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La 'limpieza' de un narcopiso descubre a un padre y a un hijo buscados por apuñalar a un primo
El desmantelamiento de un narcopiso regentado por la matriarca del clan de los Jiménez, Vanessa, ha permitido, además de su detención, esclarecer otro asunto pendiente: su marido, Alejandro, de 40 años, como ella, y del hijo de ambos, José, de 19, estaban reclamados por su presunta implicación en el acuchillamiento y atropello de un primo suyo en el distrito de San Blas-Canillejas. El trabajo de calle de la comisaría de Policía Nacional del distrito llevó a comenzar una operación, en agosto, contra un punto de venta de estupefacientes en el bajo B de la calle de la Virgen de la Oliva, 18, a dos pasos del parque Paraíso. Se trata de una zona muy complicada, pues abundan los narcopisos y los toxicómanos. Una realidad ampliamente denunciada por este diario y por los propios vecinos, que han presenciado dos asesinatos en unos meses en el enclave.Agentes del Grupo de Estupefacientes empezaron un dispositivo continuo de vigilancias en torno a la vivienda, que también es el piso de residencia del clan. Necesitaban documentar de manera indubitada que allí se traficaba, y así lo lograron: el trasiego de clientes era continuo y les despachaban cocaína y hachís por el ventanuco que da al exterior. Los Jiménez son uno de los clanes más poderosos de la Cañada Real, y cuentan con una red de narcopisos que no solo han llevado a la instalación de cámaras de videovigilancia en el barrio de Simancas, sino también en el entorno de la calle de Cullera, en el lejano distrito de Latina. Suelen utilizar viviendas de protección pública de las que han sido adjudicatarios para trasladar allí el negocio de la Cañada, un asentamiento que vienen sufriendo continuos golpes policiales y que ya no es la sombra de lo que fue en el mundo del narcottráfico en Madrid.Con los seguimientos debidamente acreditados, los investigadores consiguieron la autorización para el registro del piso de Virgen de la Oliva y se procedió a él el 23 de octubre. Tuvieron que acompañarles efectivos de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), armados hasta los dientes, y de los Guías Caninos. Tirararon la puerta con un ariete de manera sorpresiva y lograron el arresto de los tres miembros del grupo criminal , de nacionalidad española.Los policías encontraron efectos robados, como un ordenador que ya ha sido entregado a su legítimo propietario, además de droga (80,2 gramos de cocaína, 688 de hachís y 5.326 euros en efectivo) y útiles para la dosificación y distribución de las papelinas. Pero también se incautaron de un hacha tipo Tomahawk, un cuchillo, una pistola simulada, cinco vainas percutidas de rifle y un cartucho del calibre 30.06 sin utilizar.La filiación de los encartados permitió descubrir y que Alejandro y su hijo, José, estaban reclamados porque la noche del 19 de octubre un varón de su familia fue arrollado yendo ellos al volante. Ocurrió en la calle de Valdecanillas, en el mismo distrito, donde se encuentra el polígono industrial de Julián Camarillo. Además, le acuchillaron en el abdomen, por lo que tuvo que se trasladado al hospital de manera urgente. Así lo denunció una mujer familiar de la víctima, que vinculó el ataque a la mala relación entre los parientes.Parte del material incautado en el narcopiso. ABCA Alejandro le constaban 31 reseñas policiales de lo más variado, como malos tratos, delitos patrimoniales y asuntos de drogas. Vanessa, la matriarca, cuenta con más de una decena, por hurto, falsedad documental, estafa y malos tratos familiares; en cuanto a José, al haber caducado su historial como menor de edad, pendía sobre él solo una reclamación judicial del pasado 16 de junio.
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