Más de 25 años de tradición: estudiantes de Mexicali mantienen vivo el Día de Muertos
Mexicali,B.C.- Detrás de un altar de siete niveles y varias catrinas gigantes hay algo más que semanas de trabajo: una tradición que, durante más de 25 años, ha unido a generaciones de estudiantes de la Secundaria General Número 12 Centenario de Mexicali en torno al Día de Muertos.
La responsable de mantener viva esta actividad es la maestra de Artes y Español, Leonor Cervantes Cervantes, quien, al acercarse la temporada del Día de Muertos, involucra a sus alumnos en la elaboración de ofrendas y figuras monumentales, con el propósito de acercarlos a las tradiciones mexicanas y despertar su creatividad.
Detalló que, en esta ocasión, alrededor de 200 estudiantes participaron en el montaje de la ofrenda, un proyecto que comenzó desde el inicio del ciclo escolar y en el que también colaboraron docentes, familiares y personal de apoyo del plantel.
La exposición no se limitó al altar. La maestra explicó que los alumnos de tercer grado elaboraron catrinas de aproximadamente 50 centímetros, mientras que otras figuras de mayor tamaño fueron creadas con estructuras de alambre, cartón y distintos materiales.

Para Cervantes, cada pieza representa una oportunidad para que los jóvenes desarrollen sus propias ideas, sin limitarse a reproducir el trabajo de otras personas.
“Trato de ser original y basarme en mis principios. ¿Qué es lo que quiero explotar en ellos? Su creatividad, que no se comparen con el trabajo de nadie”, expresó.
El altar también busca que los estudiantes comprendan el significado de cada elemento de la ofrenda, desde el arco, que representa la entrada y salida de las almas, hasta los siete niveles, las cruces de sal y cal, los alimentos, el agua, las veladoras, el incienso y las flores de cempasúchil.
Entre las referencias culturales, destacó la presencia de elementos de la tradición cucapá, como el perro que ayuda a las almas a cruzar el río de las siete brasas.
La maestra explicó que uno de sus principales objetivos es evitar que los jóvenes pierdan el contacto con estas costumbres, especialmente en una ciudad fronteriza donde las celebraciones de Halloween también tienen una fuerte presencia.
“Es rescatar precisamente esa tradición tan bonita, que no es una conmemoración a la muerte, sino a la vida, porque a través de lo que ellos nos dejan en la historia es cómo nosotros vamos a manifestar”, comentó.
Por su parte, la directora del plantel, Guadalupe Villaseñor, destacó que la exposición también permite compartir el trabajo de la comunidad escolar con estudiantes de otras instituciones, quienes acuden para conocer el significado de los elementos que conforman un altar.
Sin embargo, para Cervantes, una de las mayores recompensas llega cuando los alumnos finalmente ven terminadas sus creaciones y reconocen entre las figuras aquellas en las que trabajaron durante semanas.
Después de más de dos décadas de impulsar esta actividad, la satisfacción sigue siendo la misma: ver cómo una tradición pasa de una generación de estudiantes a otra y se mantiene viva dentro de la escuela.
“Es una satisfacción que no se puede describir después de un largo proceso para tener lo que tenemos aquí. Es como un cansancio que se disfruta”, concluyó.
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