El cogollero del maíz salta a la soja y enciende alarmas
Los lotes de soja todavía muestran sus primeras hojas cuando aparecen las orugas. Cortan plántulas, se comen el follaje y, más adelante, perforan vainas. No es una plaga nueva: es el cogollero del maíz, que encontró en la oleaginosa un nuevo plato.
“El exceso de lluvias y humedad a causa del fenómeno El Niño ya está afectando los cultivos de soja. Hemos notado desde temprano el ataque de orugas, y la principal especie es la Spodoptera frugiperda”, advierte la entomóloga Stella Candia.
Según la especialista, durante varias zafras y zafriñas la plaga fue creciendo en población y adaptándose a cultivos que no son gramíneas, como la soja.
Del maíz al sorgo, trigo y avena
El maíz zafriña sembrado en enero es su principal fuente de alimento. Pero muchas poblaciones perdieron susceptibilidad a los materiales con tecnología Bt, y eso las empujó hacia otras gramíneas como el sorgo, el trigo y la avena.
En la soja, el ataque es escalonado: primero como oruga cortadora en los estadios iniciales, después como defoliadora y finalmente sobre las vainas. “De esta forma se convierte en una plaga del sistema de producción”, explica Candia.
Curasemillas que se lavan
El tratamiento de semillas con insecticidas es la principal herramienta contra la oruga cortadora. Sin embargo, con lluvias y alta humedad su efecto dura menos y la plaga permanece activa por más tiempo.
Resultado: muchos productores debieron adelantar la primera aplicación de insecticida.
La humedad también favoreció la aparición de la vaquita (Diabrotica speciosa), que perfora las primeras hojas, y de chinches que colonizan el cultivo con la floración. En ambos casos, la recomendación es optar por insecticidas de contacto.
La buena noticia: trips y ácaros, plagas asociadas a la sequía, tendrán menor presencia si se mantienen las lluvias.
Primero monitoreo y luego aplicación
“Siempre se debe realizar monitoreo, porque así tenemos la evidencia de qué plaga hay, en qué cantidad y de qué tamaño”, insiste Candia.
Antes de gastar en una aplicación, el productor debe identificar qué plagas hay en su campo y cuál predomina.
El control exige insecticidas con formulaciones que resistan el lavado y mantengan una mayor disponibilidad de los ingredientes activos en el cultivo.
Herramientas disponibles
El mercado paraguayo cuenta con ingredientes activos de nueva generación, como los grupos de las metadiamidas e isoxazolinas. Según Candia, ofrecen un excelente control de orugas del género Spodoptera en maíz, soja y sorgo, además de chinches y ácaros.
Entre las alternativas más accesibles y eficientes, la entomóloga menciona el etiprole, el clorfenapir y el spinetoram. También destaca las formulaciones OD, con buena adherencia al follaje y un control más duradero, y las mezclas de neonicotinoides con piretroides.
La gran preocupación
Lo que más inquieta a la especialista es el fortalecimiento de poblaciones de muy difícil control.
“Me preocupa el crecimiento de esta plaga en el sistema del maíz, que se vino totalmente abajo en la zafriña 2026. Y ahora se está instalando en la soja que, si bien es Bt, nunca fue pensada para controlar la Spodoptera frugiperda”, afirma.
Es, según Candia, la nueva problemática para técnicos, productores y empresas de genética.
“Todo esto nos obliga a hacer un manejo integrado eficiente, a conocer las condiciones favorables para la plaga y a ver cómo controlarla de la manera más efectiva”, concluye.
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