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Sam Young, el DJ testigo de las fiestas de Guillermo, Kate y Harry: «Era como las redes sociales»
Era 2006 y Sam Young se había hecho un hueco en el mundo de la fiesta londinense. Había crecido con una pasión por la música y le daban igual los famosos a pesar de que su padre se dedicaba a fotografiarles: era paparazzi y había inmortalizado en múltiples ocasiones a personalidades como la Princesa Diana, Kate Moss, Elizabeth Taylor o Mick Jagger . Aún así, Sam creció ajeno a ese mundo, aunque disfrutaba de algunos de los privilegios como «conseguir entradas para conciertos de Michael Jackson, Elton John o Guns n Roses », recuerda. Su hermano mayor siguió los pasos de su padre, pero él no, aunque no tuvo claro su camino. «No sabía que quería ser DJ desde el principio, iba de fiesta con mis amigos y ponía música en los sitios», comentaba.«Durante mis años de universidad empecé a hacer trabajillos de DJ por Londres, en fiestas pequeñas y malas, nada especial. Y una noche mi padre estaba en un evento de Donna Karan y me pidió que fuera. Acabé conociendo a Jeanette Calliva», recuerda de sus inicios. Jeanette es una conocida organizadora de eventos londinense que le pidió hiciera de DJ en su fiesta, cuando todavía tenía 20 años y vivía en casa con sus padres. «Allí estaba George Michael, las Spice Girls, Natalie Imbrulia... yo era muy fan de George Michael, así que verle bailar enfrente mío yo no me lo podía crear, era una locura», comparte. La noche fue bien, lo cual significó que la discoteca, Chinawhite, una de las más populares de los años 90 en Londres, le contratara para hacer las noches de los miércoles. No era el set principal sino quien abría la discoteca hasta que le tocara a la estrella de la noche. « Era como el Studio 54 de esa era , todo el mundo estaba allí. Gente como David Beckham, los cantantes de hip-hop, futbolistas... todo el mundo iba a la fiesta de los miércoles de Chinawhite», explica Sam. De ahí empezó una «bola de nieve», como él mismo admite. Empiezas a conocer a más gente, a otros promotores, a algunos famosos u organizadores de eventos... fue poco a poco, con el paso de los años, pero fue avanzando en ese mundo tan difícil. «Unos años más tarde conseguí un puesto fijo en Boujis, que era el nuevo Chinawhite», comparte. Lo único que esta nueva discoteca de moda atraía a un público mucho más 'posh' como dirían en Londres, de colegios privados y altas esferas. Las fiestas de Harry y GuillermoEs decir, la clase de público y ambiente que podía atraer a los que entonces eran protagonistas de toda crónica social en Inglaterra: los dos hijos de Carlos III, jóvenes adultos buscando su lugar en el mundo y empezando a disfrutar de su vida social y personal. «Los chicos que llevaban Boujis eran del mismo mundo que los Príncipes Guillermo y Harry , iban al mismo colegio. Mucha gente creía que yo también venía de ese mundo, aunque en absoluto era así», confiesa Sam Young. Por supuesto la pregunta inmediata es ¿qué tipo de música escuchan los Príncipes ingleses?Sam Young, con sus platos. Cedida«Les encantaba la música house, dance», explica. «La primera vez que Guillermo estaba en Boujis me preguntó por una canción que no tenía», recuerda Sam. Era 'Sexiest Man in Jamaica' , un tema electrónico y breakbeat que lanzó el dúo británico Mint Royale en 2002, con aires ochenteros y que repite una y otra vez: «Soy el hombre más sexy de Jamaica, nunca envejeceré y a las chicas le encanto». «Tuve que decirle 'lo siento, no la tengo, voy a poner otra'. Puse una canción de una banda llamada Shakedown, se llama 'At Night'», recuerda entre risas. «Algunos medios decían que estaban el Príncipe Guillermo o Harry muy borrachos, pero no era así. Eran chavales normales de 20 años que se lo estaban pasando bien, pero por ser quienes son era muy importante y como no iban todas las semanas cuando estaban era enorme», sentencia. Hay una foto muy popular de Guillermo y Kate saliendo juntos de Boujis en una noche en la que estaba pinchando Sam Young, por lo que tras anunciarse su compromiso se especuló que pudiera ser el DJ de la fiesta de boda , no lo fue. Sí que ha estado, en cambio, poniendo música en la boda de George Clooney —quien le pareció muy humilde— o Idris Elba —que considera que es el famoso que mejor baila—.El cambio de la nocheAquella época dorada de la noche londinense también tenía su lado malo. «Si estaba el Príncipe Guillermo estaban los fotógrafos esperando fuera. Lo mismo con Chinawhite, era una locura, había 20 paparazis en la puerta esperando a quien fuera», indica. «Yo era amigo de algunos, pero no podía decirles nada», confiesa Sam, como mucho confirmar si la noche anterior había estado la persona que buscaban. «'Sí, estaban y se lo estaban pasando bien', decía yo, y me mencionaban junto a Paris Hilton. En esa época la noche era como las redes sociales porque no había Instagram, no había Facebook. Para esos clubs era su día a día, salir en la prensa hacía de sus fiestas más especiales», señala.A día de hoy, en cambio, ya no hay lugares como aquellos. De hecho, lo deseable es no aparecer en la prensa y el boca a boca, los sitios de los que solo unos pocos afortunados han oído hablar, o aquellos lugares donde los móviles están prohibidos. Ha cambiado la manera de divertirse , también para los famosos, y cuando hay algo que promocionar se recurre a las redes sociales para controlar el discurso. Pero aquellos años de la noche londinense se quedarán sin duda en la retina, habiendo ofrecido fotografías icónicas y difíciles de olvidar.
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