Voracidad acaba con la esencia de Día de Muertos
Oaxaca de Juárez-- Oaxaca
Hasta hace unos años, la fiesta de Todos Santos, Fieles Difuntos y Día de Muertos se vivía en la intimidad de las casas, donde la gente ponía su altar y recibía a sus difuntos. Ahora, señala el periodista y gestor cultural José Luis Pérez Cruz, se ha perdido el sentido de la celebración por la voracidad comercial y turística.
“Tú no haces una fiesta y dejas solos a tus invitados en tu casa. Si pones una ofrenda y crees que regresan tus familiares difuntos, tienes que esperarlos y atenderlos, no se puede salir. Hoy, la gente perdió el sentido de la fiesta, bueno, ni una fiesta sino un momento de reflexión para recordar y ofrendar a los que se fueron y para ofrendar a la misma Tierra”, expresó ante los cambios que observa desde hace tiempo en la capital oaxaqueña.
Como en los últimos años, las autoridades municipales y estatales han vuelto a decorar la capital para el disfrute de visitantes, además de organizar actividades en torno a esta celebración y que no necesariamente tienen que ver con la tradición.
En este año, incluso se han instalado decoraciones luminosas en el andador turístico y en el Palacios de Gobernador, además de la organización de comparsas.
“Hemos perdido el sentido de la fiesta, nos lo han arrebatado, pero nosotros mismos como pueblo nos hemos drogado con la fantasía que nos han creado. Simplemente hay que ver las calles, el zócalo cómo está. Es el uso de emblemas como el copal o la flor de cempasúchil, que tienen otro sentido y se vuelven solo un adorno para el turista. Lo estamos malbaratando y todo se empieza a clonar en la industria china, ni siquiera consumimos lo que se produce en el país.
Nos estamos sintiendo orgulloso de algo que ya no existe”, apuntó.
De acuerdo con Pérez Cruz, esta tradición se está transformando para darle otro sentido, en el que ya no se están preservando las tradiciones que nos dejaron nuestros ancestros.
“Estamos viviendo una voracidad por parte de todo el mundo, no solamente de los grandes empresarios que cada temporada turística explotan los recursos naturales sino la identidad. Lo que supuestamente nos enorgullece como oaxaqueños y oaxaqueñas lo estamos tergiversando. Estamos llegando a niveles en los que ya no sabemos cuál es el uso de las palabras y tradiciones ni a dónde va a ir a parar una identidad que cada vez se hace más fantasiosa y que queda como un espectáculo lleno de oropel, pero que beneficia a los grandes empresarios”.
La festividad, dijo, se ha convertido en una escenográfica en los hoteles, en el zócalo capitalino, así como otros lugares en los que pareciera que es necesario adornar para estar a la moda.
En tanto, la sociedad en general, probablemente por evadir la realidad y las problemáticas, ya no reflexiona sobre lo que pasa. “Se sumerge en una fiesta que no es de Oaxaca, una fiesta inventada, acordada entre autoridades y empresarios para hacer espectacular lo que no es”.
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