Los genes, los memes y la universidad
Jalisco / 30.10.2026 04:54:05
Esta semana se cumplen 50 años de la publicación de El gen egoísta, uno de los libros más influyentes del siglo XX. En 1976, el joven profesor de Oxford, Richard Dawkins, lanzó esta obra que transformó la biología y nuestra comprensión de la evolución. También, desbordó las fronteras de su disciplina para influir en debates sobre filosofía, cultura y, recientemente, inteligencia artificial.
Hoy este libro sigue vigente. No es poca cosa en una época en que las ideas duran lo que un reel. El gran aporte de Dawkins es que cuestionó una creencia ampliamente extendida: que los organismos evolucionan para garantizar la supervivencia de su especie. Propuso una perspectiva radicalmente distinta, centrada en los genes, donde los seres vivos somos los vehículos de su reproducción. Los genes son inmortales, nosotros no. Paradójicamente, un libro titulado El gen egoísta explicó cómo el altruismo, la cooperación y la reciprocidad inciden en la evolución y la supervivencia.
Pero su aportación más popular fue otra: llevar la lógica de los genes fuera de la biología. Si éstos se replican, mutan y compiten por sobrevivir, ¿podrían las ideas hacer lo mismo? Dawkins pensó que sí. Las ideas también pasan de una persona a otra, se transforman y algunas terminan volviéndose imposibles de detener. Se hacen virales. A esa unidad de transmisión cultural la llamó meme. Hoy los memes colonizan las pantallas de nuestros dispositivos, mientras los algoritmos determinan cuáles prosperan y cuáles desaparecen.
La vigencia de su pensamiento resulta fascinante. Pero también lo es la historia de cómo nació el libro. Dawkins atribuye su formación intelectual al sistema tutorial de Oxford, donde los estudiantes aprendían a formular preguntas, cuestionar certezas y explorar conocimientos, no simplemente a aprobar exámenes estandarizados.
Ahí está una de las contribuciones más extraordinarias, aunque menos reconocidas, de la universidad al progreso humano: proteger el tiempo, la conversación y la libertad que las ideas necesitan para madurar. La universidad no solo produce profesionistas, patentes o diplomas. Cultiva las condiciones para que surjan ideas que todavía no sabemos que necesitamos. Dawkins nos recuerda que toda gran revolución científica comienza en un aula.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
