Cochinilla rosada en Sinaloa: refuerzan vigilancia para proteger cultivos agrícolas
La detección temprana y el control biológico buscan contener su dispersión y proteger cultivos de alto valor comercial
La Junta Local de Sanidad Vegetal del Valle del Fuerte (JLSVVF) intensificó las acciones de vigilancia y control de la cochinilla rosada en los municipios de Ahome y El Fuerte, con el objetivo de reducir los niveles de infestación y evitar que esta plaga se propague a cultivos agrícolas de importancia económica.
Control fitosanitario
De acuerdo con información del organismo fitosanitario, la cochinilla rosada es una plaga polífaga que en Sinaloa se encuentra bajo estatus de control fitosanitario, conforme a la regulación de la Secretaría de Agricultura y del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
Uno de los principales riesgos es que las zonas urbanas, particularmente los jardines y traspatios, funcionan como fuentes de infestación hacia las áreas agrícolas. Entre sus hospederos en el norte del estado destacan el hibisco, su planta preferida, así como eritrinas, algodón, algodón silvestre, acacias y guanábanas.
La detección oportuna es fundamental para proteger cultivos como mango, tomate, chile, berenjena, frijol y cítricos, por lo que la JLSVVF, en coordinación con el Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Sinaloa (Cesavesin), desarrolla actividades de exploración, muestreo y control.
De enero a septiembre de 2026, la campaña realizó recorridos de exploración en 90 sitios de huertas comerciales de mango en Ahome, que abarcan 900 hectáreas, para identificar síntomas y detectar oportunamente la presencia de la plaga.
En las labores de muestreo y control biorracional se reportaron 50 sitios por actividad, equivalentes a 250 hectáreas, con una superficie acumulada de 1,530 hectáreas y niveles poblacionales bajos en los lugares donde se ha detectado la plaga.
Como parte del control cultural, se podaron 423 plantas hospederas infestadas en 45 sitios, con cobertura de 225 hectáreas en Ahome. El procedimiento contempla retirar las partes afectadas, sumergirlas en una solución jabonosa y disponer de los residuos en una fosa cubierta, para evitar que la plaga continúe propagándose.
La estrategia también incluye control biológico mediante la liberación de 240,000 ejemplares del parasitoide Anagyrus callidus y 8,000 del depredador Cryptolaemus montrouzieri, organismos utilizados para reducir las poblaciones de cochinilla rosada.
En El Fuerte, las acciones de control cultural incluyeron podas de 20 plantas en San Blas, siete en Macoyahui y 13 en Vinaterías. Asimismo, se aplicó control biorracional en 72 plantas de San Blas, 38 de Macoyahui y 68 de Vinaterías.
La campaña se complementa con ocho pláticas a productores sobre identificación, síntomas, daños y medidas de manejo.
La JLSVVF exhortó a la población a revisar jardines y traspatios y reportar cualquier sospecha de infestación. El organismo fitosanitario subrayó que el cuidado de las plantas en zonas urbanas también contribuye a proteger la sanidad y productividad del campo sinaloense.
La cochinilla rosada afecta a más de 300 especies de plantas, principalmente perennes, pero también anuales. Dado que en el Valle del Fuerte esta plaga se encuentra como hospedante del hibisco, la guanábana, el algodón y especies de Erythrina y Acacia, principalmente en plantas de traspatio y/o ornamentales, tanto productores como familias urbanas han participado en conjunto con esta Junta en las acciones para controlarla y hasta el momento no ha infestado cultivos comerciales”, señaló Francisco Javier Orduño, gerente general de la JLSVVF.
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