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La boda sevillana que se truncó por el accidente de Urda: «La novia sigue sin conseguir información de su madre»
Es la mañana del miércoles. La madrileña Ana Avilés , de 70 años, está ilusionada en un andén de la Estación de Atocha. El sábado su hija Ana se casa en Sevilla con su novio, Curro, y la mujer, viuda de 70 años, tiene un billete para el vagón 7 de un AVE con dirección a la localidad hispalense. Todo va bien durante los primeros 130 kilómetros del viaje; hasta que el tren en el que va choca contra la cola de un Iryo y todos los planes de la familia se truncan. «La boda ya no se va a celebrar. Los novios tomaron la decisión anoche, cuando vieron que la madre seguía sin aparecer después de todo un día. Están destrozados», explican a ABC desde el círculo de amigos de la familia.Desde el momento del accidente, los seres queridos de la desaparecida «comenzaron a remover cielo y tierra» para intentar conseguir información sobre su paradero. Dos de sus hermanos fueron directos en coche hacia la zona del accidente, donde entregaron muestras de sangre a la Guardia Civil para que se hicieran las comprobaciones pertinentes. Mientras tanto, los amigos de la hija pasaron la mañana y la tarde peinando todos los hospitales con la esperanza de encontrarla. No hubo suerte. Esta misma tarde, en torno a las 14.30, su hija saldrá hacia la zona del siniestro para unirse a la búsqueda, aunque según pasa el tiempo las esperanzas van decayendo: «Está en shock, cuanto más pasan las horas, más te esperas lo peor. A Ana le da mucho miedo acercarse al sitio».Los seres queridos de Avilés dicen de ella que «es una mujer amable y muy alegre a la que le gustaba mucho jugar a las cartas con los amigos». Su hija, Ana, de 35 años, trabaja en una empresa de marketing, y de ella dicen lo mismo, «que es buena y, además, inteligente y echada para adelante». La joven, madrileña también pero residente en Sevilla, «ciudad de la que está enamorada» lleva con Curro casi cinco años: « El hecho de suspender la boda ha sido un palo muy grande, porque se quieren mucho y lo tenían ya todo listo. Ahora no saben cuándo se casarán, pero en esta situación es normal que se posponga. No pueden celebrarla con esta preocupación en el cuerpo».
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