¡No basta la renuncia!
Lo sucedido no fue cosa menor. No se trata solo de una irregularidad en un proceso de licitación. Tampoco ocurrió en una instancia de alcances limitados: los acontecimientos se dieron en el centro de la democracia mexicana, el órgano encargado de organizar las elecciones. Una institución construida a partir de la lucha política y ciudadana, que se encuentra en los momentos fundacionales de los gobiernos y las legislaturas, y que ahora también interviene en la integración del Poder Judicial.
Las personas fallan, eso es cierto. Sin embargo, la actitud de Morena y las iniciativas impulsadas desde el poder propiciaron fallas estructurales. Una siniestra oleada de acciones contribuyó a minar la confianza en el INE: desde las descalificaciones de López Obrador y sus secuaces contra el instituto y sus consejeros, hasta una perversa iniciativa presentada por un oscuro senador para otorgarle superpoderes a la señora Taddei.
No se trató de un espionaje ni de un complot de los que inventaba el tabasqueño: en los televisores de todo el país apareció la presidenta del órgano electoral obedeciendo las instrucciones de un proveedor. Vimos a un personaje sin escrúpulos que ejercía una actitud de sometimiento hacia la funcionaria. Entre las órdenes, surgieron las destinadas a interferir en la vida interna de los órganos electorales de las entidades federativas. Esa relación indebida contaminó a todo el sistema encargado de organizar las elecciones en el país.
Hace años, algunos despistados centralizaron facultades que correspondían a las entidades federativas. Argumentaron que los gobernadores capturaban los órganos electorales locales e influían en sus decisiones y que, por lo tanto, era mejor que un órgano colegiado nacional designara a sus integrantes. La idea, bastante estúpida, asestó un duro golpe al federalismo y no ha mejorado en nada los comicios. Para agravar el desastre, los senadores y diputados de Morena, mediante una reforma aprobada en 2024, otorgaron poderes extraordinarios a quien presida el Consejo General del INE. Antes, muchas decisiones se tomaban de manera colegiada; ahora basta la palabra de una sola persona.
Por cierto, llama la atención que el Órgano Interno de Control no haya detectado las irregularidades que hoy conocemos. Hay que recordar que esta instancia ha sido señalada como un instrumento de represión. De hecho, varios consejeros están sujetos a procedimientos de responsabilidad que se reactivaron después de cuatro años y que, de manera sospechosa, se iniciaron a raíz de una queja de Morena relacionada con un voto sobre cuestiones eminentemente técnicas, en el marco de un debate sobre la revocación de mandato. Al respecto, Dania Ravel, exconsejera electoral, señaló: «Perseguir a un miembro de un órgano colegiado por sus valoraciones jurídicas y votaciones tiende a inhibir la independencia en las decisiones de sus integrantes».
La actuación del Órgano Interno de Control no se ha hecho notar en la mayor crisis que vive el instituto en su historia. «El INE está tocado», me dijo un experto, y todos tienen que marcharse. Más allá de eso, la solución debe tener la magnitud suficiente para reparar el daño. Después de revisar los argumentos de especialistas y conocer el funcionamiento del instituto, no es difícil comprender la conclusión del experto al que me refiero.
¿Alguien en su sano juicio puede meter las manos al fuego por el instituto? ¿A qué se refiere el proveedor cuando menciona las credenciales de elector? ¿Los funcionarios de los órganos electorales impuestos por el proveedor o influidos por él limitarían sus irregularidades a los procesos de licitación o también podrían intervenir en los procesos electorales para favorecer a Morena y a sus candidatos? Las respuestas son lógicas y, por ello, no basta una renuncia.
Taddei formaba parte del círculo de López Obrador, y hay numerosas afirmaciones al respecto. Ella es responsable de sus actos; Morena, de haber cambiado las leyes para debilitar al INE; y el expresidente, de haber armado todo el tinglado. La elección quedó manchada, y de ello son responsables quienes detentan el poder.
Más del autor:
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
