Solomillo de cerdo con salsa de membrillo
Para 4
2.1€/pers.
160kcal/100g
Ingredientes
- 2 solomillos de cerdo limpios, unos 750-800 g en total
- 150 g de dulce de membrillo
- 1 cebolla mediana, unos 180 g
- 2 dientes de ajo
- 250 ml de caldo de pollo
- 1 ramita de romero fresco
- 10 ml de vinagre de Jerez
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Pimienta negra recién molida al gusto
El membrillo fresco es una fruta dura, muy aromática y con un punto amargo incluso cuando madura; por eso lo habitual es cocinarlo antes de comerlo. Convertido en dulce cambia por completo: al fundirlo con caldo deja de comportarse como un bloque de postre y se transforma en una salsa con cuerpo. En este solomillo de cerdo con salsa de membrillo aprovechamos precisamente esa capacidad, y si tenemos en casa dulce de membrillo casero, mejor todavía.
La cantidad importa: buscamos una salsa agridulce que acompañe a la carne, no una cobertura de confitura. Por eso usamos 150 g de membrillo para cuatro personas, lo aligeramos con caldo y añadimos un toque de vinagre de Jerez al final. La otra decisión importante es dorar los solomillos enteros y terminar su cocción dentro de la salsa; así controlamos mejor el punto que si dejamos los medallones demasiado tiempo al fuego.
Si os gustan las combinaciones de cerdo y fruta, el solomillo de cerdo con salsa de uvas juega en una línea parecida, aunque con una salsa más ligera. Para un plato de otoño con guarnición incluida está el solomillo con puré de boniato y setas, y si preferimos una salsa más cremosa podemos ir al solomillo de cerdo con salsa de queso.
Es un corte que admite bastantes registros, así que también merece la pena guardar esta selección de recetas de solomillo para Navidad. Aquí, en cambio, la lista de ingredientes es corta y todo se hace en una sola sartén, aprovechando el fondo que deja la carne para dar profundidad a la salsa.
Cómo hacer solomillo de cerdo con salsa de membrillo

Doramos los solomillos enteros para proteger su jugosidad
- Empezamos limpiando los solomillos. Con un cuchillo fino retiramos restos de grasa y, sobre todo, la telilla blanca y fibrosa que pueda quedar en la superficie. Los secamos bien con papel de cocina y salpimentamos por todos los lados.
- Calentamos una sartén amplia a fuego fuerte con 20 ml de aceite. Cuando esté bien caliente, añadimos los dos solomillos y los doramos durante 5-6 minutos en total, girándolos para que cojan color por todas sus caras. Buscamos una costra tostada por fuera, no cocinar el centro. Los retiramos a un plato limpio y reservamos los jugos que suelten.


Fundimos el membrillo y construimos la salsa en la misma sartén
- Bajamos a fuego medio. Si la sartén ha quedado seca, añadimos los 10 ml de aceite restantes. Incorporamos la cebolla picada fina con una pizca de sal y cocinamos 8-10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla quede tierna y ligeramente dorada. Rascamos con la espátula el fondo tostado que dejó la carne para incorporarlo al sofrito.
- Añadimos los ajos muy picados y la ramita de romero. Cocinamos 30-45 segundos, solo hasta que el ajo empiece a desprender aroma; no queremos que se queme ni que el romero domine la salsa.
- Troceamos el dulce de membrillo y lo incorporamos a la sartén. Removemos durante 1 minuto y vertemos los 250 ml de caldo de pollo casero. Cocemos 4-5 minutos a hervor suave, removiendo, hasta que el membrillo se funda por completo y la salsa quede homogénea, brillante y todavía fluida.
- Añadimos el vinagre de Jerez y cocinamos 2 minutos más. Probamos antes de rectificar de sal. La salsa debe cubrir ligeramente el dorso de una cuchara, pero seguir corriendo; si está demasiado espesa, añadimos 1 o 2 cucharadas de caldo.



Terminamos la carne en la salsa, reposamos y cortamos
- Devolvemos los solomillos a la sartén junto con los jugos del plato. Cocinamos a fuego suave, con un burbujeo tranquilo, durante 6-10 minutos según el grosor, girándolos una vez para que se impregnen. Medimos en la parte más gruesa: retiramos la carne cuando alcance 63 °C en el centro.
- Pasamos los solomillos a un plato limpio y dejamos un reposo de 3 minutos antes de cortarlos. Mientras tanto retiramos la ramita de romero y ajustamos la textura final de la salsa: si está muy líquida, la reducimos 1-2 minutos; si se ha espesado demasiado, añadimos un poco de caldo y removemos.
- Cortamos el solomillo en rodajas de unos 2 cm. Incorporamos a la salsa los jugos que haya dejado durante el reposo y servimos la carne con una parte de la salsa por debajo y otra por encima, sin volver a hervir las rodajas para no pasarlas de punto.



El equilibrio de la salsa y el punto del solomillo
Si la salsa os queda demasiado dulce, no hace falta rehacerla: añadimos primero una cucharadita extra de vinagre de Jerez y probamos. Si además está muy concentrada, un poco de caldo rebaja el dulzor y recupera una textura más ligera. Si la salsa queda demasiado espesa, el ajuste debe hacerse poco a poco porque el membrillo vuelve a ganar cuerpo al enfriarse.
Con una pieza tan magra, el punto del solomillo es lo que más condiciona que quede jugoso. La referencia fiable es la temperatura, no el color: para un corte entero de cerdo, 63 °C en el centro y un reposo mínimo de 3 minutos es una combinación segura. Una ligera tonalidad rosada puede seguir presente después del reposo sin que eso signifique que la carne esté cruda. En esta guía sobre los puntos de la carne de ternera y cerdo se explica con más detalle cómo leer el punto sin secar la pieza.
Para preparar el plato con antelación, lo que mejor aguanta es la salsa: podemos dejarla hecha y refrigerada, y terminar la carne cerca del momento de servir. Si sobra el plato ya cocinado, lo guardamos bien tapado en el frigorífico y lo consumimos en 3-4 días. Para conservar mejor la jugosidad conviene recalentar solo la ración que vayamos a comer a fuego suave dentro de la salsa; por seguridad, las sobras recalentadas deben alcanzar 74 °C.
Última revisión: 16 octubre 2026
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Categorías: Recetario de cocina Recetas con cerdo Recetas de carnes y aves Recetas de guisos de carne Recetas de solomillo
Etiquetas: caldo cocina española membrillo romero solomillo vinagre de jerez
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