“Basta de inversiones”: un frigorífico no renovó 80 contratados, su gerente lo lamentó y habló de las importaciones desde Brasil
Con los precios de la carne porcina deprimidos, una planta frigorífica de Reconquista, Santa Fe, decidió no renovar los contratos de 80 trabajadores y eliminar el turno de despostada de la tarde. Se trata de Tutto Porky’s que, según su gerente general, Guillermo González Davis, enfrentó valores de venta que no cubren los costos, la competencia por el aumento de las importaciones desde Brasil y dificultades para exportar. La empresa había sido noticia hace dos años por abrir el mercado de Filipinas y ahora decidió frenar sus planes de crecimiento a futuro.
La medida alcanzó al turno de despostado de la tarde para el que la firma había incorporado personal desde abril. El establecimiento, que antes de esas desvinculaciones tenía aproximadamente entre 370 y 380 empleados, continuará con su actividad, indicó el ejecutivo.
“Se finalizó el contrato con esas 80 personas. No renovamos contratos”, señaló González Davis a LA NACION. Según explicó, la empresa tomó la decisión antes de efectivizar al personal que había incorporado para la ampliación. “Los números no acompañaron. El consumo está bien; lo que no está bien son los precios”, afirmó.
El proyecto buscaba aumentar la faena y el volumen de carne comercializada a partir de los animales de la granja propia y de otros productores. Para acompañar ese crecimiento, la compañía armó y capacitó un equipo de trabajo. De acuerdo con el gerente, ingresaron 20 personas en abril, otras 20 en mayo, 20 en junio y 20 en julio.
“Nosotros en abril empezamos a tomar gente para enseñarle y capacitarla”, contó. La capacitación formaba parte de la puesta en marcha del esquema productivo con la idea de llegar a más mercados en su momento: “Esto hay que enseñarle a la gente. No es que se hace de un día para otro”.
La ampliación se concentró en el despostado, ya que la faena se realizaba en un solo turno. Si bien existían planes de inversión para el futuro, González Davis aclaró que todavía no habían concretado otras inversiones en la planta dentro de ese proyecto. “En la planta estábamos en plan de inversión a futuro, pero estábamos con turnos solamente de despostado, no faena porque faena era un solo turno. Pero si se hacía toda la línea para hacer la cantidad de animales que se necesitaba hacer”, precisó.
Con la eliminación del turno de la tarde, la operación volverá al esquema previo a las incorporaciones. Consultado sobre las tareas de quienes permanecen en el establecimiento, respondió: “Todo sigue igual”.
Para el ejecutivo, el principal obstáculo estuvo en el margen del negocio. Sostuvo que había demanda de carne, pero que los valores de venta necesarios para competir con el producto brasileño complicaban la posibilidad de cubrir los costos industriales.
“El consumo está bien, se vende carne”, insistió. Sin embargo, agregó que “los precios que se necesitan vender para competir contra Brasil tienen que ser más bajos”. Como referencia de esa competencia, González Davis afirmó que Brasil envió a la Argentina 7000 toneladas de carne porcina en un mes. “Brasil es un monstruo que manda carne a todo el mundo”, expresó.
A la presión sobre el mercado interno se sumó una salida exportadora menor a la prevista. La empresa había proyectado colocar más carne en el exterior para acompañar el aumento de la producción, pero, según su gerente, encontró un mercado internacional con abundante oferta y precios bajos. “El mercado mundial está deprimido, está barato”, describió. Sobre las expectativas que habían tenido con Filipinas, consideró que ese destino era parte de un problema más amplio. “Lo de Filipinas es una anécdota, hay mucha oferta mundial. No es por un problema de consumo sino que por ahí uno viendo como viene la mano, los resultados no estaban”, advirtió.
El desajuste entre la producción y las ventas también se reflejó en las existencias. Según relató, la firma pasó dos o tres meses con un volumen importante de mercadería almacenada. “Llegamos a tener hasta 1300 toneladas y exportamos 250 toneladas”, señaló. Añadió que recién en el último mes habían logrado cargar más mercadería para el exterior. Ese stock exigía mantener capital inmovilizado en un negocio que, según describió, necesita mucho volumen y ofrece poca rentabilidad. “Para el productor la rentabilidad está en la producción, no en el procesamiento”, sostuvo.
González Davis explicó que prefirieron interrumpir el proyecto antes de afrontar mayores dificultades financieras. “Antes de que se genere un problema mayor es preferible tomar una medida pertinente”, afirmó. También señaló las limitaciones para sostener el esfuerzo: “Hoy las empresas en la Argentina no tenemos créditos, capital de trabajo y hemos puesto un montón de dinero”.
Según el gerente, las desvinculaciones se realizaron dentro del marco legal y sin conflictos gremiales. La decisión, sin embargo, dejó atrás meses de formación de personal y un plan de expansión cuyos resultados productivos, aseguró, habían sido positivos. “Me da tristeza porque la gente trabajó mucho, los resultados productivos se vieron y fueron importantes, pero el mercado no acompañó”, expresó.
El freno también alcanza a las perspectivas de nuevas inversiones de la compañía. “Basta de inversiones, crecimiento, basta de todo”, precisó González Davis. Y resumió el impacto local de la medida: “Es una lástima porque para Reconquista esto es un montón”.
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