Paloma Sánchez y el “balazo” en el pie del PRI
Hay dos inconfidencias que hoy se cruzan en la política sinaloense. Una es la que denunció Imelda Castro por la filtración de conversaciones privadas atribuidas a Feliciano Castro. La otra es la de Paloma Sánchez, quien aseguró que políticos le confesaron relaciones con el crimen organizado.
Primera, Imelda Castro pidió manejar con prudencia y discreción las conversaciones privadas con Feliciano Castro, luego de que se hiciera pública la propuesta para que buscara la Coordinación Municipal del partido en Guasave. Una postura que vuelve a poner sobre la mesa el valor de la confidencialidad en política.
Segunda, cuando la senadora priista Paloma Sánchez habla de narcopolíticos, incluye a todos, también a los de su partido. Ella misma reveló que conoce personas que le confesaron ese tipo de relaciones. Así abrió una controversia dentro del PRI. Vaya manera del priismo de pegarse un balazo en el pie.
En política, quien recibe una confidencia y después la hace pública debe explicar por qué. Y cuando se habla de posibles vínculos con el narcotráfico, la responsabilidad es mayor. No basta con lanzar una frase: hay que aclarar qué se sabe, de quién se habla y qué se hizo con esa información.
En Sinaloa, la relación entre política y narcotráfico lleva décadas entre conversaciones, señalamientos y rumores. Pero una cosa es escuchar versiones y otra afirmar que alguien te confesó vínculos criminales. ¿Cómo confiarle algo a alguien si una confidencia puede terminar en una declaración pública?
Hay otra contradicción. Si, como sostiene el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, el narcopartido es Morena, entonces ¿por qué la senadora del tricolor asegura que también hay priistas involucrados? Las preguntas son inevitables: ¿quiénes son?, ¿cuántos?, ¿qué hechos conoce? y ¿qué pruebas tiene?
Paloma Sánchez tiene el respaldo de la dirigencia nacional priista. Entonces, ¿Alito Moreno conocía esas declaraciones? También ha viajado a Washington para denunciar los presuntos vínculos de Morena con el narcotráfico y hablar de un narcogobierno. ¿Qué responderá si sus interlocutores le preguntan por los señalamientos contra priistas?
Esto no significa que exista la posibilidad de que las autoridades estadounidenses vayan a interrogar a priistas, pero la contradicción política está sobre la mesa. Como antecedente, en 2024, la senadora recibió el respaldo de Héctor Melesio Cuén Ojeda y del PAS durante su campaña. Ella reconoció esa ayuda; el desenlace de la historia usted lo conoce.
¿Qué hará Alito Moreno cuando regrese a Sinaloa? ¿Respaldará a Paloma Sánchez o le pedirá que sustente lo dicho? La senadora tiene derecho a denunciar, pero también la responsabilidad de aclarar. Si conoce hechos relacionados con el crimen, lo importante no son las reproducciones, sino la información que pueda entregar a las autoridades.
En Sinaloa sabemos que las palabras pesan. La confianza también. Así que queda una pregunta: ¿quiénes y cuántos son los políticos que le confesaron esas relaciones a la senadora y qué hizo ella con esa información? Porque una cosa es acusar a morenistas, pero otra mucho más grave es involucrar a sus compañeros priistas. Muy atentos.
Memoria Política. “Nunca odies a tus enemigos, afecta a tu juicio”: Mario Puzo.
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