Netanyahu acusa que robaron las elecciones en Israel tras perder la mayoría parlamentaria y señala a partidos árabes por su avance histórico
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y su partido, Likud, acusaron que las elecciones legislativas del 27 de octubre fueron robadas mediante una supuesta operación de partidos de mayoría árabe, a los que también señalaron por recibir financiamiento extranjero para aumentar la participación de sus votantes. Las acusaciones surgieron después de que los resultados confirmaran la pérdida de la mayoría parlamentaria de su bloque, que pasó de 68 a 53 escaños en la Knéset.
De acuerdo con información publicada por CBS News, contrastada con los resultados difundidos por la Comisión Electoral Central de Israel, los partidos de mayoría árabe consiguieron 19 de los 120 lugares del Parlamento, una cifra histórica que podría resultar decisiva para determinar quién encabezará el próximo gobierno.
Sin embargo, las autoridades electorales señalaron que no existen fundamentos para afirmar que hubo una manipulación sistemática de los comicios. Mientras tanto, el país enfrenta negociaciones políticas que podrían prolongarse y abrir la posibilidad de nuevas elecciones.
¿Cómo quedaron los resultados de las elecciones en Israel?
La distribución de los 120 escaños dejó tres grupos políticos con los siguientes resultados:
- Bloque de Benjamin Netanyahu: 53 escaños.
- Bloque opositor encabezado por Gadi Eisenkot: 48 escaños.
- Partidos de mayoría árabe: 19 escaños.
Para conseguir la mayoría parlamentaria y formar gobierno se necesitan al menos 61 de los 120 escaños.
El resultado representa un retroceso para la coalición de Netanyahu, que anteriormente contaba con 68 lugares. En contraste, los partidos árabes, que representan a ciudadanos palestinos de Israel y constituyen aproximadamente el 20% de la población del país, consiguieron casi duplicar su representación anterior.
Su participación electoral fue la más alta registrada para estas agrupaciones.
¿Por qué Netanyahu acusa que hubo fraude electoral?
Después de conocerse los resultados, Likud publicó un comunicado en el que aseguró que las elecciones habían sido robadas y denunció una supuesta intervención extranjera para favorecer a los partidos árabes.
El partido afirmó que existió un ataque contra la democracia destinado a provocar una toma de control del Parlamento, la islamización de Israel y la derrota del gobierno de derecha.
También sostuvo que el supuesto objetivo de esa operación sería debilitar al Ejército israelí y favorecer a sus adversarios, particularmente frente a Irán.
Una de las hipótesis difundidas por medios israelíes apunta a un posible financiamiento de Qatar para incrementar la participación electoral de los ciudadanos árabes. No obstante, no se han presentado pruebas públicas que demuestren esas acusaciones.
El portavoz del Ministerio de Exteriores de Qatar, Majid Al-Ansari, rechazó cualquier intervención de su país.
“Negamos categóricamente las acusaciones de que Qatar haya interferido en las elecciones israelíes o financiado actividades destinadas a influir en sus resultados”, declaró.
¿Qué dicen las autoridades sobre las acusaciones de Netanyahu?
El Shin Bet, organismo de seguridad interior de Israel, confirmó que abrió una investigación sobre una posible influencia extranjera durante las elecciones.
Sin embargo, aclaró que las indagatorias tienen un alcance específico y que no deben utilizarse para responsabilizar a toda una comunidad que participó legalmente en la votación.
Por su parte, Din Livne, director general interino de la Comisión Electoral Central, señaló en una comunicación dirigida a un integrante del organismo que “no hay fundamento para las afirmaciones sobre un compromiso sistemático de la integridad de las elecciones”.
La comisión también indicó que la investigación no cambiaría los resultados electorales.
¿Netanyahu dejará de ser primer ministro?
No de manera inmediata. Netanyahu permanecerá como primer ministro interino mientras se desarrolla el proceso para formar una nueva coalición de gobierno.
El principal obstáculo es que el bloque opositor, encabezado por Gadi Eisenkot, tampoco consiguió por sí solo los 61 escaños necesarios para gobernar.
Aunque los dirigentes de los dos principales partidos árabes manifestaron su disposición a contribuir a la salida de Netanyahu del poder, varios partidos opositores de mayoría judía habían prometido no depender de esas agrupaciones para formar gobierno.
Eisenkot también acusó a Netanyahu de utilizar las denuncias de fraude para generar desconfianza y retrasar el reconocimiento de los resultados.
Una vez que la nueva Knéset entre en funciones, los partidos que consigan reunir una mayoría podrán impulsar decisiones legislativas, incluso si todavía no existe un nuevo gobierno.
El presidente israelí, Isaac Herzog, deberá participar en el procedimiento para designar a quien intente formar la siguiente administración.
Si las negociaciones fracasan y ningún bloque consigue construir una coalición, Israel podría verse obligado a celebrar nuevas elecciones. Mientras tanto, Netanyahu continuaría al frente del gobierno en funciones.
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