
Tuvo varios escándalos. En 2023 fue sometido a un juicio político por presunto abuso de poder y corrupción, impulsado incluso por legisladores de su propio partido. El Senado estatal lo absolvió. También enfrentó cargos por fraude bursátil, finalmente desestimados tras un acuerdo económico. Con el respaldo de Trump, derrotó al senador republicano John Cornyn en las primarias de 2026 y ahora tiene la dura tarea de enfrentar a Talarico.
Con pantalones azules y saco gris, Paxton lee su discurso en un teleprompter y ataca con dureza a su rival. Lo acusa de ser un comunista radical, de ser “raro”, de discutir el género de Dios y hasta de ser vegano en un estado ganadero como Texas. El demócrata, en realidad, come carne, pero había pedido en 2021 disminuir el consumo para frenar el calentamiento global.
“Talarico es un radical, quiere subir el impuesto a las ganancias. Es un demócrata socialista como Mamdani (el alcalde de Nueva York)”. “Vamos a sacar sus ideas locas fuera de Texas. Hay que rezar por Texas y por mí, después pedir a sus amigos que voten. Vamos a ganar esta elección si salimos a votar”, reclama Paxton.
Mary, jubilada, lleva remera roja y pañuelo al cuello con la bandera texana. Al final del acto señala: “En Texas precisamos seguridad, libertad, no queremos que el gobierno nos diga cómo educar a nuestros hijos, no queremos a los criminales fuera de la prisión, y queremos libertad religiosa. Coincido con todo lo que dijo Paxton, como por ejemplo no dejar que los chicos cambien de sexo y cosas así. Esta elección es muy importante para Texas porque la gente debe rechazar ser comunista o socialista”, dice a Clarín.
Mary, jubilada, lleva remera roja y pañuelo al cuello con la bandera texana. Foto Paula LugonesEl profesor Adams señala que los factores para el avance demócrata en Texas son, por un lado, estructurales: “El crecimiento demográfico del estado se concentra en los grandes condados metropolitanos y sus suburbios —zonas que llevan una década desplazándose hacia los demócratas—, y las del 2026 son unas elecciones de mitad de mandato con un republicano en la Casa Blanca, lo cual, históricamente, suele movilizar al partido de la oposición”.
Pero, si bien dice que la calidad de los candidatos es importante, “las políticas de Trump definen el entorno en el cual se desarrolla esta contienda. El costo de vida, los aranceles y una política migratoria de mano dura están influyendo en los votantes de zonas con las que los republicanos contaban --incluidos los distritos del sur de Texas, de gran población latina--, donde nuestras encuestas muestran a los demócratas liderando en escaños que, en teoría, deberían haber sido competitivos para los republicanos”
A la vera de la ruta donde se lleva a cabo el acto republicano, Ruth, aparece solitaria al lado de su fabuloso Cadillac modelo 66 y levanta un cartel con un reclamo: “Mantengamos roja a Texas”, el color republicano. “Estoy aquí para apoyar que Texas sea un estado fuerte, libre y maravilloso. Donde tengamos fronteras seguras, y que la gente no entre ilegalmente. No quiero propaganda transexual para niños. Apoyo las fuerzas del orden, quiero una economía fuerte, con petróleo y gas”.
¿Le preocupa que Texas deje de ser republicana?, pregunta Clarín. “Creo que no podemos darlo por sentado. Tenemos que tomar esta elección en serio”.
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