Trabajo del Gobierno prepara terreno fértil para la agricultura familiar
Los esfuerzos del actual gobierno le han dado, más que nunca, visibilidad a la agricultura familiar, sector que, gracias a la inversión técnica, se ha posicionado enormemente con su producción en estos últimos tiempos. Los logros en el rubro han impulsando con mucha fuerza la apertura de nuevos mercados incluso a escala internacional, vendiendo productos que antes ingresaban de manera ilegal al país.
La mayor formalización, la capacitación, la diversificación de la producción y el seguimiento continuo en la mejora de la calidad de los productos son aspectos relevantes en la tarea de devolverle la dinámica sostenida al campo.
La producción agrícola hoy es más que relevante y la apertura de mercados los incluye en la competencia con grandes comercios, supermercados, centros de distribución en los que inminentemente se van a imponer si se continúan con los programas de asistencia y capacitación.
La salida hacia la ciudad que le están dando al campo para arribar y conquistar espacios con su producción es una llave importantísima en la visión de fortalecer el trabajo rural.
La tarea de adiestrar a los agricultores para cosechas que abastezcan todo el año y no solamente las cíclicas está consolidando al rubro. Las ferias que aglutinan una diversidad de producción se han posicionado como centros de ofertas de altísima preferencia dentro del mercado local.
El trabajo de marketing, la presentación de los insumos coronan la calidad que notoriamente se cuida desde el primer momento de la producción y este esfuerzo genera la confianza del consumidor que hoy queda patentada en el mercado.
Además, el impulso de orientar al productor desde su finca hasta la puesta de su producto en una góndola o en la mesa de las concurridas ferias le permiten mejores réditos ya que interviene directamente en la comercialización y se beneficia con mayores ganancias generalmente perdidas en la logística de la intermediación.
Cifras millonarias que se distribuye a lo largo de la cadena de producción entusiasman en el trabajo del campo.
Esto sin dudas genera mucha expectativa y motiva la inserción a la actividad que hasta hace unos años no constituía una alternativa laboral por los cientos de inconvenientes ignorados en las políticas de Estado.
Los números oficiales como los trabajos a la vista muestran un proceso de fortalecimiento en el campo cuyo primer impacto directo se traduce en la seguridad alimentaria nacional. Los datos señalan que más del 85 % de los alimentos que llegan a las mesas paraguayas provienen de la agricultura familiar. Este es un paso firme y gigante.
La transformación del campo se asienta en unas 259.000 fincas en proceso de modernización.
Desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería indican que el crecimiento económico del sector hortícola, correspondiente al periodo 2025–2026 movió USD 160 millones, comprendiendo la movilización económica de USD 90 millones en el rubro del tomate y USD 70 millones en el del locote, cifras que se traducen en ingresos directos para las familias rurales.
La producción de tomate, que en sus inicios había derribado el muro fronterizo para entrar al mercado argentino, ha logrado expandirse en los de otros países de la región como el de Brasil y Uruguay.
Otros productos como la papa y cebolla correspondiente a la zafra 2026 abarcaron un total de 1.144 hectáreas y un valor bruto de producción estimado en USD 12 millones, otra cifra que apuntala la actividad agrícola.
El acompañamiento, la implementación de políticas publicas que visualicen la producción en el campo son claves para seguir desarrollando al sector que es componente esencial de la economía. Paraguay debe seguir fortaleciendo su producción agrícola y en este contexto la agricultura familiar es fundamental.
En la medida que los gobiernos atiendan y asistan al sector, Paraguay seguirá cosechando ganancias y consolidando la seguridad alimentaria de su población.
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