¡A por el botín!
Un proyecto político se define básicamente a partir de dos cuestiones: para qué se quiere el poder y cuáles serán los mecanismos para conseguir el objetivo.
El proyecto de la cuarta transformación, dicen sus militantes, gobierna para los pobres, busca la distribución de la riqueza y el ejercicio del gasto público debe traducirse en bienestar para las personas.
No hay mentira más cínica e insostenible. Ocho años de MORENA nos han dejado claro los verdaderos objetivos de su proyecto político:
Ganar el poder para nunca soltarlo y usar el dinero público, no como un instrumento para el bienestar de la ciudadanía, sino como un botín a disposición para su enriquecimiento.
De ahí que se hayan dedicado a capturar todas las instituciones del Estado y los escándalos de corrupción que brotan uno tras otro.
Lo sucedido con Guadalupe Taddei es un ejemplo más. Exhibida en su atraco al Instituto Nacional Electoral muestra otra vez lo que son las instituciones para la cuarta transformación: un botín a disposición, un lugar para desplegar su voracidad y enriquecerse a cómo dé lugar en el menor tiempo posible.
No importa qué las instituciones acaben destruidas. Ni que las elecciones pierdan certeza y credibilidad, para Tadei el INE era , -como para todo funcionario morenista en una institución pública- su botín.
El escándalo es tan vergonzoso que la presidenta tuvo que negar que MORENA es quién encumbró y posicionó a la ex funcionaria corrupta.
De ser así, el deslinde debería abarcar muchos más nombres. Porqué no importa el contexto, ni la consecuencia, ni el tamaño de la responsabilidad, MORENA acumula una larga lista de funcionarios que saquean al erario público.
En lo local. Rocha Moya entregó la libertad y la vida de los sinaloenses. Así como sus actividades productivas al crimen organizado a cambio de dinero. Secundado por Enrique Inzunza que puso a trabajar a su familia en instituciones claves del estado de Sinaloa. Lo mismo con los diputados locales, como Sthfefany Rea que tiene a su hermano Carlos Rea en la nómina y este a su novia.
Morena no coloca en el gobierno a funcionarios. Coloca a cobradores que ven en las instituciones el lugar para cobrarse las que les deben.
Con esa actitud de revancha e insaciabilidad dirigen las instituciones del pais, igual que el cobrador de Rubem Fonseca, no importa si eran dentistas, comerciantes, abogados, industriales, funcionarios, médicos, la canallada entera. “Todos me andan debiendo mucho” decía “la vida me debe mucho” y entonces por encima de la ley, de la vida de las personas, de los acuerdos sociales, él se cobraba.
Como lo hacen hoy los funcionarios morenistas, que desde el primer día que cruzan la puerta de la institución a la que fueron enviados, se dicen ansiosos: ¡a por el botin!
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