Vuelo de Bolsonaro a EE.UU. fue contratado y pagado por un intermediario desde ese país
- El empresario argentino Luis Grande, propietario de la compañía aérea Baires Fly, reveló que un intermediario del sector aeronáutico contrató el servicio y realizó una transferencia desde una cuenta bancaria estadounidense.
- El pago por el traslado ascendió a 150.000 dólares y fue enviado a una entidad bancaria argentina. El intermediario, cuya identidad no fue revelada, tendría doble nacionalidad y residiría en Florida.
- Mientras tanto, crecen las repercusiones políticas por la salida de Bolsonaro hacia Estados Unidos, en medio de las tensiones entre Washington y Brasilia y de las acusaciones de interferencia electoral.
El vuelo privado que trasladó a Flávio Bolsonaro desde Argentina hasta Florida, Estados Unidos, fue contratado y pagado por un intermediario del sector aeronáutico mediante una transferencia realizada desde una cuenta bancaria estadounidense. Así lo confirmó este jueves a la agencia AFP el empresario argentino Luis Grande, propietario de la compañía aérea Baires Fly, encargada del servicio.
Según explicó Grande, un corredor aéreo (broker) al que conoce desde hace aproximadamente diez años fue quien solicitó el traslado. El empresario indicó que el intermediario, cuya identidad se negó a revelar, le transfirió 150.000 dólares desde una cuenta de su empresa en un banco de Estados Unidos hacia una entidad bancaria argentina.
“A mí me contrató un ‘broker’ a quien conozco desde hace diez años, que vende vuelos y vive en Estados Unidos”, declaró el propietario de Baires Fly a la AFP.
El caso todavía presenta varios puntos sin esclarecer. Los diarios estadounidenses The New York Times y The Wall Street Journal publicaron que el avión habría sido contratado por Jason Miller, asesor del presidente estadounidense Donald Trump. Sin embargo, la Casa Blanca no se había pronunciado al respecto hasta este jueves.
Grande sostuvo que no conoce a la persona que habría encargado el vuelo a través del intermediario y aseguró que este último también le manifestó que no conocía previamente a los pasajeros. La identidad del corredor aéreo, quien tendría doble nacionalidad argentina y estadounidense y residiría en Florida, había sido revelada inicialmente por el diario argentino Perfil, a partir de fuentes anónimas.
En cuanto al traslado, el empresario señaló que inicialmente el vuelo había sido solicitado para el lunes, pero posteriormente fue reprogramado para la tarde del martes. Finalmente, Bolsonaro, su esposa y sus dos hijas despegaron pasada la medianoche desde el aeropuerto de Puerto Iguazú, en Argentina, cerca de la frontera con Brasil.
De acuerdo con las autoridades argentinas, la familia cruzó el control migratorio por tierra antes de abordar la aeronave. El jefe de Gabinete del presidente Javier Milei afirmó que el despegue se realizó con la documentación “en regla” y sin “impedimento de Interpol”.
Aunque algunos medios argentinos señalaron que Bolsonaro habría ingresado al aeropuerto en una camioneta captada por canales de televisión, una fuente aeronáutica indicó a la AFP que para ese momento ya se encontraba dentro del avión, tras acceder por otra entrada. Hasta ahora, tampoco se ha podido precisar cómo llegó desde Brasilia hasta la zona fronteriza.
Un documento del vuelo al que tuvo acceso la AFP señala que Bolsonaro embarcó utilizando un pasaporte italiano expedido a su nombre.
La salida hacia Estados Unidos se produce en un escenario de fuerte tensión política. Donald Trump calificó este jueves las elecciones brasileñas como una “gran vergüenza” y evitó responder si reconoce la victoria del presidente electo Luiz Inácio Lula da Silva, aunque aseguró que no había tomado partido en la contienda.
Por su parte, Bolsonaro desconoció el resultado electoral alegando un supuesto fraude, una acusación que fue descartada por sus propios aliados, la Justicia y observadores internacionales.
Lula denunció intentos de interferencia de Estados Unidos a favor de su rival y del hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2022 y actualmente se encuentra preso por golpismo, además de ser aliado político de Trump.
Desde el Gobierno brasileño consideran conveniente evitar, por ahora, una confrontación directa con Washington y mantener una postura de “sobriedad y pragmatismo”, según declaró a la AFP un interlocutor de Lula bajo condición de anonimato. La percepción en Brasilia es que las declaraciones ambiguas de Trump buscan proteger a sus aliados políticos sin comprometer los intereses de Estados Unidos.
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