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Encuentro imaginario de Munch y Picasso en Málaga
El destino ha querido que un día en el que toda España está de luto, llorando la pérdida de al menos 69 vidas, se inaugure en Málaga una exposición en torno a dos artistas que abordaron toda su vida la fragilidad y la vulnerabilidad del ser humano. Esta es la historia del encuentro imaginario entre el noruego Edvard Munch (1863-1944) y el español Pablo Picasso (1881-1973) , la historia de un diálogo imposible, pero amistoso, entre dos figuras esenciales de la modernidad, autores de dos de las obras más icónicas de la Historia del Arte: 'El grito' -qué bien encarna hoy el sentimiento de toda una nación- y el 'Guernica' . No hay constancia de que se conocieran personalmente. Pero sí de que vieron y admiraron sus respectivos trabajos. En 1912 expusieron en Colonia (fueron los dos únicos artistas vivos entonces que contaron con sala propia), pero Picasso no acudió. Cuatro años después, su obra se expuso por vez primera en Noruega.Contemplando juntos los trabajos de ambos, se advierten influencias mutuas, afinidades temáticas y estilísticas, preocupaciones existenciales… Los dos fueron visionarios, transgresores y disidentes, protagonizaron escándalos, tuvieron no pocos enemigos, experimentaron libremente y crearon obras muy radicales. Y eso que tenían personalidades casi antitéticas. Uno, nórdico, espiritual, intelectual. El otro, excesivo, sensual, mediterráneo. Los dos miran a Van Gogh, al Greco...A la izquierda, 'La niña enferma', de Edvard Munch. A la derecha, 'La mujer muerta', de Picasso. Museo Picasso de Barcelona. © Thyssen-Bornemisza Collections /© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2026Todo ello se aborda en la exposición 'Munch-Picasso' en el Museo Picasso Málaga , realizada con la colaboración del Museo Munch de Oslo, que ha prestado 29 obras, y la Fundación Almine y Bernard Ruiz Picasso (FABA). Patrocinada por la Fundación Unicaja, reúne, hasta el 28 de febrero de 2027, más de un centenar de obras (pinturas, dibujos y grabados): la mitad de cada uno de ellos. La exposición será inaugurada este jueves por la Reina Sonia de Noruega , artista y patrona de las artes. Pese a los tres días de luto oficial, no se canceló el acto, aunque todos los asistentes manifestaron su respeto a las víctimas y sus condolencias a los familiares. El arte, más que nunca, es una «herramienta de supervivencia emocional».La condición humana, según Munch. No está presente en la muestra 'El grito', su obra más famosa. ¿Se ha pedido? Explica la comisaria, Paloma Alarcó: «No he querido que esté porque distorsiona mucho. Se trata de ver a otro Munch». La producción artística de ambos creadores podría entenderse como sendos tratados de psicología, pero también como grandes producciones cinematográficas. Abordaron en sus obras temas universales, como el amor, el dolor y la muerte, la soledad, la angustia, la pasión y la sexualidad… Según Alarcó, «los dos intuyeron que estaban destinados a revolucionar el arte y a explorar territorios insólitos, y esa revolución supuso una lucha solitaria, en ocasiones amarga. Crearon un lenguaje visual nuevo. Son dos personalidades dispares, pertenecieron a generaciones y países distintos, tenían estrategias y sensibilidades artísticas divergentes, pero compartían una similar obsesión por los misterios profundos de la vida y tenían intereses comunes en sus fecundas carreras. En ambos, arte y vida son inseparables».Durante la última década del XIX, el joven Picasso descubrió a Munch a través de Ramón Casas, Santiago Rusiñol y Miguel Utrillo. Sus amigos catalanes exaltaban el teatro subversivo y político de Ibsen o Strindberg, y a través de ellos Picasso se acercó al espíritu de Munch. Por su parte, este coqueteó, sutil e introspectivamente, con el cubismo. «Hubo rechazo y contagio», advierte Alarcó.A la izquierda, 'Noche estrellada', de Edvard Munch. Munchmuseet, Oslo. A la derecha, 'Barcelona de noche', de Picasso. Colección Emil Bührle, depósito permanente en el Kunsthaus de Zürich. © Foto: Munchmuseet / Halvor Bjørngård / © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2026El recorrido de esta espléndida exposición plasma los cruces de miradas temáticas entre Munch y Picasso. Arranca confrontando sus autorretratos . Los hicieron ambos, obsesivamente, durante toda su vida. Con ellos, dice la comisaria, «se presentaban ante el mundo tal y como deseaban ser vistos, quisieron controlar la idea de sí mismos». Los dos se sintieron fascinados por el tema del artista y la modelo en su estudio. Munch, en Ekely; Picasso, en los muchos talleres que tuvo a lo largo de su fecunda carrera.La enfermedad y la muerte marcaron a ambos artistas. Munch tuvo una frágil salud desde que nació. Fue bautizado de urgencia ante el miedo de que no sobreviviera. El parto de Picasso fue muy complicado. Se le llegó a dar por muerto. Su tío, el médico Salvador Ruiz Blasco, lo reanimó soplándole el humo de un cigarro en la cara. Si Leonardo diseccionaba cadáveres para explorar el cuerpo humano, Munch diseccionó el alma , comenzando por la suya propia. Y, como Dorian Gray, no debió gustarle mucho lo que vio ante él: alcohólico, enfermo, deprimido, solitario, perturbado mentalmente… «Enfermedad, locura y muerte fueron los ángeles negros que velaron mi cuna», escribe Munch. Su miedo a la enfermedad y a la muerte se debe a que desde niño convivió con ellas. Media familia murió de tuberculosis: con 5 años perdió a su madre, su hermana Sophie murió a los 15 años. También su tía, su abuela materna, su abuelo paterno… Su hermana Laura padecía esquizofrenia.En el caso de Picasso, su hermana Conchita murió de difteria a los 7 años cuando vivían en La Coruña. En un arrebato de fe, jura renunciar para siempre a su arte si Dios no salvaba a su hermana. Aquello le provocó una gran fobia a la enfermedad. Uno de sus mejores amigos, Carles Casagemas , se suicidó en 1901. La obra de Picasso se tiñó de azul. De Munch cuelgan obras como 'La niña enferma', 'Fiebre', 'Agonía'… De Picasso, un estudio para 'Ciencia y caridad' o 'La mujer muerta'.A la izquierda, 'Cenizas', de Edvard Munch. Munchmuseet, Oslo. A la derecha, 'Desnudo femenino', de Picasso. Museo Picasso, Barcelona. © Foto: Munchmuseet / Ove Kvavik / © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2026Tanto Picasso como Munch fueron noctámbulos empedernidos y sintieron la misma fascinación por la vida nocturna de la ciudad. El malagueño era habitual en los círculos bohemios de Barcelona (Els Quatre Gats) y París (los antros de Montmartre). El noruego estuvo vinculado al círculo literario e intelectual de los llamados 'Bohemios de Kristiania', que se reunían en el Grand Café de Oslo. Hay buenos ejemplos en la muestra de estos trabajos.La exposición aborda también el tema del amor y el dolor . Las relaciones sentimentales de ambos con las mujeres fueron complejas, en ocasiones tormentosas. Los dos han sido acusados de misoginia por la crítica feminista. Munch y Picasso las idealizan (virgen, casta, santa) o las demonizan ('femme fatale', seductora, perversa y amenazadora). Creía el noruego que el hombre se había convertido en el sexo débil. Retrata a mujeres con largas melenas pelirrojas y labios carmesí: una 'Madonna' en éxtasis sexual, la mujer vampiro, 'Arpía'.... La melena, advierte la comisaria, se consideraba un arma para atraer a los hombres. Salomé, Medusa, Lilith… En una obra de Munch, la cabellera de una mujer degüella a un hombre. Munch no se casó ni tuvo hijos. Con su prometida, Tulla Larsen , protagonizó un episodio dramático: en una acalorada discusión se disparó un arma. La bala alcanzó un dedo de la mano izquierda del pintor. Para exorcizar el trauma lo plasmó en el cuadro 'La asesina'. A su lado cuelga «Mujer con estilete', de Picasso. Ambas obras, inspiradas en la muerte de Marat, son «cuadros de catarsis». Una monstruosa Olga , primera esposa de Picasso, lo asesina en el cuadro, aunque su nieto Bernard cree que a quien mata es a la entonces amante de Picasso, Marie-Thérèse Walter . Tuvo Picasso una vida amorosa más intensa que la de Munch. Es archiconocida su relación con sus musas, amantes o esposas: Fernande Olivier, Olga Khokhlova, Marie-Thérèse Walter, Françoise Gilot, Dora Maar y Jacqueline Roque. Algunas de ellas acabaron sus vidas de manera trágica. Tuvo cuatro hijos: Paulo, Maya, Claude y Paloma. En la década de 1930, Picasso sufre una crisis personal y creativa que le lleva a dejar de pintar. Para ambos, explica Paloma Alarcó, «la experiencia del amor provoca toda una cadena de sentimientos opuestos de pasión o rechazo, deseo o desesperación, que estimulan su creatividad». Así, en Munch, «el frenesí erótico del beso amoroso de una pareja entrelazada va paulatinamente volviéndose macabro y destructor, transformándose en mordisco mortal de la vampira».A la izquierda, 'Joven', de Edvard Munch. Kode Bergen Art Museum. A la derecha, 'Hombre de pie', de Picasso. Museum Frieder Burda, Baden-Baden.. © Foto: Dag Fosse / KODE / © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2026En la planta baja del Museo Picasso Málaga continúa la exposición con el cuerpo desnudo (femenino y masculino) , que ocupó una parte central en las carreras de Munch y de Picasso. «Ambos rompen los cánones de la representación del cuerpo -dice Alarcó-. Picasso volvió el cuerpo del revés ». Un nuevo desnudo de la modernidad alejado del canon nacía con la 'Olimpia' de Manet. Después llegarían 'Las Señoritas de Aviñón' de Picasso (cinco prostitutas en un burdel). Se exhibe en la exposición un tapiz de lana que hizo Jacqueline Dürrbach de esta obra. Estuvo colgado en La Californie, la casa de Picasso en Cannes. Es propiedad de FABA. Es la única obra de la muestra de otro artista. El cuerpo se transforma en un campo de batalla, un terreno de experimentación formal: «Picasso dejaría atrás los desnudos naturalistas y, con sus hábiles manos de 'gran cirujano', lograría asesinar la anatomía», advierte Alarcó. También Munch «experimenta con la belleza sensual y convulsa del cuerpo de una mujer en pleno arrebato sexual».La muerte de su padre sumió al noruego en una depresión. Tras vivir dos décadas en un exilio autoimpuesto en Francia y Alemania, y haber estado ocho meses en una clínica psiquiátrica de Copenhague, el hijo pródigo regresó a su país en 1909. Tiene 46 años. En una fotografía lo vemos semidesnudo, con un taparrabos, pintando en la playa a un hombre desnudo. Retrata cuerpos corpulentos, musculosos de hombres bañándose en las rocas. Un octogenario Munch trabaja en su estudio de Ekely con más libertad y energía que nunca. En los años 40 y 50, aparece Françoise Gilot en el Mediterráneo. Picasso se transforma en el pintor de la alegría de vivir: en su Arcadia hay bacanales, faunos, sátiros… Una celebración de la vida a través del arte.En 1944, Edvard Munch muere en su casa de Ekely a los 80 años. En 1973, Pablo Picasso fallece a los 91 años en Notre-Dame-de-Vie (Mougins).
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