Las 4 fases del sueño: qué ocurre en cada una y qué puede alterarlas
Las fases del sueño N1, N2, N3 y REM cumplen funciones distintas en el descanso, la memoria y la recuperación física. Conoce qué ocurre en cada etapa y qué hábitos pueden afectar su calidad

Las fases del sueño N1, N2, N3 y REM cumplen funciones distintas en el descanso, la memoria y la recuperación física. Conoce qué ocurre en cada etapa y qué hábitos pueden afectar su calidad

Dormir no consiste simplemente en cerrar los ojos durante varias horas. Mientras descansamos, el cerebro atraviesa distintas fases que se alternan en ciclos y participan en procesos como la regulación de la actividad cerebral, la consolidación de recuerdos y la recuperación física. En los adultos, cada ciclo suele durar entre 80 y 100 minutos, aunque puede variar, y normalmente se repite entre cuatro y seis veces por noche. La distribución del sueño también cambia con el paso de las horas: el sueño profundo predomina al principio, mientras que los periodos REM suelen alargarse hacia la madrugada. Estas son las cuatro fases del sueño y los factores que pueden alterarlas.
1. Fase N1: la transición entre la vigilia y el sueño

La fase N1 es la etapa más ligera del sueño no REM y funciona como transición entre estar despierto y quedarse dormido. Suele durar pocos minutos, aunque puede reaparecer durante la noche. En este momento, la actividad cerebral comienza a disminuir y es relativamente fácil despertar ante un ruido o una interrupción. También pueden presentarse sacudidas hipnagógicas, movimientos involuntarios que algunas personas sienten como si estuvieran cayendo. No significan necesariamente que exista un problema de salud. El ruido, la luz y las condiciones incómodas de la habitación pueden dificultar el inicio del descanso.
2. Fase N2: el sueño que ocupa buena parte de la noche

La fase N2 suele representar alrededor de la mitad del tiempo total de sueño. Durante ella disminuyen la frecuencia cardiaca y la respiración, los músculos se relajan y la temperatura corporal baja ligeramente. El cerebro produce husos del sueño —ráfagas breves de actividad eléctrica— y complejos K, patrones que participan en la regulación del sueño y se relacionan con el procesamiento de información. Estas características ayudan a mantener el descanso frente a ciertos estímulos externos. La cafeína, especialmente cuando se consume cerca de la hora de dormir, puede dificultar el sueño y alterar su continuidad; el alcohol también modifica su estructura
3. Fase N3: el sueño profundo relacionado con la recuperación física

La fase N3 es conocida como sueño profundo o de ondas lentas porque predominan las ondas delta en la actividad cerebral. En esta etapa es más difícil despertar y se desarrollan procesos relacionados con la recuperación del organismo, incluida la liberación de hormona del crecimiento. El sueño profundo suele concentrarse durante la primera parte del periodo de descanso, cuando la necesidad acumulada de dormir es mayor. Sin embargo, acostarse después de lo habitual no significa que esta fase desaparezca irremediablemente: su duración depende de factores como el tiempo total de sueño, la edad y el horario biológico. El ejercicio regular puede favorecer la salud del sueño, mientras que la evidencia no permite afirmar que tomar magnesio aumente necesariamente esta fase
4. Fase REM: los sueños vívidos y el procesamiento de recuerdos

La fase REM, siglas en inglés de movimiento ocular rápido, se caracteriza por una actividad cerebral que en algunos aspectos se parece a la vigilia. Durante ella suelen aparecer sueños vívidos y los músculos voluntarios permanecen temporalmente inhibidos, lo que limita los movimientos mientras soñamos. Esta fase participa en procesos relacionados con la memoria y la regulación emocional, aunque sus funciones no se reducen a una sola tarea. Los episodios REM suelen ser más largos durante la segunda mitad de la noche. Por eso, despertarse demasiado temprano puede reducir parte de este periodo si interrumpe el descanso. El alcohol y algunos medicamentos, incluidos ciertos antidepresivos, pued
5. ¿Qué otros factores pueden alterar las fases del sueño?

Además de los horarios irregulares, el consumo de alcohol y la cafeína, los medicamentos pueden modificar la arquitectura del sueño. Las benzodiacepinas, por ejemplo, pueden aumentar el tiempo en N2 y reducir parte del sueño profundo y REM, aunque sus efectos dependen del fármaco, la dosis y la persona. Esto no significa que todo medicamento para dormir produzca el mismo resultado ni que la sedación carezca de utilidad clínica. Estos tratamientos deben utilizarse bajo supervisión médica y no conviene suspenderlos o cambiar su dosis por cuenta propia.
La temperatura de la habitación, la exposición a la luz, el estrés y los trastornos como la apnea del sueño también pueden influir en el descanso. No existe una temperatura única que garantice un sueño óptimo para todas las personas: lo importante es mantener un ambiente cómodo, oscuro y tranquilo.
Juan Leyva es redactor especializado en la sección de Salud para el periódico El Debate. Su labor periodística se enfoca en la divulgación de contenidos clave sobre salud preventiva, bienestar emocional, relaciones interpersonales y hábitos para el estilo de vida, orientados a brindar información rigurosa, clara y accesible para las audiencias digitales.
Dentro del equipo editorial de El Debate, Leyva aborda temáticas dedicadas a la concienciación sobre la salud mental, el cuidado de la salud física y la construcción de entornos socioemocionales saludables. Su metodología de trabajo prioriza la síntesis de información respaldada por fuentes del sector salud, traduciendo conceptos médicos o psicológicos complejos en orientaciones prácticas y de aplicación cotidiana.
Con un enfoque centrado en la responsabilidad informativa y la utilidad para el lector, su cobertura abarca guías de salud pública, análisis de hábitos de vida e investigaciones periodísticas en materia de bienestar integral. Desde la redacción, Juan Leyva contribuye a fortalecer el compromiso ético y la transparencia informativa de El Debate, consolidándose como una fuente confiable en la orientación y difusión de temas que impactan directamente la calidad de vida de la sociedad mexicana.
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