¿Por quién habrá votado AMLO en 1988?
Tras el fallecimiento del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, el expresidente AMLO, la presidenta Sheinbaum y todos los miembros conspicuos de la auto proclamada 4T han salido al unísono a expresar su profunda tristeza ante la muerte del fundador del PRD. No han escatimado en loas para referirse a un hombre cuyos valores democráticos no podrán jamás estar en entredicho. Desafortunadamente, los ideales del hijo del general distan enormemente de aquellos abrazados por el obradorismo. Recomiendo, estimado lector, la columna de mi colega Humberto Cavazos, intitulada “Cuauhtémoc Cárdenas, ucronía inevitable” publicada en este mismo espacio de SDP Noticias. No tiene desperdicio.
AMLO logró lo que Cárdenas nunca pudo: convertirse en presidente de México. Por desgracia, empero, terminó traicionando los valores del fundador del partido que le postuló en 2006 y 2012. Perdió en ambas ocasiones. Sin embargo, su carisma y su infatigable recorrido político le pusieron finalmente en la silla presidencial en 2018.
¿Es realmente AMLO un cardenista o sólo jugó a serlo? Conviene recordar que el tabasqueño, afiliado al PRI desde su juventud, dejó el partido hasta después de las polémicas elecciones de 1988, amén del perdón otorgado al oscuro Manuel Bartlett, presunto perpetrador del fraude de aquel año.
Por lo tanto, se presenta de nuevo la interrogante que ha sido motivo de controversia; ciertamente no por el hecho en sí mismo, sino en un intento de profundizar en la biografía política de un sujeto como AMLO, que no sólo le dio la espalda a los valores de la democracia progresista abanderados por Cárdenas, sino que abrazó las tendencias autoritarias propias de un Revolucionario Institucional previo a la transición democrática.
¿Por quién habrá votado AMLO en junio de 1988 en la soledad de aquella urna de la Ciudad de México? ¿Por Carlos Salinas, jefe de su partido cuyo nombre utilizaría como propaganda discursiva para presentarse como el adalid en contra de la mafia del poder? ¿O por el hombre de auténticos valores democráticos que buscaba recuperar los principios tradicionales de una izquierda abandonada por el PRI en los ochenta?
Ningún obradorista de cepa con participación en la vida pública nacional se atrevería jamás a sostener que AMLO votó por Carlos Salinas, pues colocaría a su líder moral como lo que es: un traidor a la democracia, a las instituciones, a Cárdenas y a los principios que juró proteger.
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