A 70 kilómetros de Buenos Aires, una antigua estancia se convirtió en un parque nacional de 5.200 hectáreas que se puede visitar
Como sucede en varios rincones de la historia de nuestro país, varias donaciones hechas durante siglos pasados, hoy son un espacio dedicado a reservas ecológicas o para la protección de especies de animales.
En esta ocasión, a 70 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos se transformó en uno de los destinos más accesibles para las personas que buscan hacer una escapada a la naturaleza, pero que también cuente con historia y tranquilidad.
Vistas del atardecer en uno de los senderos del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos. Ubicado en Campana, este espacio protegido cuenta con 5.200 hectáreas y senderos para recorrer entre pastizales y humedales del Delta del Paraná.
La historia detrás de las 5.200 hectáreas que hoy conforman el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos
El ingeniero Rómulo Otamendi fue el dueño y administrador de la Estancia Otamendi, quién adquirió los terrenos entre 1887 y 1910. Durante ese período, el predio estuvo dedicado a distintas actividades, entre ellas la agricultura, la ganadería y la fabricación de ladrillos.
En noviembre de 1888 se autorizó la construcción de la estación Rómulo Otamendi. La presencia del ferrocarril, junto con la estancia, impulsó el crecimiento del barrio Otamendi. Además, el tren permitió transportar la producción lechera y los ladrillos hacia otras localidades.
Un avistamiento del Ciervo de los Pantanos en la reserva ecológica ubicada en Campana, Buenos Aires. Sin embargo, tras el fallecimiento del ingeniero Otamendi, en 1934, su propiedad fue legada a la Sociedad de Beneficencia de la Capital. Posteriormente, pasó al Estado Nacional.
Durante los años siguientes, la estancia quedó bajo la administración de varios organismos estatales. En ese entonces, cierta parte del predio seguía utilizándose para actividades ganaderas, pero en 1980, la hacienda pasó a estar abandonada.
Luego, en octubre de 1990, mediante el Decreto 2149/90, el Estado nacional declaró esas tierras Reserva Natural Estricta Otamendi, buscando la protección de ambientes naturales los cuales habían sido perjudicados por las actividades laborales humanas.
Asimismo, en 2018, mediante la Ley 27.456, se creó el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, combinando la antigua Reserva Natural Otamendi y la Reserva Natural Río Luján.
¿Qué actividades se pueden realizar en el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos?
En el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, las actividades principales giran en torno a los senderos autoguiados, la observación de aves y el descanso al aire libre. La estancia cuenta con cuatro senderos: Sendero Historias del Pastizal, de 1,4 kilómetros; Sendero Guardianes de la Barranca, de 1,1 kilómetros; Sendero a la Laguna Grande, de 5,6 km; y Sendero Recuperando lo Nuestro, de 300 metros.
Vistas de uno de los senderos del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos. Foto: AP. Además, para los fanáticos de las aves, el Parque Nacional alberga más de 300 especies. Se recomienda hacer esta actividad durante el atardecer, ya que es un gran momento para ver las aves volando en acción. Por último, el área protegida cuenta con visitas guiadas donde recorren la histórica estancia y el ecosistema del Delta; además de contar con salidas de Trekking especiales con guías habilitados por zona de reserva estrictas.
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