Café Montaigne 419: Número mágico (parte II)

Gracias. Gracias por todos sus comentarios, estimado lector. El anterior texto, episodio o capítulo de mi novela personal al lado de la bella güera Jazmín, insultantes 24 años a mi costado, fue harto replicado y leído. Por usted. Por ustedes. Lo agradezco de corazón, palabra y pensamiento.
Le recuerdo el gesto: a la güerita –está rebuena, la ingrata– le di a leer “El Viejo y el Mar”, de Ernest Hemingway. Se lo leyó de un sólo golpe, en una noche. Es virtud de ella, no mía. Yo cumplo con acercarle libros, música, películas, documentales e historias, las cuales le ayudan a crecer intelectualmente. Sí, pero en su vida personal, es para toda la vida y siempre. Muy rápido el ejemplo.
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