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Desaparecida la reconocida científica española Marta Shahbazi
Marta Shahbazi vive en Reino Unido, pero volvía a su España natal a recibir un premio por sus contribuciones al estudio de las primeras etapas del desarrollo humano. La científica española está al mando del prestigioso Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad de Cambridge y, además, es madre de dos niños de 3 y 7 años. La familia tenía previsto reencontrarse con ella después de su paso por un congreso que la Sociedad Española de Biología para el Desarrollo, que le entregaba el galardón, celebraba en El Rompido (Huelva). Planeaban pasar unas breves vacaciones en la ciudad pero, desde el miércoles, no saben nada de ella. Marta iba en el vagón 8 del Renfe accidentado en Urda, que terminó incrustado en uno del Iryo.Con una extensa trayectoria, se licenció en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid y realizó su doctorado en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), para después incorporarse a la Universidad de Cambridge. En sus investigaciones, desarrolló un sistema que permite el desarrollo embrionario humano más allá de la implantación 'in vitro', según su perfil en la Sociedad de Investigadores Españoles en el Reino Unido. Desde 2020, lidera su propio grupo de laboratorio y contribuye a debates nacionales junto a legisladores y médicos.Junto al que iba a recibir en Huelva, la científica acumula otras tantas distinciones por sus contribuciones en el ámbito científico. Sus triunfos, sin embargo, quedan ahora en segundo plano para su familia, que todavía no ha conseguido contactar con ella . Los primeros en conocer que el tren en el que viajaba había sufrido un accidente fueron sus padres, que esa mañana la habían acompañado hasta la estación de Atocha. Pocas horas más tarde, llegaba a sus oídos que el tren en el que su hija viajaba había sufrido un accidente cuya magnitud, aunque comenzaba a intuirse, todavía se desconocía. Dos días después, la familia cuenta a este periódico su situación desde el centro en el que identifican víctimas .Su padre, un inmigrante iraní que se marchó del país gobernado por los ayatolás, y su madre, de León, corrieron a la casa de su hijo nada más conocer las noticias. Carlos Shahbazi, investigador en la UNED, recordaba ver cómo, hace nueve meses, las víctimas de Adamuz que pudieron salir por su propio pie caminaban por el campo sin un rumbo fijo tras el accidente, así que resolvieron que irían a la zona cero en busca de su hermana. Quizá ella estuviera en la misma situación y necesitaba que la recogieran. «No logramos encontrarla entre el tumulto de personas que salían por todos lados heridas y los que estaban trasladando», recuerda.Sin noticias de ella, recorrieron después los pabellones habilitados para los heridos leves y, al no encontrarla tampoco entre heridos, voluntarios y militares, fueron a poner la denuncia a la Guardia Civil. El miércoles a las 20.00 horas, tomaron muestras de ADN a ambos progenitores. «Desde entonces, no hemos vuelto a saber nada». Una incansable búsquedaHan estado «continuamente» cerca de un teléfono, poniéndose en contacto con «todos los hospitales por si hubiera una persona sin identificar, pero nada». También se ha difundido su imagen por redes sociales, como la de otros muchos desaparecidos cuyos rostros circulan acompañados por múltiples perfiles. Sus llamadas a los números disponibles de la Guardia Civil reciben siempre una misma respuesta: «Que el proceso de identificación es lento y que, en el caso de que fuera uno de los cuerpos recogidos, se pondrían ellos en contacto».Carlos imagina que, durante el trayecto en tren, Marta estaría preparando su discurso. «La habían invitado a un sitio muy idílico de Huelva. Iba a ver la conferencia, le iban a dar el premio y aprovechó para venir con la familia y que estuvieran con mis padres», continúa su hermano. En el mismo vagón viajaba otra científica, la bióloga Tamara González Costa, de 31 años. Formadas ambas en la misma universidad, la joven ejerce como investigadora en el Instituto de Biotecnología Molecular de Viena. En redes sociales, se describe como "movida por la curiosidad y con gran entusiasmo por transformar hallazgos científicos en aplicaciones para el ámbito sanitario". Técnicas de bioquímica, biología molecular y bioinformática son algunas de sus competencias. Buscaba, describe también, "nuevos desafíos".Los hijo de Marta, por el momento, no son del todo conscientes de lo que ocurre. Con edades tempranas, «tienen una pequeña idea de que su madre ha estado en un accidente, pero no entienden bien lo que pasa». Sin embargo, ya comienzan a advertir la gravedad de la situación. Sobre todo, dice Carlos, al interpretar las reacciones de quienes rodean y son conocedores de las circunstancias. Ahora, la familia aguarda noticias desde el centro de identificación, sobre todo, por no aguardar en casa. Junto a ellos, «multitud de familiares». La esperanza no se pierde pero, relata Carlos, «cada minuto que hay más certidumbre de lo que no se ha anunciado».
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