¿La primera fake news? La icónica invasión extraterrestre transmitida por radio que generó pánico en los oyentes
Fue en la noche del 30 de octubre de 1938. La emisora radial CBS de los Estados Unidos interrumpió la programación para informar sobre una invasión extraterrestre. Nada menos. Pero era en verdad la representación radial de La guerra de los mundos, la novela del autor británico H.G. Wells.
El episodio ocurrió hace 88 años. Sin embargo, continúa recordándose hoy como un ejemplo cabal de la influencia de los medios en la población. Y, quizás también, como la primera gran fake news de la historia.
“Damas y caballeros, tengo que anunciarles una grave noticia. Por increíble que parezca, tanto las observaciones científicas como la más palpable realidad nos obligan a creer que los extraños seres que han aterrizado esta noche en una zona rural de Nueva Jersey son la vanguardia de un ejército invasor procedente de Marte”, dijo solemnemente un periodista radial.
Se trataba, claro, de una ficción radiofónica encabezada por Orson Welles. Pero el problema fue que muchos de los oyentes creyeron que el asalto de los alienígenas estaba sucediendo de verdad. Y reaccionaron en consecuencia.
“Oyentes de radio entran en pánico”
Los grandes diarios estadonidenses reportaron, al día siguiente de la transmisión, un pavor generalizado en la audiencia, con escenas verdaderamente dantescas. “Obra radiofónica aterroriza a la nación”, o “Falso boletín de guerra difunde el terror por todo el país”, decían los titulares de los periódicos del 31 de octubre.
El New York Times tituló: “Oyentes de radio entran en pánico, confunden un drama bélico con una crónica real”. Según National Geographic, más de 12.000 artículos periodísticos dieron cuenta del inédito fenómeno social producido desde la radio.
El caso nunca dejó de analizarse hasta el día de hoy, donde nuevos estudios desmienten que el caos producido en aquella ocasión haya sido tan gigante como se difundió en un principio.
La guerra de los mundos, la novela, se publicó en 1898. Hablaba de una invasión alienígena al planeta tierra. 40 años después, Orson Welles la adaptó con algunas variantes para su programa radial, que se llamaba On the Air y que contaba con la participación de la compañía Mercury Theatre, que él dirigía en dupla con el productor John Houseman.
El actor estadounidense en ese entonces tenía 23 años y aún estaba lejos de ser el mítico director cinematográfico que sería años más tarde. Pero ya daba muestras de su genio creativo.
Demasiado realista
El show estaba montado como si se tratara de un noticiero que interrumpía un programa de música para transmitir un “último momento”. Y la interpretación de los actores fue tan contundente, tan bien llevada la cronología de los hechos y los efectos sonoros tan realilstas que mucha gente no pudo evitar tomar como verdadero lo que escuchaba.
Eso, a pesar de que, en dos o tres ocasiones durante la transmisión se dio aviso a los oyentes de que se estaba interpretando una obra de ciencia ficción. Pero se ve que esta vez la magia de la radio fue más fuerte.
Todo empezó con una orquesta que tocaba en el estudio de la radio, hasta que llegó la primera intervención del noticioso: “Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de baile para comunicarles una noticia de última hora procedente de la agencia Intercontinental Radio. El profesor Farrel del Observatorio de Mount Jennings de Chicago reporta que se ha observado en el planeta Marte algunas explosiones que se dirigen a la Tierra con enorme rapidez... Continuaremos informando”.
A partir de allí, cada cierta cantidad de tiempo volvía a interumpirse la programación musical y siempre con novedades más alarmantes. La nueva noticia decía que los invasores habían llegado al pequeño pueblo rural de Grover’s Mill, en el estado de Nueva Jersey.
Un periodista que transmitía (supuestamente) en vivo desde allí, describía con desesperación lo que estaba pasando: “Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado... ¡Esperá un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien... o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos... ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea...”.
La transmisión se volvió más y más intensa hasta que los marcianos terminaron atacando a la población con rayos luminosos y gases tóxicos. Con un prodigioso paquete de trucos sonoros, la pesadilla de muchos oyentes parecía hacerse realidad.
De hecho, la producción finalizaba con “la muerte” del profesor Richard Pierson, el personaje que interpretaba el propio Welles en la transmisión.
“Aprendimos una lección terrible”
Fueron 59 minutos de una aventura radial que siguieron atentamente desde sus casas unas 12 millones de personas. Según los reportes periodísticos, esa noche se vivieron increíbles escenas de pánico y tensión.
Entre otras cosas, pobladores de la localidad “invadida”, Grover’s Mill, le dispararon a un tanque de agua creyendo que era “una máquina de guerra marciana”. Otros vecinos llegaron a juntar sus cosas y a huir de sus casas. Muchos acudieron a reunirse en la iglesia o templo más cercano.
Además, los teléfonos ardieron en las comisarías. La gente aseveraba que se había cruzado con marcianos.
La experiencia radial y el equívoco preocupantes que provocó se reflejaría más tarde en la película para televisión The Night That Panicked America, de 1975, donde era posible ver gente huyendo desesperada de sus casas, vecinos que se armaban y todo tipo de escenas de pánico que quizás, a la luz de nuevos estudios, fueron un tanto exageradas.
Incluso esta versión caótica de los hechos llegó también a un episodio de Los Simpson, que reprodujeron a su modo el episodio.
El día después de la revulsiva emisión, en conferencia de prensa, Welles se refirió a la confusión que había ocasionado su recreación: “Sé que casi todos en la radio harían casi cualquier cosa por evitar algo así, yo incluido. La radio es nueva y estamos aprendiendo sobre el efecto que tiene en la gente. Aprendimos una lección terrible”.
Pero no todos llegaron a creer el discurso de arrepentimiento del actor. John Landis, también director de cine que conocía bien a su colega Orson, señaló a la prensa: “Él era un hombre brillante e innovador, y lo aprovechó al máximo. Cuando decía que se avergonzaba, no lo creo. Si ves esa rueda de prensa, se lo ve muy arrepentido, actuando con mucha energía y claramente encantado”.
¿Cuál fue el impacto real en el público?
A través de los años, el impacto real que la emisión de Welles tuvo en el público fue motivo de análisis de distintos estudiosos de fenómenos sociales.
Handley Cantril, de la Universidad de Princeton, publicó una investigación en 1940 que tituló La invasión desde Marte. Allí decía que, de los 12 millones de oyentes, hubo 1.700.000 que creyeron que se trataba de un suceso real. Y de ellos, 1.200.000 personas “se asustaron o fueron perturbadas”.
Medio siglo más tarde, otros sociólogos como Robert Bartholomew, de la Universidad James Cook, de Australia, dijeron que el pánico descrito en su momento no fue tal. Que hubo una visión “enormemente exagerada”. Y cuestionaron el método de Cantril, que solo había hecho un estudio con 135 personas.
Otro de los temas que entraron en discusión con respecto a la psicosis generada tiene que ver con las llamadas telefónicas aquella noche del 30 de octubre. Cantril dijo que la American Telephone Company señalaba que las llamadas a los medios y a los distintos órganos de seguridad habían aumentado 40 por ciento en relación a otros días.
Pero más adelante, en 1985, otro investigador, David L. Miller señaló en su obra Introducción al comportamiento colectivo, que Cantril no analizó el motivo de esas lamadas. Algunos, víctimas de la veracidad del relato, de verdad llamaron por temor o incluso para saber dónde ir a donar sangre para las víctimas de la invasión.
Pero también varios se comunicaron para quejarse por la transmisión de un programa “tan realista”. Otros lo hicieron simplemente para felicitar al Mercury Theatre de Welles por el logrado programa que habían realizado. Lo consideraron un excelente regalo de Halloween.
El medio español de chequeo de datos Maldita.es exhibe una razón que explicaría, para muchos teóricos, por qué los diarios pudieron haber exagerado la reacción del público.
Según los mencionados investigadores Miller y Bartholomew, en los años posteriores a la gran depresión de 1929, las radios habían acaparado gran parte de la publicidad de los medios de comunicación.
Por ello los diarios de ese momento habrían amplificado el caos producido por La guerra de los mundos. Se trataba de desacreditar a la radiofonía y que la prensa escrita volviera a tener un lugar preferencial para los anunciantes. En otras palabras, los medios de comunicación tradicionales habrían creado, por sus propios intereses, una histeria colectiva que en la realidad no había sido tal.
Como para afirmar la influencia que tuvo la emisión radial liderada por Welles en 1938, en el pueblo de Grover’s Mill existe una placa en el parque donde, ficcionalmente, cayeron los extraterrestres. Y en Marte, hay un cráter que los astrónomos bautizaron con el nombre del director de El ciudadano Kane.
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