9 traiciones entre políticos mexicanos que marcaron la historia del país
A lo largo de la historia, las alianzas políticas en México han terminado en golpes, rebeliones, asesinatos y rupturas que cambiaron el rumbo del país

La historia política de México está llena de alianzas que parecían inquebrantables, pero que terminaron convertidas en enfrentamientos por diferencias ideológicas, ambiciones personales y disputas por el poder. Algunos antiguos compañeros de lucha terminaron convirtiéndose en enemigos, mientras que otros protagonizaron episodios que tuvieron consecuencias irreversibles.
Desde la Revolución Mexicana hasta las fracturas de los grandes partidos políticos, estos son nueve episodios que muestran cómo las traiciones, las rupturas y los cambios de bando han influido en el destino del país.
1. Victoriano Huerta traicionó a Francisco I. Madero

Uno de los episodios más conocidos de traición política ocurrió durante la Decena Trágica, en febrero de 1913. Victoriano Huerta, quien había sido designado por Francisco I. Madero para defender a su gobierno de los levantamientos militares, terminó conspirando contra el presidente. El 18 de febrero, Huerta y Félix Díaz firmaron el Pacto de la Ciudadela, con la intervención del embajador estadounidense Henry Lane Wilson. El acuerdo permitió consumar el golpe de Estado y abrió el camino para que Huerta asumiera la Presidencia. Días después, Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez fueron asesinados.
2. Pascual Orozco rompió con Francisco I. Madero

Pascual Orozco fue uno de los principales protagonistas del movimiento revolucionario que llevó a Madero a la Presidencia. Sin embargo, la relación entre ambos terminó deteriorándose después del triunfo contra Porfirio Díaz. En marzo de 1912, Orozco encabezó una rebelión contra el gobierno maderista y proclamó el Plan de la Empacadora. En el documento acusó al presidente de incumplir los compromisos del Plan de San Luis y desconoció su gobierno. La ruptura evidenció las diferencias entre los antiguos aliados revolucionarios y debilitó al régimen de Madero.
3. Emiliano Zapata desconoció al gobierno de Madero

Aunque Emiliano Zapata había apoyado la lucha encabezada por Francisco I. Madero contra Porfirio Díaz, pronto surgieron diferencias entre ambos líderes. El principal desacuerdo estaba relacionado con el reparto de tierras. Los zapatistas consideraban que el nuevo gobierno no estaba cumpliendo los compromisos agrarios que habían motivado la Revolución. El 28 de noviembre de 1911, Zapata promulgó el Plan de Ayala, mediante el cual desconoció a Madero como presidente y exigió la restitución de tierras a los campesinos. La ruptura abrió otro frente armado contra el gobierno revolucionario.
4. Francisco Villa y Venustiano Carranza terminaron enfrentados

Francisco Villa y Venustiano Carranza compartieron inicialmente el objetivo de derrotar al gobierno de Victoriano Huerta. Sin embargo, después de conseguirlo, las diferencias por el liderazgo revolucionario y el futuro político del país provocaron un enfrentamiento. La ruptura se hizo evidente en 1914, cuando Villa y Carranza tomaron posiciones distintas sobre la Convención Revolucionaria de Aguascalientes. Carranza desconoció las decisiones de la asamblea, mientras que Villa respaldó el movimiento convencionista junto con Emiliano Zapata. La antigua alianza terminó convertida en una guerra entre facciones revolucionarias que prolongó la inestabilidad política y militar de México.
5. Jesús Guajardo engañó a Emiliano Zapata para asesinarlo

Una de las traiciones más recordadas de la Revolución Mexicana fue la que terminó con la vida de Emiliano Zapata. En abril de 1919, el coronel Jesús Guajardo fingió acercarse al movimiento zapatista y consiguió ganarse la confianza del líder revolucionario. La maniobra formaba parte de una operación de las fuerzas carrancistas para eliminarlo. El 10 de abril, Zapata acudió a la hacienda de Chinameca, Morelos, donde fue emboscado y asesinado por soldados que supuestamente debían recibirlo como aliado. Su muerte representó uno de los golpes más fuertes para el movimiento campesino del sur.
6. Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles se levantaron contra Venustiano Carranza

Venustiano Carranza terminó enfrentado con antiguos integrantes de su propio movimiento revolucionario. En 1920, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Adolfo de la Huerta respaldaron el Plan de Agua Prieta, mediante el cual desconocieron al gobierno carrancista. La rebelión se produjo en medio de las disputas por la sucesión presidencial y las diferencias entre el gobierno federal y los líderes sonorenses. Carranza intentó trasladar su gobierno a Veracruz, pero fue asesinado el 21 de mayo de 1920 en Tlaxcalantongo, Puebla. El movimiento triunfante abrió paso a una nueva etapa de dominio político de los sonorenses.
7. Adolfo de la Huerta se rebeló contra Álvaro Obregón

La llamada tríada sonorense, integrada por Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Adolfo de la Huerta, fue fundamental para la reorganización política de México después de la Revolución. Sin embargo, la alianza se fracturó durante la sucesión presidencial de 1924. Obregón respaldó a Calles para ocupar la Presidencia, mientras que De la Huerta se convirtió en candidato opositor. En diciembre de 1923 estalló la rebelión delahuertista, un levantamiento militar contra el proyecto político de Obregón y Calles. El movimiento fue derrotado y De la Huerta terminó exiliado en Estados Unidos.
8. Lázaro Cárdenas rompió con Plutarco Elías Calles

Aunque Plutarco Elías Calles había impulsado la candidatura presidencial de Lázaro Cárdenas, esperaba conservar una importante influencia sobre las decisiones del nuevo gobierno. La relación se deterioró cuando Cárdenas comenzó a fortalecer su propio proyecto político y respaldó las demandas obreras, mientras Calles cuestionaba las decisiones de su sucesor. En 1935, el conflicto se hizo público y Cárdenas tomó medidas para desplazar a los callistas de su administración. Finalmente, el 10 de abril de 1936, Calles fue obligado a abandonar el país. El episodio terminó con el Maximato y consolidó la autoridad presidencial de Cárdenas.
9. Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo rompieron con el PRI

Otra de las rupturas políticas que transformaron la historia contemporánea de México ocurrió dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante la década de 1980. Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo encabezaron la Corriente Democrática, un movimiento interno que cuestionaba la concentración de las decisiones partidistas y el rumbo económico del gobierno. La designación de Carlos Salinas de Gortari como candidato presidencial priista para las elecciones de 1988 terminó por profundizar las diferencias. En 1987, los integrantes de la corriente abandonaron el partido y posteriormente impulsaron el Frente Democrático Nacional, que se convirtió en una de las principales fuerzas opositoras. Esta ruptura fue determinante para la reorganización de la izquierda mexicana y sentó las bases para la creación del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1989.
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