Los aumentos de tarifas de luz y gas llegarán hasta 3,6% por el impacto de la guerra en Medio Oriente
El Gobierno definió los nuevos aumentos de tarifas de luz y gas que se aplicarán en noviembre: serán de 3,57% promedio en la energía eléctrica para los usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y de 2,17% promedio en el gas natural por red en todo el país.
Los incrementos, por encima del 2% que se venían manejando en los últimos meses como manera de acompañar la inflación y buscar influir en las expectativas a futuro, corresponden a una fuerte variación de la inflación mayorista de septiembre.
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) fue de 3,2% -lejos del 0,9% o menos que prometió el presidente Javier Milei- por los efectos de la guerra en Medio Oriente, que elevaron los precios del petróleo a nivel mundial.
Asimismo, el Gobierno también mantendrá congelada la actualización de los impuestos a los combustibles, para evitar un impacto en los precios de la nafta y el gasoil.
De esta manera, el ministro de Economía, Luis Caputo, decidió pisar todo lo que pudo los precios regulados para contener la inflación sin incumplir los contratos; al mismo tiempo que resigna objetivos fiscales de baja en el gasto en subsidios -aprovechando que los precios de la energía son más baratos en primavera- y de suba de recaudación tributaria que debería ser utilizada en obras.
Según comunicó la Secretaría de Energía sobre la base de las múltiples resoluciones del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENReGE) publicadas este viernes en el Boletín Oficial, las facturas de Edenor y Edesur tendrán un alza de 3,57% promedio por los consumos de noviembre.
"El aumento promedio total es de aproximadamente $ 1.700 por mes. Para 3 de cada 4 usuarios, ronda los $ 1.150", informó el Gobierno.
En el resto del país, las actualizaciones tarifarias las define cada regulador provincial o municipal sobre la base de los precios nacionales de la energía y las decisiones económicas aplicables a sus distribuidoras o cooperativas.
En tanto, el Gobierno extendió los subsidios del 75% a un consumo base bonificable de 200 kilovatios-hora (kWh) mensuales, pese a que el cronograma original establecía bajar ese tope a 150 kWh.
El límite es más alto para las provincias del norte, en donde los gobernadores acordaron con la Nación votar en el Congreso para reducir los beneficios de "zona fría al gas" a cambio de obtener ventajas de "zona caliente en la electricidad".
El subsidio del 75% funciona como un descuento sobre el precio mayorista en los primeros 200 kWh y está compuesto por un 50% de base y un 25% extraordinario.
Originalmente, la cuota extraordinaria se iba a ir reduciendo hasta quedar en 0% a fin de año, pero Caputo observa que puede seguir gastando en subsidios y no tensar a la sociedad con más subas de tarifas que golpean sobre los bolsillos de los hogares.
Por su parte, en el gas el alza promedio es de 2,17%, con efecto sobre todas las transportistas y distribuidoras del país.
Los subsidios al gas se mantendrán en 74,25%, por el 50% de base y un 24,25% extraordinario.
Asimismo, al mantener congelados los impuestos a los combustibles, la Nación se pierde recaudación tributaria por el equivalente en pesos a 150 millones de dólares cada mes o un 0,3% del Producto Interno Bruto (PIB). Esos impuestos deberían ir en parte a obras viales, pero el Gobierno los mantiene en su caja y relega el mantenimiento de las rutas.
"Con estas medidas, el Gobierno avanza en el proceso de normalización tarifaria sin resignar las metas fiscales", expresó Energía, cartera conducida por María del Carmen Tettamanti.
NE
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