Los retos de la nueva movilidad
La industria automotriz transforma sus procesos ante el avance de la electromovilidad, la automatización y las nuevas tecnologías, desafíos que redefinen la competitividad, la producción y las capacidades que requiere el sector.
De acuerdo con el Informe Integrado de Sustentabilidad y Financiero 2026 de Ford Motor Company, la compañía combina vehículos eléctricos, híbridos y modelos de combustión de menores emisiones, mientras desarrolla nuevas plataformas para fabricar vehículos eléctricos más accesibles y eficientes.
En México, esta transformación se refleja en operaciones con distintas tecnologías de propulsión, como la planta de Cuautitlán, donde se produce el Mustang Mach-E eléctrico, y la de Hermosillo, que ensambla Bronco Sport y Maverick para diferentes mercados.
Una estrategia global
Durante 2025, Ford reportó un incremento de 30% en las ventas globales de vehículos electrificados respecto a 2024, en un mercado donde la electrificación tiene distintas necesidades de movilidad, costos y preferencias de los consumidores, según los resultados anuales de la compañía.
La estrategia de la armadora automotriz también contempla nuevas plataformas y cambios en sus procesos de desarrollo, para responder a la competencia y reducir costos de producción.
Esta adaptación a los cambios tecnológicos y a las nuevas expectativas de los consumidores representa uno de los desafíos de la manufactura automotriz, explicó Michelle Pérez, gerente de la Planta de Estampado y Ensamble de Ford Hermosillo.
“La transformación nos exige aprender y adaptarnos de manera continua. Cambian las tecnologías, las expectativas de nuestros clientes y la manera en que producimos los vehículos. Para la planta, el desafío está en estar listos para esos cambios y seguir siendo una operación competitiva”, señaló.
Tecnología y talento
La tecnología también forma parte de los cambios que enfrenta la manufactura, expresó, tanto por las posibilidades de anticipar fallas y mejorar la toma de decisiones como por la necesidad de evaluar sus resultados y preparar al personal para aprovecharla.
“La tecnología puede ayudarnos a detectar posibles problemas con antelación, tomar mejores decisiones y hacer más repetibles nuestros procesos, sin embargo, no reemplaza el criterio ni la experiencia de nuestra gente: los potencia”, explicó.
Michelle Pérez explicó que los cambios tecnológicos también plantearon el reto de mantener la formación del personal como un proceso continuo, ante la evolución de las herramientas y los métodos de producción.
Sobre los perfiles que demanda la manufactura actual, señaló: “Necesitamos personas con habilidades técnicas y analíticas, capacidad para trabajar en equipo, curiosidad y disposición para aprender. También buscamos gente con ética y valores fundamentales alineados con los de Ford”.
Destacó que existen oportunidades para que más empresas sonorenses se integren a cadenas de suministro, mediante el desarrollo de capacidades en calidad, cumplimiento de entregas, tecnología y mejora continua, para fortalecer su competitividad.
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