Desidia y cráteres rodean al Mercado Municipal N.º 1 de Coronel Oviedo
- Una breve lluvia volvió a dejar al descubierto este jueves calles destrozadas y baches llenos de agua en el principal centro comercial de la ciudad.
- La bacheadora, los préstamos y los planes de asfaltado siguen sin traducirse en una solución duradera para un sector de intenso tránsito.
- El desinterés municipal también se refleja en la falta de ordenamiento de veredas y canalizaciones, cuya obstrucción agrava los problemas del mercado.
Las imágenes de este jueves 29 de octubre muestran una situación que se repite en las inmediaciones del Mercado Municipal N.º 1 de Coronel Oviedo: pavimento destruido, enormes baches cubiertos de agua y vehículos que deben buscar por dónde pasar entre los pozos. Bastó una breve lluvia para volver a exponer el deterioro de las calles y una desidia que las autoridades municipales siguen sin resolver.
En el mayor centro comercial de la ciudad, donde confluyen compradores, trabajadores, motociclistas y vehículos de carga, circular exige esquivar cráteres. El agua acumulada oculta la profundidad de los baches y aumenta el peligro, especialmente para quienes se desplazan en motocicleta o a pie.
La escena resulta todavía más cuestionable por tratarse de un punto de actividad comercial permanente. El movimiento del mercado es cotidiano; la respuesta municipal, en cambio, continúa pendiente.
Maquinarias y recursos, pero el problema persiste
La disponibilidad de una bacheadora, el acceso a préstamos y el plan de mil kilómetros de asfalto de Itaipú contrastan con el estado de estas calles. ¿Qué hace falta para que la capacidad de intervención anunciada se convierta en una reparación que dure?
A los antecedentes se suma la intervención del Ministerio Público relacionada con los problemas del mercado. Sin embargo, el deterioro sigue a la vista. Las instituciones intervienen, las autoridades disponen de herramientas y los ciudadanos continúan atravesando calles destrozadas.
La gestión municipal actual y la anterior comparten una deuda concreta: ninguna consiguió dejar resuelto este problema. El estado del lugar también interpela a los concejales, cuya tarea de control debe reflejarse en exigencias, seguimiento y resultados verificables.
El desinterés se mide en esa distancia entre los recursos disponibles y las condiciones que soporta la gente.
Veredas y desagües también requieren intervención
El cuestionamiento alcanza además a las prácticas atribuidas a algunos locatarios del mercado y comercios de las inmediaciones: ocupación de veredas, obstrucción de canalizaciones y resistencia a intervenciones necesarias para ordenar el sector.
Estas situaciones deben ser verificadas y corregidas. La actividad comercial necesita accesos seguros y drenajes que funcionen; bloquear esos espacios perjudica tanto a los compradores como a los propios trabajadores del mercado.
La Municipalidad tiene que ordenar el uso del espacio público y hacer cumplir las disposiciones correspondientes. Si existen obstáculos para ejecutar las mejoras, corresponde identificarlos y actuar. La falta de colaboración de particulares tampoco puede convertirse en una excusa permanente para la inacción institucional.
¿Cuánto más debe deteriorarse?
El sector necesita una intervención que contemple el estado del pavimento, el escurrimiento del agua y la recuperación de los espacios de circulación. También necesita responsables identificados y plazos que la ciudadanía pueda controlar.
Cada lluvia vuelve a mostrar la misma deuda. Mientras las autoridades postergan una respuesta duradera, quienes trabajan, compran o transitan por el Mercado Municipal N.º 1 siguen asumiendo el riesgo.
¿Qué debe suceder para que reparar estas calles y ordenar el mercado se conviertan, de una buena vez, en una prioridad municipal?
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