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Una piedra del Sahara revela un antiguo 'secreto húmedo' de Marte
Es mucho más que una simple piedra. Viene de Marte y ha viajado tanto en el espacio como en el tiempo. Llegó a la Tierra después de ser arrancada de la superficie del planeta rojo por el impacto de otro cuerpo, pero su auténtico valor está en lo que conserva: una historia que se remonta a los primeros capítulos de ese mundo vecino, cuando su corteza apenas empezaba a formarse.Bautizado como Teghaza 001 (Teg 001) , este meteorito se formó hace alrededor de 4.100 millones de años, en los albores del Sistema Solar, y guarda en su interior las pruebas de que el Marte primitivo era un mundo dinámico, surcado por fluidos hidrotermales y geológicamente fascinante.El meteorito, de hecho, contiene minerales que permiten reconstruir procesos geológicos ocurridos hace más de 4.100 millones de años. Pra empezar, su composición no se parece a la de la mayoría de los meteoritos marcianos conocidos y apunta a una región de la antigua corteza de la que apenas teníamos muestras hasta ahora. El estudio, recién publicado en 'Science', amplía de forma importante lo que sabemos sobre el interior de Marte y sobre las condiciones en las que se formaron sus primeras rocas.Pero no se trata sólo de una cuestión de antigüedad. La nueva muestra conserva información sobre cómo se enfrió el magma, de dónde procedía y qué ocurrió después, cuando fluidos como el agua alteraron sus minerales. Es, por tanto, una ventana excepcional a un Marte muy distinto del mundo frío y árido que conocemos hoy.Llegado de otro planetaHasta la fecha, los científicos han recuperado en la Tierra unos 300 meteoritos de origen marciano. Se trata de fragmentos de roca que salieron despedidos al espacio tras el violento impacto de asteroides contra la superficie de Marte y que, tras vagar por el vacío, acabaron cayendo en nuestro planeta. Son, en la práctica, muestras naturales de Marte que han llegado a nuestros laboratorios sin necesidad de enviar una nave a recogerlas.El problema es que la inmensa mayoría de estos meteoritos (conocidos como SNC: shergotitas, nakhlitas y chassignitas) son geológicamente 'jóvenes', con edades inferiores a los 2.400 millones de años. Sin embargo, al observar Marte a través de nuestras sondas espaciales, el análisis de su inmensa cantidad de cráteres nos dice que la mayor parte de su superficie es muchísimo más antigua, de hace más de 3.000 millones de años.Los meteoritos marcianos que tenemos son demasiado jóvenes; Teg 001 es una rara ventana a un mundo recién nacidoEl planeta rojo carece de una tectónica global de placas comparable a la terrestre. Por eso ha conservado extensas regiones de corteza antigua que, en la Tierra, habrían sido destruidas, deformadas o recicladas durante miles de millones de años. La cuestión es que, a pesar de que sabemos que la superficie de Marte es extraordinariamente antigua, hasta ahora apenas teníamos muestras de esa primera etapa. Nos faltaban piezas del rompecabezas original. Hasta ahora, en efecto, solo conocíamos dos meteoritos verdaderamente 'viejos': el famoso ALH 84001 (del que se llegó a decir que guardaba huellas de formas de vida marciana ) y el NWA 7034, conocido como ' Belleza Negra '. Hoy, Teghaza 001 se une a este exclusivísimo club, y lo hace abriendo una ventana directa a la corteza y el manto de un Marte que prácticamente acababa de nacer.Teghaza 001 fue encontrado en septiembre de 2022 en Malí, en una expedición de búsqueda de meteoritos al norte de la región del mismo nombre. Está formado por ocho fragmentos que, juntos, suman unos 798,5 gramos. El mayor de ellos pesa 442 gramos.Llegado de otro planetaEl origen marciano de estas rocas se verifica mediante análisis químicos e isotópicos, entre ellos los del oxígeno. Pero conseguir una roca procedente de otro planeta no basta: hay que averiguar también el lugar que ocupaba en su historia geológica. Y ahí es, precisamente, donde reside la importancia del nuevo meteorito.Los investigadores han clasificado Teghaza 001 como un 'leucogabro', una roca ígnea compuesta principalmente por silicatos de calcio como la plagioclasa y el piroxeno. Además, han descubierto que no se formó en la superficie, sino a enormes profundidades, a más de 160 kilómetros bajo el suelo marciano.Los minerales de Teghaza 001 se enfriaron muy lentamente, una señal de que el magma se solidificó bajo tierra y no en una colada volcánica superficialNo estamos, pues, ante una roca procedente de una colada volcánica que se enfría rápidamente al entrar en contacto con el aire. Su textura, de hecho, revela que los cristales contienen finísimas láminas que se formaron durante un enfriamiento prolongado, a un ritmo estimado de apenas 0,01 grados centígrados al año.Es decir, la roca se enfrió tan lentamente que los átomos tuvieron tiempo de reorganizarse dentro de los minerales. Y un proceso así es característico de un magma que se solidifica bajo tierra, en el interior de una masa rocosa, y no de una lava que se enfría de golpe en la superficie. La datación de sus circones, diminutos cristales especialmente útiles para establecer edades geológicas, sitúa una fase fundamental de su historia en torno a los 4.114 millones de años.Las huellas del agua marcianaPero la verdadera sorpresa de Teghaza 001 estaba oculta en su firma isotópica. Los isótopos son versiones de un mismo elemento con diferente número de neutrones. Y aunque se comportan de manera parecida, sus proporciones pueden cambiar durante determinados procesos y conservar así las huellas de lo que le ocurrió a un mineral.Pues bien, el meteorito presenta unos niveles inusualmente altos de oxígeno-18 y zonas enriquecidas con sodio. Y eso significa que, poco después de formarse, la roca fue literalmente «bañada» por fluidos acuosos calientes que circulaban por el subsuelo de Marte.Las firmas químicas confirman que la piedra fue alterada por fluidos hidrotermales hirvientes mucho antes de salir despedida al espacioPodemos imaginar el proceso como algo similar a una esponja reseca que, de repente, es atravesada por un violento géiser subterráneo rico en minerales. «La presencia de minerales alterados por fluidos, combinada con las mediciones de isótopos de oxígeno, indican que Teg 001 experimentó reacciones con fluidos enriquecidos antes de ser expulsado al espacio», escriben los investigadores. Según el estudio, e impacto final fue tan brutal (alcanzando presiones de hasta 20 Gigapascales) que transformó algunos de los minerales de la roca en cristales de alta presión, como la reidita y la maskelynita, justo antes de mandarla a vagar por el espacio profundo.Teghaza 001, en definitiva, no es solo una piedra hallada en un desierto. Es un 'mensaje en una botella' de 4.100 millones de años de antigüedad lanzada a través del espacio. Un mensaje que nos dice que, en su juventud, Marte fue un mundo rebosante de actividad interna, calor y, lo más importante, agua corriendo bajo su piel de roca.
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