Pamela Ronald, genetista y biotecnóloga vegetal: "Cada vez más personas quieren que cultivemos cosechas eficientes, que utilicen menos agua y tierra"
La búsqueda de una agricultura capaz de producir alimentos con menos recursos gana espacio ante el cambio climático, la escasez de agua y el deterioro de los suelos. En ese escenario, la edición genética ofrece nuevas posibilidades para desarrollar cultivos resistentes a enfermedades y condiciones ambientales adversas.
Pamela Ronald, genetista y biotecnóloga vegetal, lleva décadas investigando cómo las plantas se defienden de las enfermedades y enfrentan los efectos del clima. Junto con el agricultor ecológico Raoul Adamchak, escribió La mesa del mañana, un libro que explora cómo la ingeniería genética y la agricultura ecológica pueden complementarse para avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles.
La científica sostiene que el debate sobre los cultivos modificados debe contemplar sus resultados, más allá de la técnica empleada para obtenerlos. Entre los aspectos que propone evaluar figuran el impacto ambiental, los beneficios para los productores y la capacidad de responder a necesidades sociales.
CRISPR y el desafío de producir alimentos con menos recursos
Uno de los cambios más relevantes de los últimos años es el desarrollo de CRISPR, una herramienta que permite editar secuencias del ADN con precisión. Su uso en plantas abre la posibilidad de obtener variedades con características específicas, como una mayor resistencia a enfermedades, sin necesidad de incorporar genes de otras especies.
La biotecnología busca cultivos más resistentes y eficientes.Según Ronald, el interés por estas técnicas también crece debido a la preocupación por el cambio climático. Cada vez más consumidores buscan cultivos que requieran menos agua y tierra y generen menos emisiones de gases de efecto invernadero. Aun así, la aceptación de estas innovaciones convive con dudas sobre sus efectos y sus métodos de producción.
La sostenibilidad agrícola también enfrenta problemas asociados con las prácticas actuales. El uso de fertilizantes puede contaminar cursos de agua, mientras que la aplicación prolongada de ciertos productos químicos puede perjudicar la vida de los suelos. Para reducir esos riesgos, Ronald destaca tres medidas: ajustar la aplicación de insumos, rotar los cultivos y evaluar alternativas que reduzcan el daño ambiental.
Otro desafío consiste en lograr que los avances científicos lleguen a los campos. Los resultados obtenidos en laboratorio requieren ensayos, financiación y colaboración con productores para comprobar su utilidad en condiciones reales. La especialista también señala que los incentivos estatales pueden favorecer la incorporación de tecnologías que aporten beneficios ambientales y económicos.
La comunicación con la sociedad ocupa otro lugar central. Ronald propone escuchar las inquietudes de los consumidores y responder con información clara, sin desestimar sus temores. A su juicio, comprender cada desarrollo permite discutir sus posibles beneficios y riesgos sobre bases concretas.
La biotecnología también permite desarrollar alimentos con propiedades nutricionales específicas.La biotecnología también permite desarrollar alimentos con propiedades nutricionales específicas. El tomate morado fue diseñado para aumentar las antocianinas, pigmentos con acción antioxidante presentes en frutos como los arándanos.
El arroz dorado, en cambio, produce betacaroteno, que el organismo transforma en vitamina A, con el objetivo de reducir las carencias de este nutriente en poblaciones que dependen del arroz. Mientras el tomate despierta interés por sus características, el arroz enfrentó resistencias y controversias.
Para Ronald, esa diferencia expone la distancia entre las necesidades alimentarias de distintas regiones y la percepción de los consumidores. El futuro de la agricultura sostenible dependerá de la investigación, las políticas de apoyo y la evaluación de cada innovación. El objetivo será producir alimentos con menos recursos, reducir el impacto ambiental y atender las necesidades de agricultores y consumidores.
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