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La Filarmónica de Berlín e Iván Fischer no se ponen de acuerdo sobre la disposición de la orquesta
Sin duda, el mito de la Filarmónica de Berlín seguirá creciendo después de que un pequeño detalle técnico haya terminado con la sustitución de un director en tres conciertos. Según el comunicado de la orquesta, la Filarmónica y el director Iván Fischer han decidido de mutuo acuerdo que los conciertos programados para los días 5 al 7 de noviembre con la Quinta de Mahler recaerán sobre otro director porque no se ponían de acuerdo sobre la colocación en el escenario de la plantilla de la orquesta.La expresión alemana utilizada por la propia Filarmónica es «Orchesteraufstellung», es decir, la disposición o colocación de los músicos en la orquesta, aunque sin explicar concretamente la distribución que Fischer exigía y no ha sido proporcionada. Según la publicación especializada Moto Perpetuo, Fischer ha explicado que la Filarmónica no aceptó la precisa disposición de músicos que él había propuesto, también sin dar detalles. «I cannot compromise» (no puedo transigir), habría dicho, porque la disposición de los músicos en esta pieza es para él «extremadamente importante ».La Quinta Sinfonía de Gustav Mahler , en efecto, exige una gran orquesta y un equilibrio sonoro muy elaborado. La colocación de las secciones puede influir en cómo se proyectan los metales, cómo dialogan las cuerdas y cómo se equilibran los diferentes grupos instrumentales. «No puedo hacer concesiones porque es muy importante para el sonido y para la unidad de esta maravillosa pieza», ha explicado Fischer en su cuenta de Instagram, horas después de que se hiciese pública la decisión.Ambas partes respetan la posición de la otra, pero se mantienen en la suya, sin que haya sido posible un acuerdo. La orquesta se ha apresurado a anunciar, además, que la Quinta Sinfonía de Mahler y la Sinfonía Conertante en si bemol mayor de Haydn, con la Filarmónica de Berlín, serán finalmente dirigidas por el director colombiano Andrés Orozco-Estrada , que sustituirá a Fischer.En términos generales, un director puede preferir una distribución concreta para conseguir una determinada respuesta acústica, claridad de las voces o relación entre las secciones. Iván Fischer, además, es conocido como uno de los músicos más visionarios de nuestro tiempo, ha desarrollado numerosos formatos nuevos de concierto y ha renovado la estructura y los métodos de trabajo de la orquesta sinfónica clásica.Además de Director Musical de la Orquesta del Festival de Budapest, Fischer ha fundado el Festival Mahler de Budapest, el Festival 'Puente de Europa' y el Festival de Ópera de Vicenza. El Foro Económico Mundial le concedió el Premio Cristal por sus servicios a la promoción de las relaciones culturales internacionales y es el fundador de la Sociedad Húngara Mahler, compositor por el que ha mostrado en sus estudios una especial atención. Y no parece que la distribución de los músicos sea un detalle menor para él, sino una parte de su concepción sonora de la obra de Mahler.Según una crítica de Bachtrack sobre una interpretación de la Quinta con la Orquesta del Festival de Budapest en Nueva York, en febrero de 2020, Fischer colocó a los violonchelos en el centro de la orquesta y a los ocho contrabajos detrás de las maderas, en lugar de la ubicación más habitual. Los metales fueron separados en distintos grupos, el trompa solista, Zoltán Szőke, se sentó delante de la orquesta para sus intervenciones en el scherzo y el arpa se situó a la derecha de Fischer. Estos cambios suponen una modificación sustancial de la distribución de varias familias instrumentales.Otro precedente que puede dar una pista sobre el último desacuerdo nos remite a octubre de 2022, cuando Fischer ya exigió una disposición que forzaba la voluntad de los 'maestros' de la Filarmónica de Berlín. Los contrabajos fueron colocados en una fila delante de la percusión; las trompetas, los trombones y la tuba muy a la derecha; y las trompas fueron situadas a la izquierda, lejos de los demás metales. Ya hubo quejas en aquella ocasión, acerca de efectos sonoros desequilibrados desde algunas localidades del auditorio y por parte de los músicos, a los que la coordinación les resultaba más complicada.Y no olvidemos que, a diferencia del resto de las orquestas, la Filarmónica de Berlín tiene una estructura de autogobierno y el director no puede imponer unilateralmente todas las decisiones organizativas. Los 'maestros' tienen poder de decisión incluso sobre qué director les dirige, además de reclutamiento de músicos e instrumentos añadidos. La disposición exigida por Fischer parece haber desbordado su capacidad de innovación y no han sido capaces de ponerse de acuerdo.
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