Ronda RIGI y Mesa Federal: industrias y pymes buscan contratos mineros y las provincias disputan prioridad local
Santa Fe puso su industria sobre la mesa. En la Estación Fluvial, el gobernador anfitrión, Maximiliano Pullaro, recibió a las compañías que desarrollan grandes inversiones y ofreció las capacidades productivas de su provincia para abastecerlas. Los distritos mineros llegaron con otra prioridad: que las inversiones dejen empresas, empleo y conocimiento cerca de las minas.
Con Karina Milei; el titular de Economía, Luis Caputo; el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y 12 gobernadores, la primera Ronda de Negocios RIGI concretó 2.500 reuniones de negocios y 800 de networking. Participaron 4.500 personas de 1.800 empresas, entre ellas 500 santafesinas.
Entre reuniones, a la vera del Paraná, también se escuchaba que, para muchos, la minería representa una salida ante la falta de pedidos en sus mercados habituales. La jornada, que había comenzado con sol sobre la costanera rosarina, mostró un clima más enrarecido por la tarde, con lluvia y preguntas sobre cuánto comprarán los proyectos, cuándo y cuántas firmas conseguirán contratos.
Rosario también fue sede de la segunda Mesa Federal Minera, que integra y promueve la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM). “La primera fue en San Juan”, recordó el mandatario sanjuanino Marcelo Orrego a Clarín, y la definió como “un espacio sumamente relevante”. Nación, provincias y empresas buscan sostener estos encuentros, con requisitos de contratación diferentes en cada jurisdicción.
En ese marco, se planteó la necesidad de coordinar políticas con la demanda minera de servicios y bienes de capital. Una empresa argentina puede ser nacional y no reunir las condiciones para ser considerada local donde pretende vender. Las provincias mineras buscan desarrollar proveedores propios; las empresas radicadas fuera de sus límites deben evaluar cómo ingresar y con quién asociarse.
“Argentina no conoce esta escala de la minería que se viene”, dijo a Clarín Manuel Benítez, presidente de la Cámara Argentina de Proveedores Mineros (CAPMIN). El tamaño del negocio también impone condiciones: las operadoras requieren estándares internacionales, cumplimiento de plazos y capacidad financiera. Para responder, propuso reunir capacidades entre empresas: “El desarrollo de proveedores no es solamente entre las compañías mineras y el proveedor, sino entre los proveedores mismos”.
Desde Techint, Javier Martínez Álvarez ubicó esa conexión entre los recursos naturales de la cordillera y la capacidad industrial del centro del país. “El desafío es generar herramientas para conectar ambos mundos”, planteó. El vicepresidente del grupo presentó su programa ProPymes como una vía para acercar empresas industriales a los proyectos.
Rio Tinto llevó a Rosario proveedores de Jujuy, Salta y Catamarca, donde tiene sus operaciones y proyectos de litio, para vincularlos con empresas de mayor escala. Ignacio Costa, gerente general de la firma en el país, explicó a Clarín que esas asociaciones deben desarrollar capacidades cerca de los yacimientos, para que el trabajo y el conocimiento permanezcan en las provincias después de la construcción. “La prioridad la tienen las provincias”, señaló.
Esa prioridad no elimina las exigencias comerciales. “Hay lugar, pero hay lugar para el que sea competitivo”, advirtió Costa. Las alianzas buscan combinar tecnología, equipamiento y financiamiento con la experiencia de los proveedores próximos a las operaciones.
Roberto Cacciola, presidente de CAEM, dijo también que hay que complementar capacidades entre regiones. Estimó que cada mina de cobre puede requerir entre 6.000 y 7.000 trabajadores durante la construcción, además de campamentos, caminos, transporte, alimentación y servicios industriales, y señaló que las empresas de litio realizan más del 70% de sus compras en el país.
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rapallini, pidió trabajar para que “toda la cadena de valor sea competitiva”. Reclamó información sobre las necesidades y los estándares de los proyectos, además de financiamiento, capacitación y transferencia tecnológica. Para las pymes, prepararse puede requerir inversiones antes de tener un contrato asegurado.
El financiamiento tuvo un panel coordinado por la Cámara Argentina de Sociedades de Garantía Recíproca (CASFOG). Su presidente, Pablo Pereyra, explicó que las sociedades de garantía recíproca pueden avalar a las pymes sin que inmovilicen activos, para facilitar el acceso al crédito con mejores plazos y tasas. La herramienta permite financiar equipos, personal y capital de trabajo antes de cobrar un pedido.
Las compras dependerán de proyectos con calendarios diferentes. La minera Vicuña, con un proyecto con RIGI en San Juan, ya contrata obras y servicios preparatorios y presupuestó US$800 millones para 2026 en ingeniería y trabajos previos a la construcción. “Queremos tener el primer concentrado de cobre en 2030”, afirmó José Morea, country director. Para alcanzar esa meta deberá construir la mina y la planta procesadora.
Glencore mostró proyectos en distintas etapas. “Ya tenemos la infraestructura construida”, destacó Jorge Montaldi, gerente de Asuntos Institucionales, sobre la reactivación de Bajo la Alumbrera, en Catamarca, y dijo que permitirá recuperar producción y formar personal. MARA está en exploración avanzada y El Pachón, en San Juan, en factibilidad: sus necesidades de contratación llegarán en otros plazos.
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