Bebidas: grandes grupos y marcas disputan un mercado en transformación
El negocio de las bebidas atraviesa una transformación que excede a las gaseosas y la cerveza. Hoy se suman a las presentaciones tradicionales las aguas saborizadas, energizantes, isotónicas, además de opciones sin azúcar o sin alcohol y, por ende, la misma oferta está modificando también la competencia, donde más operadores buscan participar en varias categorías y abastecer al mismo comercio.
La firma extranjera de estudios de mercado StrategyHelix estima que las bebidas no alcohólicas moverían alrededor de US$ 923 millones en Paraguay durante este año; sus proyecciones ubican ese valor en más de US$ 1.100 millones para 2031, con una expansión anual promedio por encima del 5%. Todo el mercado analizado comprende gaseosas, aguas, jugos, energizantes y bebidas isotónicas, entre otras variedades, pero no bebidas alcohólicas.
Analizando la actividad desde el punto de vista industrial, se puede observar un peso bastante significativo, ya que según datos de Rediex, dependiente del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), la producción de bebidas y tabaco representó conjuntamente el 7,2% de la estructura manufacturera en 2023.
Escala cervecera
En términos cerveceros, la Cámara Paraguaya de Bebidas Alcohólicas (Capaba) calcula un mercado de cinco millones de hectolitros anuales, equivalentes a 500 millones de litros. Cerca del 80% corresponde a producción nacional, mientras la cadena sectorial alcanza aproximadamente 45.000 puntos de venta y se vincula con unos 30.000 empleos directos e indirectos. La consultora CCR Paraguay sitúa el consumo en torno a 75 litros por habitante al año.
Cabe dimensionar que ese volumen repercute en fabricantes, transportistas, distribuidores, pequeños comercios y gastronomía. Sin embargo, el mercado no crece de manera uniforme, dado que los análisis de Euromonitor sobre 2025 describen una cerveza de consumo masivo que no necesariamente acompaña el ritmo de expansión de la economía, mientras ganan espacio las especialidades premium y versiones sin alcohol.
Las gaseosas, por su parte, muestran un mercado concentrado, pero con competencia nacional; en 2025, el sistema Coca-Cola tenía el 75,6% del volumen, según cifras de NielsenIQ recogidas en el informe anual de Embotelladora Andina. Niko y De la Costa, de Embotelladora Central (Emcesa), registraban el 10,4%, mientras Pepsi contaba con el 5,07%. La presencia de un competidor paraguayo con participación de dos dígitos constituye una de las particularidades del segmento.
Grupos en disputa
Entre los principales operadores sobresalen Cervepar, integrante de AB InBev; Bebidas del Paraguay (BDP), vinculada a la chilena CCU y al Grupo A.J. Vierci; el Grupo Riquelme, a través de Emcesa y Compañía Cervecera Asunción (CCA); y el Grupo Kress, con Frutika. A ellos se suman productoras de agua, como Seltz, y empresas importadoras y distribuidoras de vinos y destilados.
Uno de los movimientos más relevantes fue la integración de operaciones de BDP y AV S.A., del Grupo Vierci, comunicada en enero de 2026; la alianza, anunciada con una estructura societaria de 51% para CCU y 49% para Vierci, reúne marcas como Pulp, Pepsi, Watt’s, Gatorade, Red Bull y Heineken. La compañía presentó un portafolio superior a 30 marcas en diez categorías, con alcance declarado a más de 32.000 puntos de venta.
El concepto de diversificación también caracteriza al Grupo Riquelme. Emcesa fabrica gaseosas, aguas y otras bebidas, mientras CCA produce cervezas como Munich y Polar; la unidad maneja más de 90 referencias comerciales, cuatro centros de distribución y una red de once distribuidores. Esa gran infraestructura permite que las marcas nacionales compitan no solo por precio, sino también por disponibilidad y presencia en el comercio.
Por su parte, Frutika agrega una dimensión agroindustrial al sector, ya que produce jugos, néctares y concentrados mediante el procesamiento de frutas, además de extender su oferta hacia aguas saborizadas. Su integración con la producción primaria muestra otra vía de crecimiento para las empresas nacionales: transformar materias primas locales y diferenciar productos frente a las bebidas importadas.
Nuevas preferencias
Los giros en el mercado son interesantes, puesto que los estudios de Euromonitor describen una mayor demanda de agua embotellada, especialmente saborizada, y un desplazamiento parcial desde las gaseosas hacia alternativas percibidas como más saludables. En jugos, destacan las variedades con 100% de fruta; en isotónicas y energizantes, el interés por la hidratación, el deporte y el consumo funcional.
Cabe entender que este cambio no implica la desaparición de las categorías tradicionales. En un mismo mercado conviven bebidas económicas de gran volumen, marcas premium y productos orientados a ocasiones específicas; el precio sigue siendo decisivo para muchos consumidores, mientras las empresas amplían formatos, promociones y alternativas reducidas en azúcar.
La competencia también se juega en la distribución, siendo que Cervepar informó que incorporó más de 43.000 puntos de venta a BEES y que más del 85% de su facturación se canaliza por medios digitales. Del otro lado, las redes comerciales de BDP y Riquelme refuerzan la disputa por despensas, autoservicios, estaciones de servicio y locales gastronómicos.
Para los fabricantes, ampliar categorías permite aprovechar rutas, equipos comerciales y capacidad logística; para los pequeños negocios, supone acceder a un surtido cada vez más amplio mediante menos operaciones de reposición. En ese escenario, la fortaleza de una marca continúa siendo determinante, pero compartir el espacio de venta y llegar a tiempo al consumidor se convirtieron en otra gran parte decisiva del negocio.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
