Vanguardia — Portada
29/10/2026 08:00

Un Cuento de Ayer

Vivía en el campo, a orilla del camino, un hombre avaro casado con una mujer tan mezquina o más que él. Piedras de machucar muertos eran los dos, como se dice de aquellos que no dan ni los buenos días siquiera.

Una vez, un joven caminante que sabía la fama de los viejos pasó por el lugar. Se acercó a conveniente distancia de la choza de los miserables y, sin decir palabra, juntó un poco de leña, encendió una pequeña hoguera y luego, con mucha cortesía, llamó a la puerta de los agarrados, que lo habían estado viendo desde la ventana.

📄 Contenido indexado automáticamente. No es de autoría de altabusqueda.com; los derechos pertenecen a su fuente: Vanguardia — Portada.
Ver nota original ↗
🤖 Profundizá esta noticia con OIMA (IA)

¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?

Respuestas de OIMA · IA, sobre esta noticia · Abrir OIMA Chat ↗
💬 0

Comentarios

También te puede interesar

Carece de representatividad empresariado de Monclova
Vanguardia — Portada
Tiempo hace que el sector empresarial de Monclova sobrevive entre la impotencia y la desidia, luego que AHMSA…
Los derechos de las audiencias en tensión con las nuevas reformas
Vanguardia — Portada
El reconocimiento y respeto de la voz de los receptores es relativamente reciente; si bien las audiencias son…
Café Montaigne 419: Número mágico (parte II)
Vanguardia — Portada
Gracias. Gracias por todos sus comentarios, estimado lector. El anterior texto, episodio o capítulo de mi nov…
Estudian, trabajan... y no les alcanza
Vanguardia — Portada
El futuro profesional de mis estudiantes siempre ha sido una de mis preocupaciones como docente universitario…
La mecedora de la Directora: historias de terror y leyendas de Saltillo
Vanguardia — Portada
Afuera de la dirección de la Escuela Miguel López Ávila, en el Centro de Saltillo, una mecedora conserva la c…
Modalidad 40: se canceló el upgrade a primera clase. El IMSS cambió las reglas de abordaje
Vanguardia — Portada
Quien ha viajado en avión conoce la escena. Asiento 32E, entre el señor que ronca y la señora que no suelta e…