La psicología dice que hallar soluciones e ideas inesperadas mientras tomas una ducha no es casualidad: un estudio de 2022 de la Universidad de Virginia descubrió por qué ocurre
El fenómeno es tan común que tiene un nombre informal: “efecto ducha”. Una persona lleva horas intentando resolver un problema, lo abandona, entra al baño y, cuando ya no piensa de forma deliberada en él, aparece una solución inesperada.
En 2022, Zachary Irving, filósofo y profesor de la Universidad de Virginia, Caitlin Mills, psicóloga y docente de la Universidad de Minnesota, se propusieron explicar por qué sucede. Su conclusión cuestionó una idea habitual: para ser creativo no basta con dejar la mente completamente libre mientras se realiza algo aburrido. El beneficio parece surgir cuando encontramos un equilibrio entre concentración y divagación.
Los investigadores realizaron dos estudios para analizar cómo la divagación mental (mind wandering), es decir, el desplazamiento espontáneo del pensamiento de un tema a otro, influye en la creatividad. En una primera etapa, los participantes debían imaginar usos originales para objetos cotidianos, como un ladrillo o un clip.
Después atravesaban un período de incubación, durante el cual dejaban de trabajar en el problema. Un grupo veía durante tres minutos un video aburrido de dos hombres doblando ropa; otro, una escena de la película Cuando Harry conoció a Sally. Al terminar, volvían a la tarea creativa para comprobar si el tipo de actividad intermedia influía en sus respuestas.
Por qué una ducha puede convertirse en un buen lugar para pensar
Los científicos encontraron que una mayor divagación mental estaba asociada con la generación de más ideas creativas, pero solo cuando las personas realizaban la actividad moderadamente atractiva. Cuando la tarea era extremadamente aburrida, dejar vagar la mente no produjo esa misma relación con la creatividad. Es ahí donde aparece la conexión con la ducha.
Las mejores ideas pueden aparecer cuando dejamos de perseguirlas de forma directa.Ducharse, caminar o realizar tareas sencillas en el jardín demandan cierta atención, pero no tanta como para ocupar todos los recursos mentales. Son suficientemente interesantes para impedir que el pensamiento quede estancado y, a la vez, dejan espacio para que salte entre asociaciones.
Irving propone que la creatividad necesita ese equilibrio. Un pensamiento excesivamente concentrado puede seguir recorriendo una y otra vez las mismas soluciones. Pero una mente totalmente descontrolada puede generar asociaciones tan aleatorias que dejan de resultar útiles. La actividad moderada crea un punto intermedio.
Hay, no obstante, una precisión importante: los investigadores no metieron a los participantes en una ducha sino que utilizaron videos para simular distintas condiciones de compromiso mental. Estudiaron este fenómeno, conocido como “efecto ducha”, a partir de una hipótesis sobre la relación entre la divagación mental y la creatividad.
La clave parece estar en una actividad moderada que permita a la mente divagar sin desconectarse por completo.Tampoco significa que toda ducha vaya a producir una gran idea. El efecto depende de tener antes un problema sobre el cual el cerebro pueda seguir trabajando y de que la actividad posterior permita cierto movimiento espontáneo del pensamiento.
Por eso, cuando alguien deja de buscar una solución de forma deliberada y la encuentra mientras se baña, puede haber algo más que casualidad. El estudio sugiere que una actividad moderadamente estimulante puede favorecer la aparición de ideas creativas al dar lugar a la divagación mental.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
