Morir por el color de la piel en la Francia de 2026
“Podría haber sido cualquiera de nosotros”. La frase se repite en bucle estos días entre los vecinos de Trappes tras atentado racista, que dejó heridas a cinco personas, entre ellas una niña de 12 años, y se cobró la vida de Pengo Bossio Wangi, un hombre de 26 años. Algunos ya no salen de casa por miedo. Otros se sobresaltan cada vez que un vehículo pasa cerca. Casi todos sienten que llevan una diana en la espalda por el simple hecho de ser de origen africano o magrebí. Mientras lloran la pérdida de Bossio Wangi, un joven deportista muy querido en esta ciudad multicultural de la periferia de París —donde crecieron, entre otros, el actor Omar Sy o el futbolista Nicolas Anelka―, los vecinos se preguntan: ¿cuánto odio tiene que albergar una persona para disparar ocho veces a una niña solo por el color de su piel? La hipervigilancia como secuela del atentado los tiene agotados. Pero sobre todo sienten rabia contra quienes dan altavoz al odio en prime time, un día tras otro: medios de extrema derecha como CNews y canales de información continua de corte sensacionalista como LCI o BFM, cuyos platós se han convertido en escenarios de banalización de las ideas racistas.
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