Las ánimas recorren el Centro Histórico de Mérida: atractivo para turistas y meridanos

Miradas de asombro, celulares en alto y preguntas sobre lo que ocurría acompañaron anoche el paso por calles del Centro Histórico de un cortejo fúnebre a cargo de alumnos del Cedart “Ermilo Abreu Gómez”, que se sumaron a las actividades del Janal Pixán organizadas por la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta).
El recorrido de los 278 estudiantes fue atestiguado por habitantes de la ciudad y turistas mexicanos y extranjeros.
Algunos siguieron con curiosidad el paso de la procesión, mientras que otros levantaron sus teléfonos para fotografiarla o grabarla. También hubo quienes preguntaron por el significado de aquella peculiar manifestación cultural.
Al frente del contingente avanzaba un ataúd, acompañado por personajes vestidos de blanco y negro que representaban a las almas.
Música y recreaciones por el Hanal Pixán
Detrás marchaban otros grupos de estudiantes, entre música, recreaciones de dioses mayas y figuras relacionadas con el inframundo, en una representación que combinó la solemnidad del duelo con elementos festivos.
Los turistas extranjeros se mostraron especialmente interesados en la procesión y siguieron con atención cada detalle, mientras intentaban comprender el significado de las escenas que se desarrollaban ante sus ojos.
El recorrido comenzó en la Biblioteca Central “Manuel Cepeda Peraza”, en la calle 55, y avanzó por la 62 en dirección hacia la Plaza Grande. Posteriormente, el contingente tomó las calles 63 y 60 para dirigirse al Teatro Daniel Ayala Pérez, donde se presentó la obra “Delirio teatral”.
Fátima Guadalupe del Rosario Núñez Zavala, directora del Cedart, explicó que el cortejo fúnebre representa el aspecto solemne del Janal Pixán, pues recrea el acompañamiento de una familia y su comunidad hacia el cementerio para despedir a sus seres queridos.
La representación también incluyó alumnos caracterizados como almas blancas y negras, dioses mayas y personajes vinculados con el inframundo. Estas figuras dieron paso al lado festivo de la celebración, en el que la música y la particular manera de concebir la muerte forman parte de las expresiones culturales de Yucatán.
De acuerdo con la directora interina, esta actividad se realiza desde hace 40 años en el Cedart. A lo largo del tiempo, se ha convertido en una forma de acercar a las nuevas generaciones y a los visitantes a las tradiciones y manifestaciones culturales del estado.— Megamedia
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