ABC
29/10/2026 14:13

La pureza

Soy impuro en general. La vida raramente es simple, tiende a estar contaminada de realidad. Descreo de peanas, púlpitos y cajones de fruta, descreo del mármol. Eso me convierte en esencialmente inútil, y más en un periódico. Casi nunca sé qué pienso y nunca sé qué sé. Dudo de todo (sin desconfianza), cualquiera puede convencerme de cualquier cosa, no tengo ni idea de qué le conviene al mundo. Creo que muchas cosas son verdad a la vez. No soy un relativista, ni siquiera eso. Tampoco sabría ser nihilista (tengo que mirar qué es). Amo las cosas que no parecen servir para nada, aunque sea en defensa propia; las que sirven para ser ellas y punto. Ya servirán para más. 'La pureza' es, probablemente, uno de mis artículos más improductivos. No está mal.Publicado el 12 de abril de 2026 La purezaPulula por las emisoras, redacciones, platós, un tipo virginal de opinador con cuatro bolígrafos en cada mano, uno de cada color, que dice que la violencia no resuelve nada, pero que la defensa es un derecho fundamental; que el hambre en el mundo es un escándalo, pero que tampoco estamos para derrochar; que las mujeres y los niños no deben sufrir nunca, pero que cada cultura tiene sus tradiciones; y que nadie debería morir por sus ideas, pero que la soberanía es un principio irrenunciable que aconseja agotar todas las vías diplomáticas antes de agotarse uno, agotando con ello a los demás. Se pregunta el oidor qué buscan, a quién dirigen exactamente tanta pureza encadenada, que nada limpia ni mancha. No sabe uno –no yo– qué debería hacer un gobernante, o un aprendiz de gobernante, o un aspirante a gobernar, para que le fuera mejor; con toda probabilidad, no hacer caso. Aquí somos todos Lisa Simpson con tal de no hacernos responsables de nuestros peros.Lisa Simpson es una monada, tan idealista y pura, tan perfecta encarnación del sentido común. Si en la ficción alcanzara los cincuenta, llegaría a la presidencia en olor de santidad; en la realidad sería medio alcohólica y habría cruzado tantas líneas rojas que las habría borrado todas, manteniendo, eso sí, la retórica, porque la política es una máquina de picar carne y nadie, o casi nadie, hace cumbre sin dejar un rastro de cadáveres detrás. La pureza, que sólo existe en el campo de las ideas y en los cuentos cortesanos, no es sino la negación decorativa del mundo real. Mientras los peores tiranos del planeta se deshacen impunemente de los suyos, a veces a tiro limpio, un millón de tertulianos traza líneas en el campo para ver si ha sido fuera de juego o no.La pureza como postura exige no tocar la realidad, tocarla la mancharía. Su inutilidad no es un defecto, es la condición de su virtud. Las lecciones inmarcesibles, intocadas, líquidas, que brotan cada mañana –y tarde, y noche– señalan con la uña la imperfección de un mundo movido por los hechos, no por ideas traslúcidas, y sólo valen, por tanto, para la autopromoción. ¿De qué sirve la peana de señalar lo que no, salvo para ocasionalmente proponer un sí inventado que nunca ha funcionado ni tiene la menor oportunidad de funcionar? Tribunos que condenan a cualquiera por reconocer en él, sin admitirlos, sus propios defectos. ¿Hay algo más banal e irritante que el teatro de la indignación?Así lo hacemos los mediocres, los dormidos, los tuertos. ¿Qué harían el hombre y la mujer enteros, posesionados de sí, con verdadera comprensión del mundo, conocedores del pulso y derrota del planeta? Probablemente, no gran cosa: sabrían que hacer no es opinar, que aquí hablamos de ritmos, corrientes y fuerzas que apenas permiten la intervención, impulsadas, como el agua, por lo inevitable, o por lo humano, que a menudo es lo instintivo y pasional. Barrerían acaso su metro cuadrado, evitarían toda certeza (y, desde luego, toda prédica) y trabajarían sobre sí mismos, o, en los casos más filantrópicos, operarían sobre tales corrientes subterráneas con sus propias corrientes subterráneas, que no se ven ni se aplauden ni se reconocen ni se conocen siquiera, y que cambian, con suerte, un milímetro las cosas, apenas uno, y luego tal vez otro, y luego tal vez otro, nunca bajo el cañón de luz ni de forma revolucionaria, porque una revolución es el resultado de dar una vuelta completa a las cosas dejándolas como estaban, con algo más de mareo y algo más de confusión.Reprochamos a los demás su indiferencia, pero lo hacemos desde el aspaviento, convertidos en el reflejo del otro, sin poder ni querer vernos; no nos interesa el bien común –el nuestro apenas–, sino tener razón, airearla, increpar al otro, epítome de la equivocación. En realidad, el ser humano se mueve por una mezcla imprecisa de deseos, recompensas y, en definitiva, motivación; es decir: razones; es decir: ventajas. Cuando las ventajas propias resultan compatibles con el bien común, devienen virtuosas, por pura sincronía; cuando son teóricas –retóricas– resultan indiferentes, máscaras del propósito, disfraz de la integridad. ¿Quién da el paso hacia la coherencia plena? ¿El ídolo infalible? ¿El maniquí moralista? ¿El sermoneador matutino? ¿El gobernante huero? ¿Yo?Opinar no vale mucho –aquí la prueba–, pero tiene algún valor, algún resto, si hay consecuencias lógicas, si las palabras aterrizan un tanto después de haber flotado. Cada acción viola algún principio, espantarse no es un criterio moral, es la coartada permanente para la autosatisfacción. La política, la historia, la guerra, no son sistemas cerrados; la vida no es un deporte ni sigue las instrucciones del Monopoly. A veces la única opción es desalojar al más dañino para poner un ratito al futuro dañador, aprovechar ese breve instante en el que aún no puede romper nada, que en ocasiones dura veinte días y ni uno más. Lo demás es ejemplo callado y responsabilidad.Nuestras firmas Si quieres leer más artículos de Rodrigo CortésSuscríbete a ABCPara tocar la realidad, lo primero es identificarla. Para mejorar, lo primero es entender: partir de lo que se es y no de lo que hay que ser, que, como mucho, es meta. La utopía puede ser guía si uno conserva el impulso, la fuerza y el optimismo suficientes, nunca el punto en el que apoyar la palanca. Nada se construye sobre humo. Somos lo que somos, como somos, de la Guerra del Peloponeso acá; podemos mejorar desde lo tocable, nunca desde la virtualidad sin cuerpo. Si aceptamos la infinita imperfección del mundo, podemos tratar de avanzar, de pactar con lo posible, elegir de cuando en cuando el deslucido mal menor; quien se eleva sobre columnas flamígeras para señalar cuanto se desvía un milímetro del ideal, debe al menos aceptar que su único objetivo es exhibirse como apóstol de la virtud, sin la menor intención de mejorar nada.Hay que sostener el estado del bienestar. Pero es una vergüenza que haya países pobres. Nadie debería hacer los trabajos ingratos. Aunque eso detendría el mundo. Dos empleos son demasiado para llegar a fin de mes. Pero es preferible a la precariedad. Que es preferible al paro. Que es preferible a la inflación. Que es preferible a la recesión. De la que ya saldremos. Y así cada mañana.Si el cinismo es el cianuro de la bondad, el pesimismo encierra, al menos, cierta cantidad de luz y opera sobre el principio de realidad, que es exactamente lo que hace el optimismo racional, acaso la última opción de Lisa Simpson. La del autorreconocimiento. La del deseo modesto de mejorar.
📄 Contenido indexado automáticamente. No es de autoría de altabusqueda.com; los derechos pertenecen a su fuente: ABC.
Ver nota original ↗
🤖 Profundizá esta noticia con OIMA (IA)

¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?

Respuestas de OIMA · IA, sobre esta noticia · Abrir OIMA Chat ↗
💬 0

Comentarios

También te puede interesar

North Dakota Votes: 2026 Election
North Dakota Monitor
In this guide What You Need to Know This is your guide to the contested statewide and federal races in North …
North Dakota State University
North Dakota Monitor
North Dakota State University and Minot State University are helping two smaller colleges balance their books…
North Dakota University System envisions more collaboration, efficiency
North Dakota Monitor
The leader of the North Dakota University System is pushing for greater collaboration among its 11 higher edu…
appeal to the state Supreme Court,
North Dakota Monitor
An unusual clause in the North Dakota Constitution that limits the power of the courts kept the state’s near-…
arguments from both sides in a July hearing.
North Dakota Monitor
A North Dakota judge is set to decide whether the process for who serves on the state’s Beef Commission is un…
sought to have their claims dismissed.
North Dakota Monitor
Attorneys for the state of North Dakota have asked a judge to dismiss a lawsuit that accuses the North Dakota…