Guardián de saberes: J’men de Tizimín, un depositario de los secretos mayas

TIZIMÍN.— A sus 71 años, Santiago Dzib Ku, j’men de la localidad, sigue practicando los conocimientos que heredó de su padre y que aprendió desde niño, cuando lo acompañaba al monte en busca de plantas medicinales.
Con él también aprendió a realizar trabajos tradicionales para curar el mal de ojo, hacer santiguaciones y participar en ceremonias mayas para pedir lluvias y buenas cosechas.
Don Santiago recuerda que fue su padre, Dionisio Dzib Dzib, quien le enseñó los secretos de este oficio, transmitido de generación en generación en su familia.
Dionisio era conocido como j’men del pueblo y llegó a ser presidente de los custodios de los Tres Santos Reyes.
Tras el fallecimiento de su padre, decidió continuar con estas prácticas, como antes lo hicieron su abuelo y sus tíos. Sin embargo, lamenta que ninguno de sus familiares haya mostrado interés en aprenderlas para mantener vivo este legado.
En su vivienda recibe a personas que buscan ayuda para atender lo que tradicionalmente se conoce como mal de aire o mal de ojo. Entre los casos hay niños, como uno que atenderá la próxima semana, cuyos familiares lo buscan porque tiene dos remolinos en la cabeza y es muy inquieto.
Para realizar su labor, Santiago Dzib no depende de herramientas sofisticadas. En su bicicleta se traslada al monte, donde con machete y pico busca las hierbas y plantas que aprendió a identificar desde pequeño, cuando acompañaba a su padre en sus recorridos.
Estos conocimientos no surgieron de un día para otro, sino que forman parte de una enseñanza de su abuelo, por la cual dice estar agradecido.
Ritual de lluvias
Además de las curaciones y santiguaciones a personas, realiza trabajos en ranchos, donde lo solicitan para santiguar los terrenos y participar en ceremonias de cha-chaac, ritual de la tradición maya con el que se pide a los dioses la llegada de las lluvias para favorecer las siembras y las cosechas.
Don Santiago considera que estas prácticas forman parte de las costumbres que aún sobreviven en el oriente del estado, aunque cada vez son menos quienes las realizan.— WENDY UCÁN CHAN
El j’men Santiago Dzib Ku es uno de los pocos que realizan el oficio en Tizimín.
Extintos
Los j’menes que conoció en Tizimín ya fallecieron, afirma, y actualmente son pocos los que llegan de otras localidades para efectuar ceremonias de cha-chaac en los ranchos de la región.
Legado en riesgo
A sus 71 años, continúa atendiendo a quienes acuden a su casa y recorriendo el monte en busca de las plantas que necesita.
Ningún aprendiz
Sin embargo, reconoce con tristeza que, si nadie de su familia retoma esta enseñanza, los conocimientos que recibió de sus antepasados podrían perderse.
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