Cómo ayudar a las víctimas tras una catástrofe como el accidente de tren de Urda: “El psicólogo debe estar desde el minuto uno, como un bombero”
Tras vivir una tragedia como el accidente de trenes de Toledo, el mundo de las víctimas se derrumba. Cae la sensación de invulnerabilidad, la convicción de que el mundo es un lugar seguro que podemos controlar. De que, siempre que uno actúe como debe, no ocurrirá nada malo. Esta idea, explican los psicólogos, surge en los primeros años de vida. Es entonces cuando el niño desarrolla un sentido de confianza básica: la percepción de que el mundo es un lugar predecible donde, si uno se comporta bien, todo irá bien. El mundo no funciona así, pero a veces es necesario pensar que sí para poder llevar una vida funcional. Poder coger el coche, el tren o salir a pasear sin pensar que podemos morir en cualquier momento. La recuperación psicológica de las víctimas, en gran medida, pasa por reconstruir dichas suposiciones. Dejar de ver el mundo como un lugar eternamente peligroso y volver a confiar.
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