Sinaloa urge un plan integral de rescate económico ante la parálisis productiva y la violencia
El empresario Sergio Álvarez advierte que los discursos políticos resultan insuficientes para frenar el colapso del comercio, la agricultura y el turismo
La economía de Sinaloa atraviesa uno de los episodios de contracción más severos de su historia reciente.
La combinación de una violencia persistente que se ha extendido a polos turísticos como Mazatlán, presiones inflacionarias, incertidumbre en los mercados agrícolas internacionales y una falta de estímulos presupuestales extraordinarios ha colocado al aparato productivo en una fase de desaceleración profunda.
Ante este panorama, el empresario Sergio Álvarez, expresidente de Canacintra Culiacán, advirtió que la entidad requiere con urgencia la implementación de un plan integral de rescate económico que sustituya las promesas políticas por acciones de industrialización y diversificación de mercados.
El diagnóstico de Álvarez enfatiza que el deterioro no se limita a un ajuste temporal, sino a una caída sostenida en el motor económico que afecta con mayor severidad a la clase media y media baja. El consumo familiar se encuentra fuertemente deprimido, mientras que los sectores clave que históricamente dinamizan el flujo de efectivo en el estado experimentan una parálisis operativa y de inversión, dijo.
Motores bajo presión
El sector primario, considerado la base de la circulación monetaria en Sinaloa, enfrenta un escenario de alta incertidumbre. En el rubro de las hortalizas de valor, las políticas instituidas por la presidencia de Estados Unidos y la inestabilidad geopolítica generan dudas sobre la siembra y comercialización, afectando a toda la cadena de suministros, empleos e ingresos vinculados.
A su vez, la producción de granos ha caído por debajo de las tres millones de toneladas, registrando un entorno de desconfianza de cara al inicio de los nuevos ciclos agrícolas.
Esta problemática se agrava con la expansión de la violencia hacia Mazatlán, un polo económico cuyo sector hotelero y de servicios ya reporta perjuicios de entre el 20% y el 30% en los niveles de hospedaje.
La pérdida de dinamismo en el turismo mazatleco compromete el ingreso de uno de los sectores más relevantes para la economía regional. A los factores de seguridad y mercado se suman la carga fiscal y la sobrerregulación sobre la economía formal.
Álvarez subrayó que, lejos de ofrecer partidas presupuestales extraordinarias para mitigar el impacto de la crisis, las autoridades han mantenido la presión por el pago de impuestos, sofocando la capacidad de supervivencia de los establecimientos formales mientras disminuye el flujo de la economía informal que anteriormente circulaba en la región.
La propuesta
Frente a la parálisis de las actividades tradicionales, Álvarez señaló que la solución radica en un plan integral de rescate económico que recoja y ejecute las propuestas elaboradas por el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (Codesín).
Este esquema plantea una reestructuración de la matriz productiva estatal centrada en los siguientes pilares:
Desarrollo de infraestructura industrial: Rescatar los proyectos de parques industriales en la entidad, los cuales han permanecido relegados a pesar de representar oportunidades estratégicas para la atracción de inversiones.
Aprovechamiento de la franja marítima: Impulsar el desarrollo de la infraestructura en los puertos marítimos, particularmente en Mazatlán, como una vía de diversificación económica frente a la dependencia del sector servicios.
Reorientación hacia mercados competitivos: Articular estrategias para que la producción agrícola y los granos migren hacia productos y mercados que cuenten con demanda real comprobada. Al comparar el potencial sinaloense con experiencias de inversión pública en otras regiones del país, Álvarez refirió el caso de Tabasco, donde cuantiosos recursos públicos no lograron detonar un crecimiento sostenible debido a la falta de infraestructura base. Por el contrario, sostuvo que Sinaloa cuenta con la infraestructura y la vocación productiva necesarias para consolidar un proceso de industrialización si se encauzan los apoyos de manera adecuada.
Del discurso político a la capacidad
El empresario criticó la postura del sector público, señalando que las declaraciones oficiales se han reducido a promesas sin sustento concreto. De acuerdo con Álvarez, las expresiones de apoyo gubernamental funcionan como discursos vacíos que no resuelven la falta de certidumbre en las actividades primarias ni detienen la pérdida de empleos.
"Es necesario que realmente nazca un proyecto que busque impulsar a estos sectores... cuando políticamente vengan y nos echen aplausos, en realidad no hay nada concreto, no hay más que una promesa que suena a promesa hueca como todas las tantas que nos han hecho."
La transición del fenómeno crítico ha seguido una secuencia histórica que Álvarez define desde el impacto inicial de la pandemia de COVID-19, pasando por la interferencia de la delincuencia sobre la actividad comercial, fase que califica como “narcopandemia”, hasta derivar en la actual coyuntura de "narcopolítica".
Bajo este entorno,dijo, la supervivencia de las unidades económicas depende de su capacidad de adaptación. Álvarez concluyó que aquellos empresarios capaces de traspasar las fronteras estatales y comercializar de manera competitiva en otros mercados tendrán posibilidades de salir adelante.
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