Un mecánico aclara qué motor es mejor en invierno: "El principal problema es el arranque en frío, y en eso tienen ventaja los gasolina"
Todo apunta a que dentro de unos años no tendremos que preocuparnos de si el diésel o el gasolina es el motor que mejor lleva las bajas temperaturas. Por un lado, porque la época fría es año a año más corta y, por otro, por el reemplazo que los vehículos propulsados por baterías eléctricas deberían suponer en el parque automovilístico español.
No obstante, por el momento podemos seguir teniendo interés en entender los motivos que llevan al mecánico Juan José Ebenezer a considerar que el motor de combustión que mejor responde, al menos en el arranque en frío, es el de gasolina.
¿Qué hace mejores a los motores de gasolina a la hora de arrancar en frío frente a los diésel?
La diferencia está en la química del combustible y en el principio técnico utilizado para iniciar la combustión dentro de los cilindros. En los vehículos diésel, el encendido se produce por autoignición gracias a que la presión es elevada y la temperatura que alcanza el aire comprimido en la cámara. Cuando hace mucho frío, lograr esa temperatura de compresión es bastante más complejo, a lo que se suma que el gasóleo incrementa su viscosidad y complica su pulverización a través de los inyectores.
Por el contrario, los propulsores de gasolina operan con menor presión en el cilindro, pero recurren a una chispa generada por la bujía para inflamar la mezcla. Asimismo, este combustible es por naturaleza más volátil que el diésel, por lo que se mezcla de forma mucho más rápida y homogénea con el aire a bajas temperaturas y las explosiones del motor se completan sin requerir tanto esfuerzo del sistema de precalentamiento.
Soluciones para arrancar que se emplean en los países donde el frío es extremo
En regiones donde se registran temperaturas extremas de entre -20 °C y -40 °C, como sucede en muchas zonas de Rusia, una práctica muy habitual es dejar el vehículo encendido al ralentí cuando se aparca, incluso durante toda la noche. Como relata Ebenezer en su video: "Hace tanto frío que, para no tener que hacer toda la parafernalia de arrancarlo, que el motor se perjudique y sufra menos, dejándolo arrancado al ralentí, te vas a tu casa, duermes toda la noche y lo dejas las 24 horas encendido antes que pararlo y arrancarlo". Al apagar el coche en ese frío extremo, las piezas se agarrotan y los fluidos pierden su fluidez casi de inmediato, por lo que ver hileras de coches encendidos sin nadie en su interior es lo cotidiano en las calles de esas ciudades, según apunta el experto.
Por otro lado, existe un método tradicional que ha quedado completamente en desuso e impensable para los vehículos modernos: aplicar fuego directamente bajo el motor. A temperaturas de congelación, el aceite almacenado en el cárter se espesa hasta convertirse en una masa similar a la miel, impidiendo que la bomba lo impulse a las partes altas del propulsor y provocando que el motor trabaje en seco. Antiguamente, al contar con cárteres y componentes metálicos, se introducía un cubo con fuego o un soplete debajo del vehículo para calentar el recipiente y fluidificar el lubricante.
Sin embargo, Ebenezer advierte de que esta práctica está prohibida hoy en día: "Eso ahora no se puede hacer. Ahora tenemos cárter de plástico, tenemos un montón de cubrecárter, piezas de plástico y cableado que hacen que eso sea imposible". El mecánico lo deja claro: "Por favor, no lo hagáis", porque se incendiaría el vehículo.
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