¿Cambio de tendencia? Luego de dos años de alza, bajó la cantidad de deuda atrasada de las familias con los bancos
Los datos anticipados del Banco Central dan cuenta de que por primera vez tras dos años seguidos de alza casi sin interrupciones, en septiembre pasado bajó la morosidad que tienen las familias en los préstamos y tarjetas de crédito.
En un mes habría pasado desde 12,8% del total, un número que era récord histórico, hasta 12,2%. Se trata de la primera baja relevante en términos mensuales según la medición que hizo la consultora financiera 1816 y que circuló entre los bancos este jueves. Es una consultora que anticipó con precisión cada mes el indicador oficial de mora que, semanas después, publica el BCRA.
El atraso de las familias para hacer frente a sus deudas de tarjeta o préstamos personales es uno de los temas de preocupación en el sistema financiero desde hace tiempo. Empujó, más tarde, una discusión política que llegó al Congreso por la vía de proyectos para regular las tasas o empujar refinanciaciones, todas alternativas que el Gobierno y las entidades rechazaron.
Las cifras de morosidad comenzaron a crecer con fuerza desde fines de 2024 y escalaron especialmente a partir de mediados de 2025, con la suba que tuvo la tasa de interés en la economía en la previa electoral.
Fue un fenómeno que creció tanto en bancos tradicionales como en entidades no financieras que están habilitadas para dar préstamos, desde billeteras virtuales hasta cadenas de supermercados que financian a sus clientes o casas de crédito a sola firma.
Por definición, entre los bancos el monto es mayor aunque el porcentaje de mora es más bajo. Y por el contrario, en el universo no bancario los saldos adeudados son más bajo, pero la proporción de morosos aumenta (es cercana al 30%, según EcoGo).
El BCRA cree que ya pasó la peor parte de la morosidad de las familias. (Xinhua/Martín Zabala) El informe de 1816 marcó que el saldo en mora de las financiaciones a familias cayó de manera relevante en septiembre (-4,1% real en comparación con agosto). Es decir: la baja de la morosidad no se dio por un aumento en la cantidad de créditos -es una de las posibilidades estadísticas- sino porque hay menos saldos atrasados en los hogares.
Un elemento que marcó como relevante el informe es que sigue en alza la cantidad de saldos refinanciados. Es decir, deudas que se negociaron entre bancos y clientes en términos de tasa de interés o plazo de devolución. En algunas entidades mencionan que para regularizar la situación de los morosos más críticos llegaron a ofrecer tasas negativas contra la inflación o directamente quitas en la deuda.
"El saldo refinanciado representó en septiembre el 3,9% del crédito total a las familias y el 0,9% del crédito a empresas, alcanzando nuevos máximos", remarcó 1816. Según sus cálculos, los hogares ya refinanciaron deudas por $2,9 billones. Se trató de un fenómeno extendido, ya que la morosidad retrocedió en los 12 bancos con mayor cantidad de crédito otorgado.
Como nota disonante, 1816 aseguró que en lo que va de octubre los préstamos en pesos subieron algo menos de 1% en términos reales y que si bien implica una mejora en comparación con los últimos tres meses, el crédito no repunta.
"Aún así, sigue siendo notable lo estancado que está el crédito en moneda local desde el fin de las LEFI a mediados del año pasado", planteó. "Eso es lo que hace que la mora no baje más rápido pese a las refinanciaciones", mencionó la consultora.
La morosidad en las empresas todavía no parece haber cambiado de tendencia. De acuerdo al mismo informe, el porcentaje de atrasos en los pagos de compañías todavía no pegó la vuelta y tuvo una muy leve aceleración en septiembre. Se ubicó en 3,8% del total.
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