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El Gobierno abre la batalla por el BCE: «Le toca a España, De Cos es un excelente candidato»
Comienza, ahora sí, la batalla por la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) . Christine Lagarde anunció ayer, con un escueto comunicado, su salida anticipada del cargo el próximo 7 de febrero y ahora los países abrirán la pugna por hacerse con la silla más codiciada de la institución con sede en Fráncfort. Entre ellos, España, con el que es el mejor valorado entre los analistas, Pablo Hernández de Cos, quien cuenta con el respaldo tanto del Gobierno como del Partido Popular.Lagarde podría haber continuado hasta octubre pero su decisión de adelantar su marcha, en la cabeza del mercado desde hace meses, sirve para que el presidente francés, Emmanuel Macron, sea quien participe en la designación y no Marine Le Pen ante un hipotético cambio de liderazgo en el país galo tras las elecciones de abril.Por el momento hay dos nombres que optan ya a la presidencia: el holandés Klaas Knot y el español De Cos. Y el Ejecutivo de Pedro Sánchez busca posicionar su nombre como el idóneo para el cargo. Fuentes gubernamentales confirman a ABC que van a «empujar y apoyar activamente» al exgobernador del Banco de España. Jugarán la baza de que nuestro país nunca ha ocupado ese puesto. «Le toca a España tener un rol preponderante con una presidencia que hasta hoy nunca ha tenido un país como España, a diferencia de Italia, Francia o Países Bajos», expresan las fuentes.Si bien durante los últimos meses el Gobierno se resistía a apoyar en público a De Cos para el cargo, ahora ya no esconden a su candidato, a quien, según fuentes financieras, comunicaron en privado su apoyo hace alrededor de un año. «Hernández de Cos es un excelente candidato que tiene las capacidades, el conocimiento y el liderazgo necesario, fue un gran gobernador del Banco de España y sería algo muy positivo para España y para el conjunto de Europa contar con alguien como él al frente del banco central», destacan desde el Ejecutivo.«Todo posiciona a España para pelear la presidencia del BCE» , concluyen. Pero para lograr esto será necesario convencer primero a Alemania o Francia, o los dos a la vez, porque los dos grandes países del euro son en realidad los que suelen mover los votos para elegir al presidente. Con Lagarde en 2019 ocurrió algo en ese sentido: los países no se ponían de acuerdo y fue la alemana Angela Merkel la que impuso que llegara una mujer y colocó encima de la mesa a la francesa Lagarde.En el Gobierno son conscientes de la necesidad de acercarse a ambos países. Fuentes financieras confirman que tanto el presidente Pedro Sánchez como el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, atacarán esas vías alemana y francesa en las próximas semanas, tanto en el marco del Eurogrupo como en el Consejo Europeo.El calendario apunta a que noviembre será un mes clave para las negociaciones políticas entre países. El próximo 9 de noviembre hay Eurogrupo, la reunión de los ministros de Economía; el 13 de noviembre hay reunión informal del Consejo Europeo donde están los presidentes; el 17-18 de noviembre hay Consejo Europeo ordinario y el 26-27 otro extraordinario; y el 10 de diciembre, otro Eurogrupo.El respaldo del Gobierno y del PP sin fisuras entre ellos juega muy a favor de Hernández de Cos pese a las elecciones en EspañaEl Gobierno usará todos estos cónclaves para mover el nombre de Hernández de Cos e intentar rascar apoyos. Como publicó ABC, ni Alemania ni Francia tienen decidido aún el candidato al que van a apoyar, el español o el holandés, pese a algunas publicaciones en Prensa. De hecho, De Cos, actual director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), se ha citado ya con Macron y el canciller alemán Friedrich Merz para presentar su candidatura y buscar apoyos; también tiene pendiente organizar encuentros al máximo nivel en los círculos económicos, con ministros de Economía del euro.Fuentes políticas apuntan a que a favor del candidato español juega que tiene el respaldo tanto del Gobierno de Sánchez como del Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo . Y eso resulta clave teniendo en cuenta que el 29 de noviembre se celebran elecciones generales en nuestro país. En este contexto, PSOE y PP han dejado claro en Europa que quien salga de las urnas está del lado del exgobernador.Sin embargo, Knot también juega sus cartas. Fuentes financieras desvelaban hace algunos días a ABC que el holandés lleva meses moviéndose en Bruselas para colocar su nombre y que muestra cierto nerviosismo por la posibilidad de quedarse a las puertas.Asimismo, en este proceso de elección también está previsto que se aborde el sustituto de la alemana Isabel Schnabel, que abandona su puesto a principios de enero como miembro del comité ejecutivo del BCE. Lo esperado es que Alemania conserve esa silla. También podría abordarse la sucesión de otro miembro del comité, el del cargo de economista jefe que ostenta Philip Lane y que vence a mediados de 2027; este puesto es al que optaría Francia.Lagarde, orgullosaEn cualquier caso, la carrera ha comenzado y lo que se espera es que para diciembre ya se haya decidido un nuevo presidente para el BCE que heredará el bastón de mando que deja una Lagarde que se marcha orgullosa de su mandato. «Dejo esta institución con la sensación de haber hecho un buen trabajo y de que el BCE está preparado para el futuro», dijo ayer en rueda de prensa. «Creo que la gobernanza del BCE ha demostrado su solidez, hemos tenido transiciones en el pasado y la continuidad de su actividad siempre ha sido el mantra de esta institución», comentó Lagarde.Christine Lagarde llegó a la presidencia del BCE en noviembre de 2019 con una misión que parecía, en principio, continuista: mantener la estabilidad de precios y preservar la integridad del euro. Lo peor de la crisis de la moneda había pasado y todo parecía anunciar un periodo de paz monetaria, pero su mandato terminó convirtiéndose en una de las etapas más convulsas de la historia del BCE. Una pandemia mundial, una inflación que alcanzó niveles no vistos en décadas, una guerra en el continente y el inédito encarecimiento de la energía obligaron al banco central a revisar sus prioridades operativas y a tomar decisiones de consecuencias profundas para millones de hogares y empresas.Lagarde abandonará el cargo el próximo 7 de febrero de forma anticipada: «Dejo esta institución con la sensación de haber hecho un buen trabajo y de que el BCE está preparado para el futuro»Como primera mujer al frente del BCE, después de dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI), Lagarde no llegó a Fráncfort con el perfil clásico de una economista académica o una banquera central de carrera. Su trayectoria era la de una abogada, política y gestora de instituciones internacionales. Esa singularidad ha definido tanto su estilo de liderazgo como algunas de las controversias que han acompañado su presidencia. Lagarde llevaba apenas cuatro meses en el cargo cuando estalló la pandemia de Covid . La amenaza no era solo una recesión, también existía el riesgo de que los costes de financiación de países como Italia se disparasen frente a los de Alemania, fragmentando las condiciones financieras de la eurozona. El BCE respondió con el Programa de Compras de Emergencia (PEPP), inicialmente dotado con 750.000 millones de euros y ampliado posteriormente hasta 1,85 billones de euros, que permitía comprar deuda pública y privada con flexibilidad entre países. Fue una intervención decisiva.Después tuvo que enfrentarse a la invasión rusa de Ucrania en 2022, que generó una crisis energética y agravó los problemas de inflación tras la salida de la pandemia. Y más recientemente a la guerra de Irán, de nuevo con sus consecuencias sobre los precios.
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